miércoles, 20 de junio de 2018

        DUQUE Y LA APUESTA POR EL ÉXITO DE COLOMBIA

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El triunfo electoral de Iván Duque el pasado domingo 17 de Junio es una gran noticia para los venezolanos que anhelamos restaurar la democracia en Venezuela.
Él ha demostrado un sin número de veces su solidaridad con los que padecemos el autoritarismo destructor del chavismo.
Duque está consciente de que nuestros destinos, el de Colombia y Venezuela, van uno al lado del otro. Ha llegado a afirmar que el éxito de su país es también el éxito de Venezuela, y viceversa, visión ésta que muchos compartimos.
Ya se ha dicho hasta la saciedad, pero siempre es menester recordarlo: lo que ocurre del otro lado de nuestra frontera occidental, no nos es indiferente a los venezolanos, así como lo que suceda en Venezuela, tendrá también repercusiones allá.
Como era el deseo de millones de venezolanos, Duque gana esas elecciones, y la mayoría de los demócratas de nuestro hemisferio también lo celebran.
Es un político joven, con ideas propias, programa económico moderno y con algo muy importante: su visión de reconciliar a su país, que tanto lo necesita.
Ha dicho que quiere unir a Colombia, que no viene con odios, ni venganzas ni represalias. “No reconozco enemigos….no hay ciudadanos vencidos…. ...Gobernaré con todos y para todos”.
Esas han sido sus primeras palabras después de electo, y desde este lado estamos seguros de que hará todo lo posible por honrarlas, a pesar de los graves problemas que deberá afrontar.
Para la barbarie chavista, obviamente, ese triunfo constituye un varapalo contundente. Para sus planes de eternizarse en el poder, el ascenso de fuerzas políticas de su familia ideológica en los gobiernos de países de la región, que lo apoyen o se hagan la vista de gorda frente a las atrocidades que comete, ha sido su aspiración más febril.
Como factótum político de esa casa de los milagros que llaman Foro de Sao Paulo -ahora venido a menos por su bolsa ya vacía para comprar adhesiones y apoyos- la candidatura de Duque no era lo que le convenía. La apuesta que hizo la perdió, y su aislamiento internacional se seguirá intensificando.
Pero, sin duda, el de Duque es un triunfo que saludamos con alborozo esperanzador los demócratas que adversamos el autoritarismo populista y su colectivismo económico hambreador, donde sea que éste pretenda implantarse. 
Ganó Duque en buena lid a pesar de las aves de mal agüero que anunciaban el triunfo de su contrincante. 
Ciertamente, no la tendrá fácil. Gobernar en democracia, con sus libertades y contrapoderes, exige debatir, consensuar, negociar e incluso sacrificar planes de cara a las prioridades.
Colombia, como lo registramos hace algunas semanas, ha sido aceptada en el club de países desarrollados, la OCDE. Es un importante logro que deberá incentivar a ese país en el sentido de buscar ser mejor cada día.Y Colombia ha demostrado tener el empuje y el talento para alcanzar un lugar destacado en el mundo complicado que vivimos.
Tiene toda la razón Duque cuando afirma que el éxito de Colombia es también el éxito de Venezuela.
Que así sea.

EMILIO NOUEL V.

