martes, 23 de noviembre de 2010

LOS TLC SON LA OPCIÓN

Sergio Arancibia

Talcual


La reciente Cumbre de los países miembros del Foro de Cooperación Económica del Asia Pacífico, APEC, sirvió de marco para que Perú firmara un Tratado de Libre Comercio con Corea del Sur y otro de similar naturaleza con Japón.

Todo ello se suma a los tratados de libre comercio que ese país tiene ya firmados con China, Canadá, Estados Unidos y con la Unión Europea, además de la red de acuerdos de libre comercio que vinculan Perú con sus vecinos de la América del Sur.

Chile, a su vez, firmó un acuerdo de libre comercio con Malasia e inició conversaciones encaminadas ese mismo fin con Tailandia. Ese acuerdo con Malasia es el acuerdo de libre comercio numero 57 que tiene firmado Chile con países de todo el orbe, incluidos todos y cada uno de los países de América del norte, centro y sur, y con la Unión Europea, China, Japón, Corea del sur y varios otros países del Asia.

También en el área del Pacífico está vigente el acuerdo Transpacífico de Asociación Económica, TPP, que vincula a Chile, Brunei, Nueva Zelanda y Singapur, y al cual es posible que se integren próximamente Estados Unidos, Australia, Malasia y Perú.

LOS TLC Hay quienes piensan que los tratados de libre comercio son una expresión perversa del neoliberalismo, y que por lo tanto hay que eliminarlos de toda política económica progresista. En realidad los tratados de libre comercio son la expresión más cabal de un comercio negociado, normado y administrado, que es la antítesis del neoliberalismo. Mediante ellos los países deciden, de acuerdo a su estructura económica y sus particulares intereses, con qué países quieren establecer alianzas comerciales que impliquen preferencias recíprocas. Deciden igualmente a qué productos procedentes de ese eventual país socio están dispuestos a eliminarles los aranceles, es decir, hacerlos objeto del libre comercio propiamente tal y a qué productos mantener en listas de excepción, sujetos por tiempo indefinido al pago de aranceles.

En la negociación se decide también, obviamente, la compensación o la reciprocidad en términos de apertura de mercado que se obtendrá por parte del país socio por la apertura que el país haga de su propia economía. También la negociación de un tratado de libre comercio implica acordar con el otro país el período de tiempo en el cual se eliminarán totalmente los aranceles recíprocos, es decir, la gradualidad del proceso de plena vigencia del libre comercio, o lo que es lo mismo, el periodo de tiempo que se tomará el desmonte definitivo de los aranceles existentes al momento de la firma del tratado.

LA VÍA NEOLIBERAL La alternativa neoliberal frente a los tratados de libre comercio son los procesos unilaterales de rebaja de aranceles, o de apertura unilateral de su propia economía, sin negociación alguna y sin recibir a cambio, por lo tanto, compensaciones de ninguna naturaleza por parte de los eventuales países socios en la economía internacional.

La alternativa no neoliberal, si no conservadora, a los tratados de libre comercio es la vieja política de defensa irrestricta de la economía nacional, por la vía de barreras arancelarias protectoras que restringen el comercio y la competitividad y que llevan a los países al aislamiento comercial y al crecimiento basado sólo en el mercado interno.

Esta política de apertura negociada de mercados parece que le ha dado a Perú buenos resultados. En los últimos cinco años este país ha crecido a una tasa promedio anual de 6.5 % y en el presente año se espera que su crecimiento alcance al 8.5 %, todo lo cual lo coloca entre los países de crecimiento alto en América del Sur. Chile, a su vez, ha basado su crecimiento de los últimos 20 años precisamente en esta apertura negociada de su economía. Ambos países no sólo coinciden hoy en día en esta política de apertura hacia el mercado internacional, sino que coinciden, además, en la importancia que el Asia tiene en esta materia.


martes, 16 de noviembre de 2010

EN EL 2012 ¡TE VAIS¡

Por allí anda circulando una gaita maracaibera que termina con la frase que encabeza estas líneas. Muy oportuna la frase de esta pieza musical de protesta.

Reafirma lo que la mayoría de los venezolanos sienten y dicen cada vez más, ya despojados de los temores que el tirano infructuosamente quiso infundirles para tenerlos paralizados. Se podría decir que ésta nueva actitud es producto de la derrota del 26S, la cual corrobora la idea de que Chávez no es invencible.

La convicción de que dentro de dos años saldremos de este caos, se está asentando firmemente en las mayorías agobiadas por la incompetencia y los abusos de un grupo político que no debió jamás llegar a dirigir los destinos del país.

El desastre monumental y lastimoso de la obra de gobierno se ha vuelto el entorno de un sentimiento de repudio en ascenso que se palpa en las protestas cotidianas en antesalas de ministerios, en las afueras de empresas estatales, en los barrios tomados por el hampa, en poblaciones interioranas sin agua, electricidad y salud, en las estaciones del Metro caraqueño.

La destrucción de la institucionalidad, de la economía y de la convivencia pacifica por parte de la revolución chavista es más que notoria a propios y extraños. No está quedando piedra sobre piedra de lo que pudimos construir en los años de democracia, que no fue poco. A pesar de errores, insuficiencias y otros males que no habían sido resueltos, la sociedad democrática venezolana había alcanzado importantes logros que no pueden ser desdeñados, ni borrados de la memoria.

Todos estos avances han sido desconocidos y se ha llegado al colmo de pretender borrarlos de la historia patria.

El estropicio en gran parte de la educación pública costará mucho enderezarlo. Recuperar la industria petrolera y demás industrias públicas de su deterioro avanzado exigirá de mucho esfuerzo. Poner en orden las cuentas públicas demandará de muchas horas de trabajo de parte del nuevo gobierno. Reestructurar la administración de Justicia será una labor fatigosa. Derogar leyes y reglamentos absurdos precisará de una faena acuciosa, exhaustiva y agotadora. Restablecer en el concierto mundial nuestro lugar de país confiable y respetuoso del Derecho Internacional, recuperar el prestigio perdido, será también una prioridad a la que habrá que abocarse con dedicación. En fin, levantar y recuperar el aparato estatal, desde políticas y normas, pasando por procedimientos hasta el funcionariado, nos ocupará tiempo y reclamará de las fuerzas democráticas y su liderazgo, la mejor disposición, habida cuenta del descalabro sufrido.

Al igual que todos los ciudadanos de este país, estamos persuadidos de que le queda poco a este gran disparate, a este despropósito parejo.

Y no podía ser otro el destino de un experimento ideológico demencial, cuyo basamento va a contravía de las tradiciones, valores y principios que han ido madurando por décadas en nuestra sociedad.

Hay que prepararse desde ya para afrontar el desafío que representa esta nueva oportunidad que se le abre a la democracia venezolana. Debemos crear los antídotos políticos, económicos y sociales, que impidan la reedición de un régimen como el que hemos padecido estos últimos 12 años.

Vamos, sin ninguna duda, hacia un gran triunfo popular en el 2012. Las amenazas, los miedos y los atropellos a los derechos humanos no harán otra cosa que aumentar el repudio frente al despotismo militar y corrupto que hoy nos desgobierna.

Chávez se irá por los votos de los venezolanos. Por medios pacíficos y democráticos.

Hugo: En el 2012: ¡Te váis o te váis¡

EMILIO NOUEL V.

domingo, 7 de noviembre de 2010

Medio pan y un libro.


Locución de Federico García Lorca al Pueblo de Fuente de Vaqueros (Granada). Septiembre 1931.

"Cuando alguien va al teatro, a un concierto o a una fiesta de cualquier índole que sea, si la fiesta es de su agrado, recuerda inmediatamente y lamenta que las personas que él quiere no se encuentren allí. ‘Lo que le gustaría esto a mi hermana, a mi padre’, piensa, y no goza ya del espectáculo sino a través de una leve melancolía. Ésta es la melancolía que yo siento, no por la gente de mi casa, que sería pequeño y ruin, sino por todas las criaturas que por falta de medios y por desgracia suya no gozan del supremo bien de la belleza que es vida y es bondad y es serenidad y es pasión.
Por eso no tengo nunca un libro, porque regalo cuantos compro, que son infinitos, y por eso estoy aquí honrado y contento de inaugurar esta biblioteca del pueblo, la primera seguramente en toda la provincia de Granada.
No sólo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro. Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos. Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio de Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social.
Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no puede, que de un hambriento. Porque un hambriento puede calmar su hambre fácilmente con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un hombre que tiene ansia de saber y no tiene medios, sufre una terrible agonía porque son libros, libros, muchos libros los que necesita y ¿dónde están esos libros?
¡Libros! ¡Libros! Hace aquí una palabra mágica que equivale a decir: ‘amor, amor’, y que debían los pueblos pedir como piden pan o como anhelan la lluvia para sus sementeras. Cuando el insigne escritor ruso Feodor Dostoievsky, padre de la revolución rusa mucho más que Lenin, estaba prisionero en la Siberia , alejado del mundo, entre cuatro paredes y cercado por desoladas llanuras de nieve infinita; y pedía socorro en carta a su lejana familia, sólo decía: ‘¡Enviadme libros, libros, muchos libros para que mi alma no muera!’. Tenía frío y no pedía fuego, tenía terrible sed y no pedía agua: pedía libros, es decir, horizontes, es decir, escaleras para subir la cumbre del espíritu y del corazón. Porque la agonía física, biológica, natural, de un cuerpo por hambre, sed o frío, dura poco, muy poco, pero la agonía del alma insatisfecha dura toda la vida.
Ya ha dicho el gran Menéndez Pidal, uno de los sabios más verdaderos de Europa, que el lema de la República debe ser: ‘Cultura’. Cultura porque sólo a través de ella se pueden resolver los problemas en que hoy se debate el pueblo lleno de fe, pero falto de luz.”

miércoles, 3 de noviembre de 2010

¡AY TRINI, QUÉ MAL COMIENZO¡


Si los venezolanos (y también los españoles) ya estábamos hasta la coronilla de la abulia del señor Moratinos y sus miradas para otro lado, lo que parece anunciar como ejecutoria la señora Trinidad Jiménez, no parece mejor.

Esta señora ha tenido el tupé, por no decir algo más cargado, de afirmar en una sesión del senado español, que en nuestro país no hay presos políticos. Según ella, tal aseveración la hace porque ninguna organización de derechos humanos (Amnesty International o Human Rights Watch) tiene “catalogado como preso político a ningún preso de Venezuela”. Y agrega: “Existen presos por causa penales, acusados de haber participado en el golpe de estado de 2002 o por posible corrupción, que son considerados como presos políticos por algunos partidos de la oposición venezolana…”. Los senadores socialistas, por supuesto, se desataron en aplausos ante argumentos tan consistentes.