viernes, 15 de junio de 2018

EMBROLLO COMERCIAL GLOBAL, CRISIS EUROPEA Y LA APERTURA NORCOREANA

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Los aspavientos del señor Donald Trump no dejan de ser noticia en el mundo. Obviamente, al estar al frente de la potencia planetaria más grande, cualquier iniciativa, opinión o medida que aquel adopte, tendrá repercusiones globales, algunas generando problemas antes que soluciones.
En el ámbito del comercio internacional, incluso desde antes de asumir la primera magistratura de su país, no pocas inquietudes produjo Trump en los hombres de negocios. 
Su anacrónica visión proteccionista del comercio presagiaba perturbaciones con sus socios más importantes y en la economía mundial.  
Llegamos a pensar, sin embargo, que tal enfoque del asunto podría tener contrapesos en los factores de poder económico norteamericanos que muchos intereses tienen en el libre comercio.
No obstante, a pesar de que hubo ciertas vacilaciones de cara al desencadenamiento de una guerra comercial a todas luces inconveniente, al final parece que se impuso la postura absurda inicial. La confrontación temida que ya advertíamos hace algunas semanas, no se pudo parar y una decisión que había sido suspendida por las razones que fueran, sigue ahora su curso, cuyos efectos  negativos no serán sólo para la economía norteamericana.
En la reciente reunión del G-7 se evidenció el desencuentro entre países que han sido aliados y socios por muchas décadas. El señor Trump se negó a suscribir la declaración final, hecho insólito en reuniones de este grupo.
El gobierno canadiense ha llegado hasta catalogar de insultantes a las tradicionales, largas y fructíferas relaciones bilaterales entre los dos países, las medidas arancelarias de Trump.
Éste ha señalado de manera insólita a Canadá y otros países como “amenaza a la seguridad” de EEUU. Sobre todo, resulta desconcertante acusara Canadá de tal, cuya economía ha estado prácticamente integrada a la estadounidense desde el siglo XIX.
Ninguna estrategia negociadora responsable y seria que se adelante, por ejemplo, en el marco del NAFTA, podría justificar tal acusación, a todas luces, fuera de lugar, no acorde con la historia compartida de esos dos países.
Tanto Canadá como la Unión Europea y México han iniciado o anunciado activar procedimientos ante la Organización Mundial de Comercio (OMC) en contra de EEUU por el alza de aranceles al aluminio y el acero originarios de aquellos países.
Para los europeos, esta medida llega en un mal momento. A su interior también tiene lugar otra contrariedad, no menos preocupante. Al enredo aún no resuelto del Brexit y de otras manifestaciones anti-europeístas (Polonia, Hungría, Austria), se suma la deriva amenazante de una coalición gubernamental italiana que arriba al poder, cuya visión reniega de la Unión Europea y del euro.
Europa se está volviendo una suerte de familia disfuncional. Macron pareciera que es el único que está dando la talla al defender la Unión. La señora Merkel se repliega, está menos activa en términos comunitarios, quizás maniatada por su gobierno compartido y las presiones nacionalistas internas. La deriva nacional-proteccionista y anti-europeísta, que cabalga sobre el tema inmigratorio, a pesar de la recuperación económica, toma fuerza peligrosamente, conspirando contra una Europa unida.
El orden político y económico internacional está trastornado. Trump pide el retorno de Rusia al G-7.
Y en medio de todo esto se produce el encuentro Trump/Kim Yong Un, que a pesar de los nubarrones señalados, constituye una noticia auspiciosa, al menos por ahora.
Porque todo lo que abra una ventana a la paz siempre será positivo. Parar las tensiones con  la tiranía de Corea del Norte y lograr la desnuclearización de ese país, será, sin duda, una buena nueva, de concretarse definitivamente. Más allá de la puesta en escena de Singapur y de las reservas sobre la sinceridad de lo acordado, por la paz debe hacerse cualquier esfuerzo diplomático.
Ojalá la absurda deriva nacional-proteccionista en lo comercial, los desencuentros geopolíticos entre los poderes occidentales y las amenazas de guerra puedan ser neutralizadas, y se impongan la sensatez y apertura en un mundo tan complejo y difícil como el que estamos transitando.