A tal declaración, el senador Iñaki Anasagasti, que la estaba interpelando, replicó que tales organizaciones no podían decir nada al respecto, simplemente porque no los dejaban entrar a Venezuela a hacer sus informes, lo cual los venezolanos sabemos que es verdad, y las mismas organizaciones han sufrido en carne propia la expulsión de Venezuela.

No obstante, la señora Jiménez interviene de nuevo para decir algo más grave aún, que demuestra o bien ignorancia crasa de lo que ocurre en nuestro país o su compromiso incondicional con el gobierno autoritario de Chávez.

Trinidad Jiménez afirma que la prisión de la juez Afiuni se debe a que “liberó a una persona que estaba implicada en el golpe de estado”,cuando es vox populi que su prisión está motivada por irregularidades en asuntos mercantiles.

Ay Trini¡ Qué patinazo el que has dado¡ Tu estreno con nosotros los venezolanos no fue el mejor. ¿O es que debemos pensar mal, y estabas consciente de lo que estabas diciendo?

Infórmate del caso monstruoso caso Afiuni, en el que se dibuja en toda su magnitud la naturaleza antidemocrática del régimen chavista. Si no te has enterado, te recomendamos vayas haciéndolo. Aquí no está vigente el Estado de Derecho, no hay separación y autonomía de los poderes públicos, los derechos humanos se irrespetan a diario, los sindicatos y los contratos colectivos están vías de desaparición, no hay debido proceso, los militares han colonizado todas las instancia s de poder, y recuerda que a tus compatriotas españoles les han arrebatado sus bienes sin fórmula de juicio.

Ay Trini, que no te has enterao, ponte las pilas¡ Aunque no tengo vela en ese entierro, (nunca mejor dicho) tenlo por seguro, apostaré porque tu gobierno sea derrotado en las elecciones españolas próximas.

EMILIO NOUEL V.


martes, 2 de noviembre de 2010

¿DEBEMOS DESCONOCER TRATADOS, CONVENIOS O CONTRATOS INTERNACIONALES SUSCRITOS POR CHÁVEZ?



Recientemente, varios venezolanos han lanzado a la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) una propuesta relacionada con la suscripción del gobierno nacional de algunos convenios y contratos internacionales, cuyos contenidos, según los proponentes, serían ilegítimos, inconstitucionales, fraudulentos o contrarios a los intereses de la nación.
Dicha propuesta pide que la MUD haga una declaración a fecha cierta, en la que indicaría que el próximo gobierno nacional desconocería tales convenios, de modo que los países que contraten hoy con Chávez, desde ya se atengan a las consecuencias riesgosas, habida cuenta del nuevo poder que se instaurará en el 2012.
La fundamentación de tal propuesta sería la “doctrina de la deuda odiosa”, cuyo formulador fue el jurista ruso, ex ministro del Zar Nicolás II, Alexander Nahum Sack, quien hacia el año 1927 la define así: "Si un poder despótico contrae una deuda, no por las necesidades o el interés de su pueblo, sino para fortalecer su régimen despótico, para reprimir a la población que lo combate, ésta es una deuda odiosa e ilegítima para la población de todo el Estado. Esta deuda no es obligatoria para la nación, es un deuda del régimen, es una deuda personal del poder que la ha contratado, en consecuencia, ella cae con la caída de este poder”.
La doctrina Sack, por otro lado, confiere a los acreedores una responsabilidad en la deuda, al señalar que si éstos conocían los designios del prestatario, estarían cometiendo “un acto hostil frente al pueblo”, lo cual los expone a la contingencia de un eventual no pago de aquella si el régimen cae; por tanto, no podrían reclamar lo debido. Estaríamos entonces frente a una situación en la que no se aplicaría el principio aceptado del Derecho Internacional (DI) de que todo tratado en vigor vincula a las partes y debe ser cumplido de buena fe (pacta sunt servanda).
Ahora bien, el asunto planteado, a mi juicio, puede ser abordado desde 3 ópticas distintas, por cierto, no desvinculadas. Así, tenemos que hay razones jurídicas, de conveniencia política y/o de oportunidad.
Las más largas y complejas de explicar son las de naturaleza jurídica, lo cual en este corto espacio debemos presentar muy apretadamente.
El Derecho Internacional aceptado por las naciones civilizadas tiene sus fuentes. Primero, las fuentes convencionales (tratados); segundo, las fuentes consuetudinarias (la costumbre internacional) y, por último, los principios no escritos. Con mucho menor peso, los actos unilaterales de los estados y organizaciones internacionales, y finalmente, la jurisprudencia internacional.
La doctrina, como es el caso de la deuda odiosa, es sólo eso, una teoría que no se ha convertido en un tratado, ni en una costumbre, ni en un principio de derecho, que haya sido aceptado en el conjunto del Derecho Internacional. Puede ser que moralmente tenga toda la justificación que queramos darle, pero no alcanza el rango exigible en el DI.
Ciertamente, en la historia hay varios casos concretos que tal doctrina ha sido esgrimida. En México, por Benito Juárez (1861); en la Guerra España-EEUU de finales de siglo XIX, Cipriano Castro en Venezuela (1902), Costa Rica contra el Reino Unido (1922), entre otros. Pero estos casos, con resultados diversos, y dependieron de las relaciones de poder, no condujeron a la configuración de una costumbre ni a la creación de una norma jurídica de DI, que hoy por hoy pueda ser alegada.
El tema, sin embargo, ha generado múltiples estudios académicos, entre los cuales cabe mencionar uno, que está relacionado directamente con la petición que se hace a la MUD. Me refiero al de los economistas de la Universidad de Harvard, M. Kremer y S. Jayachandran, quienes en un artículo publicado en la publicación Finances and Development, “Odious Debt”, en el 2002, plantean la institucionalización de la “denuncia a priori de las deudas” a fin de evitar su repudiación ex post, y la creación de una norma que exonere a los países victimas, de toda responsabilidad respecto de las deudas odiosas. A mi juicio, ésta es una interesante propuesta que debería ser tomada en cuenta. No obstante, y mientras ella no se sancione por la comunidad internacional, no podría ser alegada, jurídicamente hablando, en las actuales circunstancias, ni en el caso particular de Venezuela, por muy odiosas que puedan ser las deudas que el gobierno de Chávez haya contraído en detrimento de los venezolanos.
Para concluir con este punto, valga sólo mencionar, que en el caso hipotético de que tal doctrina tuviera la posibilidad de ser esgrimida, negarnos a pagar tales deudas, implicaría demostrar 3 cosas: a) ausencia de consentimiento, es decir, que no haya sido contraída por la voluntad del pueblo (¿quien representa la voluntad popular en Venezuela hoy? ¿No es la Asamblea Nacional la que aprueba los convenios?); b) ausencia de beneficio, es decir, que los fondos han sido gastados en contra de los intereses de la población; y c) conocimiento de las intenciones del prestatario por parte del acreedor. Estos extremos ¿como serían demostrados en el caso de Venezuela?
El otro enfoque, es el de la conveniencia política de hacer una declaración como la solicitada por algunos venezolanos. La interrogante principal es: ¿conviene a los intereses políticos de las fuerzas democráticas hacer una declaración en la que se advierta urbi et orbe que el gobierno que tome posesión en el 2012 desconocerá los convenios que haya firmado el actual, sin tomar en cuenta las normas, los principios y la costumbre internacionales aceptados por la comunidad internacional?
¿Cómo serían vistas las fuerzas democráticas, no sólo por los gobiernos autoritarios más cercanos o afines a Chávez, sino también por aquellos que también han firmado acuerdos con él pero que son democráticos? Los partidos que conforman la MUD han expresado ya, que serán respetuosos de los compromisos internacionales, siguiendo en esto la tradición de Venezuela en sus relaciones exteriores.
El reconocimiento internacional de que goza hoy la oposición, sobre todo, a partir de la conducta política asumida en los últimos años y demostrada en los eventos electorales, no puede ser echada por la borda adoptando posiciones que podrían ser tachadas de irresponsables. Las fuerzas democráticas necesitan ganarse la confianza de la comunidad internacional, que aun debe ser consolidada. El nuevo gobierno que entrará en el 2012 dispone de un programa y de los equipos profesionales y técnicos formados y experimentados que asumirán la conducción del país, y el manejo adecuado de lo internacional es fundamental para ganar apoyos y neutralizar las amenazas. Nuestra conducta gubernamental no puede ser vista como la de un Estado maula, infractor de las reglas de convivencia internacionales. Ni siquiera los sandinistas al llegar al poder, se atrevieron a desconocer la deuda de Somoza. Fueron los cubanos, sí, los cubanos, los que les recomendaron no hacerlo.
Chávez ha firmado miles de convenios de diversa naturaleza. Allí están, los bielorrusos, los iraníes, los sirios, los cubanos; pero están también argentinos, brasileños, ecuatorianos, rusos, ucranianos, portugueses, españoles, chinos, entre otros.
No obstante, el respeto de estos compromisos no significa que no puedan ser revisados o renegociados en su momento. Todo tratado puede se modificado o denunciado, cláusulas de escape siempre están en los textos de cada uno. Con tal propósito, el nuevo gobierno del 2012 hará los estudios correspondientes, y con base en la normativa internacional hará lo que tenga que hacer, todo en defensa de los intereses del país. De allí que la comunidad internacional deba quedarse tranquila al respecto de lo que será la conducta de las fuerzas democráticas venezolanas.
De lo anterior se deduce la respuesta del tercer enfoque posible de este asunto. ¿Resulta realmente oportuno hoy hacer tal propuesta, habida cuenta del prestigio que comenzamos a recuperar como oposición, en contraste con el acelerado descrédito que el gobierno de Chávez viene experimentando en el ámbito internacional? Después de que hemos logrado crear un matriz de opinión en el mundo adversa al tiranuelo de Miraflores ¿vamos ahora a generar un innecesario ruido en nuestra relación con los países y los sectores democráticos del planeta, planteando un tema que en lugar de ayudar a nuestra causa la puede enturbiar? Las respuestas a estas interrogantes son obvias. De sobra sabemos los disparates que está cometiendo el gobierno en la esfera internacional y cuánto nos costará a los venezolanos enderezar esos entuertos. El momento de la justicia se acerca cada vez más..
EMILIO NOUEL V.




jueves, 28 de octubre de 2010

EL CHAVISMO SE PEGA O LA CHAPUZA COMO GOBIERNO


En días pasados y a la espera de que nos llamaran a abordar un avión, en cordial conversación con un colega profesor acerca del descalabro institucional que ha tenido lugar en la administración gubernamental venezolana, él me advertía sobre el contagio que ese modo de ser y hacer las cosas estaba produciendo en toda la sociedad y en el ámbito empresarial privado. Según él, ya empezaba a sentirse tal contaminación más allá de las fronteras de la burocracia estatal. “Y es que el chavismo se pega”, concluía con preocupación.