viernes, 1 de junio de 2018

“LA TIERRA DEL OLVIDO”, LAS GRANDES LIGAS E IVAN DUQUE

                   
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Son noticias que vienen de fuera y que compensan en parte a uno, venezolano atormentado por la situación particular que vive su país, hundiéndose este en el colapso social y económico más grande de su historia, y de paso, transitando un camino hacia la irrelevancia, a menos que despertemos y resurjamos.
Colombia, que es y será nuestro vecino per sécula seculorum, es aceptada en la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), club de los países más desarrollados del mundo, e ingresará próximamente como “socio global” a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).  Entra a las Grandes Ligas, y hay que felicitarse.
Ambas instituciones, una económica y la otra estratégica-militar, en las que se deciden asuntos de dimensión planetaria.
Y no es que Colombia pueda ser catalogada en la actualidad como país totalmente desarrollado, ni que haya acabado con todos su problemas sociales. Sabemos que aun los tiene y que hay algunos deberes pendientes por hacer.
Sin embargo, cumple con ciertos requisitos mínimos que la hacen acreedora de las membresías en cuestión, y esto a pesar de algunos temas importantes y graves como la violencia política y el tráfico de drogas presentes todavía.  
Como se sabe, la OCDE es una organización en la que se intercambian experiencias positivas que apunten al cambio social y económico. Acepta en su seno a países que reúnen unos estándares de productividad, competitividad y desarrollo institucional, adecuados para el desarrollo y el crecimiento.  
Colombia hoy los reúne, afortunadamente, para enfrentar los desafíos de su propio desarrollo.    
Desde el 2013 el presidente Juan Manuel Santos había venido acercándose a la OTAN y en el 2016 con ocasión de los acuerdos de Paz, inicio un proceso de colaboración con aquella.
Ser “socio global” de la OTAN implicará para Colombia realizar operaciones de cooperación estratégica militar en los asuntos relativos al mantenimiento de la paz mundial, más allá del ámbito europeo de la organización. Y esto no es un asunto de poca monta, sobre todo visto desde nuestra región y de Venezuela.
Por otro lado, en la reciente primera vuelta de las elecciones presidenciales de ese país, el joven candidato Iván Duque del partido Centro Democrático, senador, escritor, de excelente formación  académica y con experiencia política, ganó con una ventaja importante.
Para los venezolanos que lo deseábamos, es también una buena noticia ese triunfo. Él ha demostrado de manera sincera y reiterada su solidaridad con los cientos de miles de venezolanos que han debido irse a ese país. Lo ha dicho claramente: el éxito de Colombia es el mismo de Venezuela.  
Ciertamente, lo que allá ocurra y lo que aquí suceda, incumbe a ambos. Nuestra existencia y los destinos de venezolanos y colombianos están cruzados inexorablemente. Todo nos convoca a la convergencia y la integración. La política, la economía y la geografía. Y hasta la sangre.
Colombia y Venezuela. Venezuela y Colombia. Dos países que deben marchar juntos y complementarse. Como ya de hecho lo han logrado, más allá de los intentos por separarnos y/o enemistarnos, a causa de puntos y rayas geográficos y de prejuicios absurdos.   
Desde la Tierra de Gracia, como la llamó el Almirante de la Mar océano, a la Tierra del olvido, como alude a Colombia ese cantante telúrico Carlos Vives, corre una sola y profunda corriente subterránea de savia común que nos alimenta y nos hermana.  
Es posible que el proceso que se abre para Colombia con el nuevo Presidente Duque, tenga repercusiones prontas e importantes para nuestra situación particular. Ojalá. Así lo anhelamos desde aquí, gozosos como estamos de las tan buenas noticias que nos llegan de más allá de San Antonio del Táchira, Paraguaipoa o Guasdualito.  
EMILIO NOUEL V.