Ciertamente, quien haya sido testigo atento de lo que ha ocurrido en nuestro país en los últimos años no puede menos que compartir tal aseveración. Sin duda, la chapuza es el signo de la revolución bolivariana al frente del aparato estatal, y, obviamente, en ella hay un componente cultural venezolano.

Chapuza es obra hecha sin arte, ni esmero, u obra o labor de poca importancia. Para los mexicanos es una estafa. Y chapucero significa: chambón, desastroso, impresentable.

Todos estos significados le calzan a la perfección al gobierno actual.

Desde el servicio de recoger basura y mantener calles, avenidas y parques, pasando por la gestión de las empresas estatales, la educación y la sanidad, hasta la administración de justicia y la sencilla impresión de las gacetas oficiales, todo es un monumento a la ignorancia, la desidia, la improvisación, la incompetencia, la ineficacia y la corrupción. El desastre no puede ser mayor.

Basta ir a una oficina pública de registro, notaría o tribunal para vivir una experiencia kafkiana. Sacar o renovar una licencia de manejar vehículos u obtener un pasaporte es un via crucis estresante, agotador y costoso. Los trámites de CADIVI, SENIAT, LOPCIMAT, LOCTI, solvencia laboral, etc, son un infierno dantesco. Para remate, no es infrecuente que los viernes no se trabaje en muchas instituciones u oficinas públicas, por lo general. A lo que debe agregarse el efecto del recorte eléctrico y los apagones

Pareciera que de forma premeditada (con vistas a sacarle beneficio económico personal) o por desconocimiento, todo lo simple lo hubiesen complicado y lo que es realmente complicado lo simplifican, produciendo así, situaciones absurdas e incomprensibles, que o bien paralizan a la administración pública y entorpecen, en consecuencia, la actividad de los ciudadanos y las empresas, o desmejoran la calidad de los servicios o productos, ocasionando enormes perjuicios a la sociedad en su conjunto.

Una lista interminable de ejemplos es ilustrativa de lo que venimos comentando. Es raro encontrarse con un sector que podamos exonerar de este cuestionamiento. Este triste espectáculo abarca todos los poderes públicos. Ejecutivo, legislativo, judicial y moral conforman un deplorable cuadro institucional, sólo comparable con los países más atrasados del mundo. La descomposición está la orden del día. Los menos capacitados del país, es decir, los mediocres, son los que gestionan, por ejemplo, el tema de la seguridad o la educación, la distribución de alimentos o los bancos estatales.

Decenas de planes contra la delincuencia, decenas de ministros al frente del Ministerio encargado del asunto, todo un fracaso estruendoso. Así, vemos que graduados de Derecho no estudian derecho procesal o que ingenieros en refinación no visitan un laboratorio durante toda la carrera. (Universidad Bolivariana).

Los bancos estatales tradicionales y los nuevos están quebrados o recontraquebrados. Las empresas y bienes expropiados o arrebatados a sus dueños son mal administrados, abandonados o simplemente robados.

Qué más decir de los servicio eléctrico y de infraestructura en general¡ Ignorancia, desidia, irresponsabilidad.

¿Y de la elaboración de las leyes? Desconocimiento de la técnica legislativa y de los principios genérales del derecho; los textos de las leyes son unos bodrios, una vergüenza en materia de redacción, sintaxis, y demás reglas gramaticales.

En los tribunales el panorama no es muy diferente. Al despelote burocrático reinante allí, se suma la inopia de conocimientos jurídicos, cuando no, interpretaciones complacientes con el poder político. Así, se ve frecuentemente en los juicios el irrespeto del principio constitucional de la irretroactividad o de los lapsos procesales, constituyéndose de esa manera un cuadro grave de inseguridad jurídica. La prescripción de acciones no existe para algunos tribunales.

Las denuncias sobre el hacinamiento en las cárceles y el trato inhumano son harto conocidas, producto, entre otros factores, del mal funcionamiento de los tribunales y del Ministerio Público.

Lo de los Registros Mercantiles es una irracionalidad sin nombre. Una empresa que desee registrar, por ejemplo, 3 actas de asambleas de accionistas, en lugar de hacer el trámite un solo día, deberá ir 3 días diferentes, hacer 3 colas interminables, madrugón mediante. No es raro, por otro lado, encontrarse con funcionarios de Registro, como me ha ocurrido, que frente a la constitución de una Asociación civil sin fines de lucro cuyo objeto es hacer estudios e investigaciones políticos y económicos, nos rechacen el documento porque al mencionarse la palabra “politicos”, eso sería materia del CNE. Los registros públicos no son públicos; para investigar a una empresa en un registro mercantil, insólitamente, le piden al solicitante autorización de la empresa investigada. ¿….?