viernes, 25 de mayo de 2018

CIRCO INCONSTITUCIONAL Y GROTESCO


Para hoy tenía previsto referirme al desenlace “electoral” del 20M y las lecciones que de allí podemos inferir los venezolanos y en especial la dirigencia política.
Iba a dar mi opinión sobre los que en definitiva salieron derrotados, en primer lugar, por supuesto, el gobierno. Iba también a comentar esa especie que circula por ahí, sobre todo de algunos perdedores, que afirma que todos perdimos.  ¿ …? (Ese ¨todos, como se decía antes en Caracas,me suena a Poliedro”). 
Pero no. Dejare para otra ocasión el comentario sobre porque creo que la mayoría del pueblo venezolano, haciendo gala de una conducta ejemplar y digna, ganó y mucho el 20M, al repudiar  una elección convocada ilegalmente por un ente espurio, con inhabilitaciones arbitrarias de partidos y de dirigentes políticos, ventajismo oficial, medios públicos y privados censurados y autocensurados, sin las mínimas garantías de pulcritud técnica-electoral, con ausencia de  la observación de organismos internacionales, gestionada por un CNE parcializado, a lo que se sumaba, el propósito gubernamental no menos importante, de aparentar ante el mundo ser democrático y buscar su reconocimiento internacional.  
Hoy, más bien, quiero comentar el circo inconstitucional que montó el gobierno con esa extraña ¨juramentación¨ de Maduro ante un ente fraudulento como la constituyente.
Para mi está claro que Maduro es presidente hasta el mes de enero próximo. Eso es lo que la Constitución de la Republica establece y punto.
Lo de ayer 24 de Mayo solo puede ser catalogado de un tinglado grotesco que pretende aparentar ante el mundo que Maduro gozaría de legitimidad política de origen. Era este el objetivo que la tiranía perseguía también con el evento del 20M, y al que contribuyeron lamentablemente algunos políticos.
Más allá del propósito del acto de ayer, lo que allí dijo Maduro resulta verdaderamente alucinante. Mayor demostración de cinismo sería difícil conseguirla en otro discurso político.  Más mentiras no pudieron ser dichas.
Sus supuestos golpes de pecho al reconocer los errores del gobierno son asombrosos, sobre todo, cuando a renglón seguido, reafirma hacia el futuro las mismas ideas y propuestas que han conducido a los fracasos que confiesa. El desquiciamiento esquizofrénico del discurso es total, las incoherencias y contradicciones son evidentes. La desconexión con la realidad abruma a cualquiera. Las promesas de rectificación y de concordia suenan a vacío, a embustes reiterados una y mil veces.
Su llamado tartufiano al reencuentro de todos los venezolanos lo destroza inmediatamente al difamar e insultar al adversario. No puede contenerse, se delata fácilmente. Sus intenciones reales afloran en la retórica desenfrenada y chabacana que lo caracteriza.
 ¿Quién puede creer a una persona de tal aviesa condición?
 ¿Quién puede creer en su sano juicio tanta mentira? 
Quienes han demolido las instituciones, pisoteado los valores, desconocido los derechos humanos, destruido las bases económicas del país y corrompido a la sociedad, no pueden venir ahora, con su cara muy lavada, a pedirnos concordia, concurso, para levantar un país colapsado por unas políticas demenciales, cuyos causantes directos son ellos, y que anuncian seguir profundizando.
En el mundo, solo los tiranos como ellos los apoyan. El cerco de las democracias a un gobierno que ha perdido el apoyo de más del 80% de la población sigue  su curso inexorable.
Ningún acto ni declaración que haga el gobierno venezolano hoy es creíble, confiable. Sus patrañas son inútiles. El tiempo se les acabó.
EMILIO NOUEL V. 

jueves, 17 de mayo de 2018

       SOBRE LA INTEGRACION GLOBAL Y HEMISFERICA
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Los intentos sobre la necesaria unión comercial de todo el hemisferio han sido fallidos por causas diversas, siendo decisiva la carencia de una voluntad política firme de todos los países, que se deriva de la desconfianza, el resentimiento, los intereses miopes y la animadversión que una historia de desencuentros ha alimentado.