Ni hablar de las distintas interpretaciones o requisitos que en cada oficina o región se hacen o piden. No es difícil encontrarse por ahí quien le ofrezca a uno hacer el trámite de renovación de licencia de conducir vehículos, con sólo entregarle copia de la cédula y una cantidad más o menos sustanciosa.(el trámite legal exige 5 documentos).

Entrar a mi email de CANTV es una proeza. El satélite chino, que nos costó 400 millones de dólares y que tiene una corta vida útil ¿de qué ha servido?

El Metro de Caracas se ha vuelto una pocilga inmunda e insegura. Para el modo de ser chavista, el mantenimiento de instalaciones y maquinas, amen de la limpieza, son un lujo burgués. Vivir en la cochinada es el ideal revolucionario. ¿Desconocen que las cosas se deterioran con el uso? ¿Que la ganancia es necesaria para reinvertir, comprar tecnología, nuevas maquinaria, etc?

Sin embrago, se pagan obras que no se realizan o quedan a medio construir. Se presta o regala el dinero de las arcas públicas sin medir las consecuencias financieras para el Estado, no importa si se cobran u obtienen beneficios. La ganancia está demonizada, no obstante, el presidente se queja de que el aeropuerto de Maiquetía de pérdidas.

El chavismo, comprobado está, no sabe producir ni distribuir alimentos, no saben importar bienes, y se busca a los cubanos para que realicen las operaciones (PUDREVAL). La ruta de la empanada, los gallineros verticales y cultivos hidropónicos, ¿donde están? ¿Dónde las estadísticas que muestren el éxito de estas disparatadas ideas?

El fundo San Luis en Calabozo, arrebatado por el INTI, después de un año, sólo ha producido 40 berenjenas. No hay avalúo, ni pagan bienhechurías a los expropiados.

En Lara, por ejemplo, se levantarían centros de producción, agrotiendas, laboratorios, centros de recrías, plantas de procesamiento, pasteurizadoras complejos azucareros, viviendas y hasta un acueducto (1200 millones de bolivares fuertes), y ni rastro de ellos hoy, un descalabro parejo. En Carora, la Planta procesamiento de Maíz, en el sector El Paradero, no se inició; el Complejo Azucarero Argimiro Gabaldón en el sector La Otra Banda tampoco existe. El Matadero Industrial, por convenio argentino, en Burere, nunca se inició. La planta de Cemento con los iraníes, nunca se comenzó. La fábrica medidores eléctricos a través del convenio chino con Pdvsa- Enelbar, está paralizada.

En el ámbito internacional, se ofrecieron 34 refinerías, y apenas la de Cienfuergos está avanzada en su fase primera. De la de Pernambuco en Brasil, nos salimos por no poder cumplir con las exigencias financieras, a pesar de haber publicitado con bombos y platillos esa “integración energética”.

Según los estados financieros consolidados de Petróleos de Venezuela al 30 de junio de este año, se produjo una disminución interanual de 14,4% en su ganancia neta del primer semestre, por un aumento de costos y pese a que las ventas remontaron por alza de los precios del crudo. Citgo registra pérdidas por el subsidio a los “pobres” de EEUU. Los accidentes en las refinerías e instalaciones de PDVSA se multiplicaron. La gallina de los huevos de oro del país endeudada hasta los tuétanos.

El modo de hacer chavista ni siquiera con la materia de devolución de IVA a sus propios diplomáticos, cumple. Ni decir de los empresarios.

¿Y qué decir del tema de la vivienda, de las petrocasas, casas uruguayas importadas, y las decenas de tratados internacionales que les quitan el trabajo a empresarios y trabajadores venezolanos? Un estruendoso fracaso. Mientras tanto, no hay cabillas ni cemento después de las expropiaciones alocadas del gobierno. El gobierno vende 10 cabillas y 5 sacos de cemento por persona. ¿Qué se puede construir con esto? ¿Cómo piensan cumplir con los convenios recién firmados sin materiales suficientes apara la construcción?

El servicio de agua, el aeropuerto de Maiquetía, el puerto de Puerto Cabello, la autopista Valencia-Puerto Cabello, los basureros que son la autopista Barcelona-Píritu o las carreteras de Paraguaná, todo un desastre producto de los “genios” militares y de una recentralización administrativa irracional.

Y para comprar un electrodoméstico en las tiendas gubernamentales, no puedes hacerlo pagando en efectivo, sin antes estar en una nómina en un banco estatal.

En el campo de la cultura, se ha impuesto una alpargatocracia cultural cuya máxima expresión es Alí Primera; da vergüenza ajena. Sus seudodirigentes incapaces de una iniciativa que valga la pena. Incapaces, por mezquinos y sectarios, de reconocer, por ejemplo, los méritos de venezolanos que como Simón Díaz, en su día, fue premiado con el Grammy.

Todo es producto de un desprecio al conocimiento, a la formación académica y a la experiencia, derivado de una ideología demencial.