El fallido proyecto del Área de Libre Comercio de las América (ALCA), cuyas negociaciones se iniciaron  en  los noventa del siglo pasado en el marco de la Cumbre de las Américas (1994) y bajo el auspicio de la OEA, es un  ejemplo palmario de esa ausencia de armonía. En la actualidad, sólo tenemos bloques parciales y proyectos que se yuxtaponen, superponen, excluyen o están en abierta desarmonía, cuando no, en colisión.
Desacuerdos y prejuicios, justificados o no, dominan el entorno. La estrechez de miras y los impulsos de dominación han hecho de las suyas. Mitos, atavismos y nacionalismos a ultranza nos han descaminado. Expectativas exageradas, proyectos inviables y/o refundadores nos consumen. En algunas épocas nos acercamos mucho; en otras, nos alejamos. En ciertos temas arribamos a acuerdos, en otros, confrontamos.
La perseverancia y el pragmatismo brillan por su ausencia la mayoría de las veces.
No hay duda de que animosidades, apasionamientos y desconocimiento mutuo han hecho una labor de zapa nefasta. El sentido profundo de destino común, tantas veces invocado por muchos pensadores del hemisferio, no ha prevalecido. Se sigue hablando de “dos Américas” enfrentadas e incompatibles. No faltan extraviados en la actualidad que planteen el dilema obsoleto: Bolivarianismo versus Monroismo. 
La retórica grandilocuente abunda. La palabra hueca en demasía gana la partida al resultado concreto. Mucha retórica, pequeños o pocos pasos en términos de construir una comunidad integrada.
No obstante, opciones convenientes siguen abiertas a pesar de la rimbombancia y vaciedad del discurso integracionista al que somos muy dados, particularmente, en América Latina.
En lo político, la OEA, heredera de la tradición panamericana, no exenta de críticas, ha dado muestras de agotamiento que la vuelven ineficaz y, para algunos, inútil, a pesar de la acción individual de algunos funcionarios en el sentido de recuperar su autoridad moral. Es blanco de ataques no siempre justos. Sobre ella llueven amplios cuestionamientos sobre su funcionamiento engorroso.
Se podría afirmar que la constitución de organizaciones, casi entelequias, como UNASUR y CELAC, forman parte de un claro y no disimulado interés de restarle peso en el hemisferio a aquella.
Los tratados relativos a diversos temas, como los derechos humanos, el combate a la corrupción y la Carta Democrática Interamericana, forman parte del haber de esa organización, así como su contribución a la gobernanza hemisférica.
En cuanto a la integración y cooperación económica-comercial del continente, si bien hay que reconocer algunos avances entre grupos de países y resultados relativamente positivos, no ha sido satisfactoria del todo. Muchas oportunidades se desperdiciaron, y aún siguen siendo desaprovechadas.
Se insiste en la búsqueda de una supuesta “unidad natural” y exclusiva de Latinoamérica, cuando ha quedado evidenciado en un mundo globalizado que tal propósito es ya un mito cada vez más inalcanzable, porque en el caso hipotético de que ella fuere posible, no sería sostenible cerrándose sobre sí misma.
En este ámbito, paradigmas y modelos tradicionales muestran fatiga o transitan por la senda de la decadencia. El proteccionismo económico-comercial que está resurgiendo no debería tener más cabida; solo los países que se mantienen aferrados a dogmas y conceptos económicos anacrónicos, mantienen tal política.
El modelo de integración que se implantó hasta hace algunas décadas perdió vigencia. Las circunstancias presentes, ameritan nuevas formulaciones y propuestas.
En este sentido, el papel del sector privado de la economía en consonancia con las necesarias políticas estatales se vuelve clave fundamental para impulsar todo proyecto de inserción internacional de nuestros países. La integración a los espacios planetarios nunca podrá alcanzarse sin el concurso de una empresa privada competitiva que se acompase con los tiempos.
Se amplían los horizontes, las distancias siguen importando pero menos, el planeta entero está más al alcance de las empresas y las personas. Las regiones son cada vez más porosas y permeables a su interior y frente a las demás. Los bloques de comercio y/o los convenios multilaterales y bilaterales se conciben hoy como trampolines provisorios, no obstáculos a la integración con regiones y países más distantes.
En términos de crecimiento y bienestar social, podemos sin dificultad concluir que en particular y en su conjunto, los latinoamericanos no hemos logrado aún edificar y consolidar las naciones prósperas a las que tantas generaciones de hombres y mujeres han aspirado por siglos, aunque algunos de ellas estén recorriendo la ruta de mayores logros sociales y económicos.
Integrar todo el hemisferio sin complejos es la vía para la solución de gran parte de nuestros problemas sociales no resueltos.



EMILIO NOUEL V.