Este modo de gobernar chavista, chapucero, tiene otro efecto perverso. A los asuntos que requieren mayor cuidado y estudio por su complejidad, por ignorancia, se les resta importancia, se banalizan, y se pretende despacharlos de manera simple. Los funcionarios “hecho en socialismo” no se percatan de las repercusiones económicas o de cualquier naturaleza que ciertas medidas aisladas pueden tener en otros sectores. No advierten las conexiones que toda actividad tiene con otras. Contenidos o formalidades inherentes al tema complejo son despreciadas, lo que se puede observar en los proyectos fantasiosos, disparatados y voluntaristas que a menudo oímos de Chavez.

Todo este estropicio institucional, esta destrucción del aparato productivo, esta complicación absurda de la vida ciudadana, es secuela directa del chapucero “Hecho en socialismo”.

Efectivamente, el chavismo se pega. Lo testimonia la desastrosa performance en las empresas expoliadas, y más allá. De allí que la necesidad de preservación del resto de la sociedad de este modo de ser y hacer letal devastador para su buena marcha, sea un objetivo prioritario político y social de los sectores democráticos.


EMILIO NOUEL V.


jueves, 21 de octubre de 2010

Un artículo de 2007 sobre los políticos "amortizados".



Amortizados

Emilio Nouel V.

Venezuela Analítica, 27 de enero de 2007

A Pompeyo Márquez, porque el asunto no es con él.

Ya viene siendo hora de que muchos de los políticos tradicionales, desde hace tiempo pre-jubilados, le den el paso a las nuevas generaciones, y no las bloqueen más. Ejemplos nefastos de esta terquedad de parte de líderes históricos, los hemos vivido, y la dramática situación de hoy no es ajena a ese proceder.

Amortizado es sinónimo de liquidado, cancelado o extinguido. En política, los líderes o dirigentes devienen, por la vía natural, por el desplazamiento o como consecuencia de su incompetencia, en políticos amortizados.

En los últimos años, la amortización del liderazgo político y social venezolano ha sido acelerada. La acción de liquidación en este campo ha sido dura. La molienda, como dicen algunos, ha ido dejando un reguero de “cadáveres” nunca visto en tan corto espacio. Sin embargo, algunos tercamente quieren seguir en el primer frente, a pesar de haber demostrado una marcada incompetencia y cortedad de miras.

La crisis terrible que ha arrastrado el país y, particularmente, a los partidos, ha lanzado por un profundo barranco de descrédito y desafecto a unas cuantas generaciones de políticos venezolanos, y con ellos sus organizaciones. Buenos y malos, brillantes y mediocres, inteligentes e ignorantes, carismáticos y desangelados, con futuro y sin ninguno, varias camadas de políticos que tuvieron vigencia en la segunda mitad del siglo XX corrieron con la misma suerte, juntos por pecadores, arrollados por un tsunami que ellos mismos contribuyeron a levantar. Y es una lástima, porque algunos de ellos, sólidamente formados, bien equipados intelectualmente, con talento y experiencia muy valiosa, pudieron ser buenos presidentes.

Pero no es la hora de los lamentos. Hoy nos encontramos en unas inéditas circunstancias de peligro para las libertades, que demandan un liderazgo emergente, valiente, combativo, armado de nuevas ideas y de nuevos modos de hacer política.

Es preciso que los amortizados pasen a la retaguardia, que no excluidos de la lucha, y se dediquen a escribir sus memorias (aquellos que las tengan), o a apoyar y asesorar al nuevo liderazgo que se asoma al combate. No poco hicieron para ganarse ese destino, sobre todo, los que con su conducta miope, enchinchorrada e irresponsable, facilitaron la pesadilla interminable que nos agobia.

Gran parte de ellos arribaron a un nivel de incompetencia que les impide comprender la naturaleza de la crisis y el tipo de adversario que enfrentan. No atinan a parir ideas ni acciones hacia el futuro. Dan palos de ciego y en lugar de ofrecer alternativas estratégicas claras, sólo transmiten desaliento, incertidumbre y confusión. Cuando opinan o analizan los eventos que ocurren, se pone de bulto un desfase con los tiempos que corren. Continúan utilizando los conceptos dogmáticamente, manejan paradigmas superados y analizan los distintos fenómenos con categorías inadecuadas. No han entendido que el mundo es otro, distinto al que vivieron, y en consecuencia la forma de hacer política debe ser diferente. No logran siquiera definir bien al contrincante que los amenaza. No alcanzan a percatarse de que las situaciones, ejemplos, conductas y visiones aprendidos en el pasado son sólo eso, experiencias pasadas, en casi nada extrapolables al presente; de allí su no pertinencia, aun cuando puedan existir analogías.

Pero lo peor de todo es que se engañan a sí mismos con apreciaciones que no se corresponden con los hechos. En días pasados oí a uno -no tan viejo en edad- que decía que él se negaba a creer que la mayoría no viera “el infierno que estamos viviendo”. Y uno se pregunta, frente a la sensación artificial de bienestar creada por los petrodólares y el consumismo desaforado: ¿A cual infierno se refiere? Obviamente, ese infierno sólo está en su mente, pero no en la del común de la gente que, por lo general, no ve más allá del corto plazo, de la dádiva fácil y de su sensación de bienestar aparente aquí y ahora.

Estos políticos amortizados también nos hablan de mayorías y fuerzas que no se tienen, subyaciendo al discurso una invitación velada a que los acompañemos en aventuras relámpago sin destino (y el colmo de los colmos: sin fuerzas reales suficientes), como si por arte de magia se pudieran resolver nuestros problemas de un día para otro, saltándonos el imprescindible paso por la necesaria acumulación de fortalezas que nos permita acceder al poder por la vía democrática.

En suma, este liderazgo, con sus excepciones, ya dio lo que tenía que dar, y en la fila de atrás, debería convertirse activamente en factor de impulso y estímulo para una nueva generación de líderes que, aunque incipiente y con deficiencias, tiene la responsabilidad y el gran reto, primero, de saber guiarnos ante los graves peligros que amenazan destruir nuestra democracia e instalar el caos económico-social; y segundo, de enrumbar al país por vías de progreso, desarrollo económico y libertad.

Ya veremos si están a la altura de esta cita con la Historia.

martes, 19 de octubre de 2010

VENEZUELA EN REMATE



En su mayoría, los viajes que hace Chávez son para entregar algo del país; nunca para traer algún beneficio sustantivo a los venezolanos. Oscuridad de la casa y claridad de la calle, como decía la abuela. Su falsa generosidad es inconmensurable; no sólo los países pobres se favorecen del manirroto gobernante. Los grandes tampoco desaprovechan la ocasión. Donde las hay las toman, dice el refranero español, y nunca mejor dicho cuando del tiranuelo venezolano se trata.

Obviamente, dispone de los activos de todos los venezolanos sin ningún control político o administrativo, a su leal saber y entender, que es lo mismo que decir: a su capricho y conveniencia. Bienes, negocios pingües (para los extranjeros y los comisionistas y sus socios funcionarios del gobierno), contratos diversos, donaciones, regalos, canonjías; todo depende de su voluntad omnímoda y omnívora.

Ya es proverbial la orgía de promesas en la que se envuelve cada vez que visita una nación extranjera. Sobre todo si es una que esté en su lista de amigotes y/o afines ideológicos; por cierto, los peores de cada casa. Por donde pasa, va de comprador compulsivo de cualquier baratija, principalmente, de las que sacian su manía armamentista, que calman su paranoia.

Son cientos, miles, ya perdimos la cuenta, los convenios, tratados y acuerdos que ha suscrito el déspota en estos mundos de Dios. El contenido de muchos de ellos lo desconocemos, habida cuenta de la “tramparencia” que reina en toda la actuación gubernamental. No tarda el día en que podamos saber concretamente de ellos y qué sucedió; muchas serán las sorpresas con las que nos encontremos, muchos los entuertos que habrá que enderezar.

No obstante, de esos miles de convenios, son muy pocos los que han tenido alguna ejecución o resultados. Muchos son redundantes, no agregan nada nuevo a lo ya suscrito con anterioridad; se asemejan a lo que ocurre con obras que el Presidente inaugura varias veces en el país, pura apariencia de que se estaría haciendo algo, cuando la verdad es otra: la incompetencia.

Se puede afirmar que sólo un puñado de países, los más cercanos al presidente, son los que han gozado más del manirrotismo chavista. Entre ellos, Brasil, Uruguay, Argentina, Rusia, Irán, Bielorusia y España. Bolivia, Cuba, Ecuador y Nicaragua han sido acreedores de regalos, donaciones, susidios y múltiples facilidades; son los primeros clientes de la junta de beneficencia que es la ALBA.

¿Cuales son los negocios que ha agenciado el gobierno para el sector privado nacional más allá de las fronteras? ¿El lector conoce de alguno? Y ¿Cuáles para el sector público, aparte del petróleo que se vende solo?

En la actualidad, la situación económica de Venezuela y las finanzas públicas está dando tumbos. El crecimiento del PIB será negativo este año, el desempleo aumenta, la inflación de nuevo llegará a 30% o más. La gallina de los huevos de oro petrolera está en estado deplorable, vende menos petróleo, y las inversiones que necesita siguen en el congelador. El gobierno sigue en su alocada deriva de destruir al sector productivo nacional. Las instituciones públicas no funcionan, el caos reina en ellas.

Estas necesidades apremiantes explican el remate de las refinerías en Alemania, las emisiones de deuda, los recortes de planes sociales, etc.

Y sin embargo, el tiranuelo ofrece fantasiosas aventuras como de la iniciar una carrera nuclear sin tener con qué.

Mientras tanto, los hospitales en estado lamentable, las escuelas no inician clases porque no tienen baños ni pupitres. Las carreteras y calles, intransitables; el hampa enseñoreada y las morgues repletas de muertos.

Venezuela está siendo rematada por un gobernante cuyo único interés es su supervivencia en el poder. A tal fin, entrega los bienes de todos los venezolanos a precio de gallina flaca, y a cambio compra neutralidades o apoyos internacionales.


Poco tiempo le queda. El que constitucionalmente ha sido establecido. Llegará la hora en que tales despropósitos de cara al mundo sean subsanados. Los acuerdos lesivos a la Nación tendrán que ser revisados a la luz de la normativa jurídica, todo dentro de la tradición venezolana de respeto a los tratados y el Derecho Internacional.

Por lo pronto, los diputados democráticos recién electos deberán dar la batalla desde ya en la defensa de los más preciados intereses de Venezuela, e impedir que se siga desangrando al país con una actuación internacional gubernamental disparatada, costosa y dañina.

EMILIO NOUEL