jueves, 10 de mayo de 2018

       Presión  internacional y rescate de la democracia venezolana

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No amaina la presión exterior hacia la tiranía venezolana. No solo en lo estrictamente político, también en lo financiero y judicial.
Las más recientes noticias lo atestiguan. Del interior de nuestro hemisferio y de Europa emergen acciones que apuntan a provocar salidas a un grave desbarajuste interno que ya desborda peligrosamente nuestras fronteras.
La comparecencia en la OEA del vicepresidente de EEUU, Mike Pence, esta semana, y el contenido de su discurso, no dejan lugar a dudas acerca de lo que el gobierno de ese país piensa sobre la situación de Venezuela y del potencial de ingobernabilidad desestabilizadora de esta en la región.
Pocas veces hemos oído hacia algún gobierno, y en este caso, el nuestro, conceptos tan condenatorios y duros.
Para la Casa Blanca, la de Maduro es una dictadura que está destruyendo a Venezuela y su democracia, lo cual amenaza la tranquilidad de la región: de allí que pida expresamente la renuncia de aquel. Solicita a los miembros de la OEA que suspendan a nuestro país de la organización, que impidan entrada de los funcionarios venezolanos a sus territorios y que tomen medidas contra el lavado de dinero de éstos. En fin, que Maduro rinda cuenta de su conducta ante la comunidad hemisférica. 
Otro hecho que se registra en los días que corren, es el de las sanciones adicionales que adoptó el Departamento del Tesoro de EE.UU contra el lavado de dinero ligado al narcotráfico, que también salpica al gobierno venezolano. Es otro de los frentes abiertos en el que se señalan a funcionarios o ex funcionarios públicos venezolanos de estar involucrados en actividades ilícitas, lo cual abona un elemento más al descrédito de aquél.
Igualmente, hay que mencionar otras acciones no menos graves que se derivan directamente de la locura expropiadora y/o confiscatoria  de Hugo Chávez, las cuales han causado y causaran al patrimonio de la Nación enormes perjuicios.
Me refiero a las medidas de embargo contra PDVSA, como consecuencia de la condena en los juicios y/o procedimientos arbitrales que se desencadenaron por la conducta irresponsable del gobierno chavista.
Sabido es que, entre otras empresas extranjeras, las del ámbito petrolero demandaron a Venezuela por las expropiaciones que sufrieron, a todas luces, sin justificación alguna. En el órgano de solución de controversias del Banco Mundial (CIADI) se han iniciado alrededor de 40 procesos, algo insólito en la historia de nuestro país. Este nunca fue demandado tantas veces, en tan corto lapso, y mucho menos en tales montos mil millonarios.
Como si fuera poco el monumental daño económico y social que nos ha causado el gobierno durante veinte años, para rematar ahora nos embargan los bienes de la Republica, gracias a un accionar gubernamental producto de una ideología mortífera. Y nos golpean, precisamente, donde más nos puede doler, la industria de la que dependemos, lamentablemente, todos los venezolanos. 
Estas acciones, aunadas a muchas otras que vendrán, dan cuenta del cerco que han tendido las democracias del mundo a la tiranía chavista. Una economía no puede funcionar en medio de tal asedio y asfixia, cuyo causante no es otro que el gobierno De sus nefastas secuelas, desgraciadamente, no nos libraremos los venezolanos, pero quizás sea este el sacrificio que aún habrá que pagar para salir del océano de calamidades que nos agobian.  
Las acciones políticas que la Unidad Democrática pueda adelantar con determinación y coraje al interior del país, en aquellas medidas que se toman en el exterior tienen su complemento indispensable. La inteligencia y coordinación entre ambas es fundamental.
La actuación de la comunidad internacional, siempre de andar pausado y cauteloso, hace ya un tiempo que asumió el problema venezolano, luego de un largo espacio de indiferencia y vacilaciones. Su voluntad es clara y decidida en favor de la recuperación de la democracia venezolana.
Con el incremento de las iniciativas políticas y financieras de presión internacional, sumadas a las de naturaleza judicial, hay mayores perspectivas de abrir caminos de solución a nuestro drama. Solo deseamos que los traumas que acarreen sean lo menos perjudiciales posibles.  

EMILIO NOUEL V.
    
  

jueves, 3 de mayo de 2018

Resultado de imagen para avion despegando                           MI  FANTASIA POLITICA


Debo admitir sin ningún recato, más allá del sobrio análisis político que se pudiera hacer, que no me abandona la fantasía de que una mañana de estas, los venezolanos nos levantemos encontrándonos con que los que han destruido nuestro país estos largos angustiosos 20 años, han agarrado sus macundales y aterrizado en Cuba, Nicaragua o Yemen del Sur, da igual donde sea, para quedarse en uno de esos lugares para siempre jamás.
Me dirán que estoy chalado o que soy un iluso al pensar en un desenlace como ese para nuestra tragedia nacional; pero, de verdad, no descarto esa posibilidad, y cada día que pasa la veo más factible.
El estado caótico de la economía y las finanzas nuestras, y lo que se ve hacia adelante, si no se corrige el rumbo suicida a que nos han llevado los delirantes que gobiernan, a cualquiera le pone los pelos de punta. Es escalofriante lo que los especialistas avizoran en el horizonte próximo; es como para salir corriendo de puro espanto.
Es una catástrofe lo que vemos a diario donde quiera que vayamos. El hambre golpea a más y más gente. La hiperinflación es insoportable. El descalabro de los servicios públicos es desolador. El sector público económico ha sido demolido. Y ni hablar del privado.
A los trabajadores de los distintos sectores les está resultando más rentable no ir a trabajar que hacerlo, porque para el pago, cuando pueden hacerlo, del transporte, y sufragar los gastos de comida en la calle, sus sueldos no alcanzan. Es más soportable quedarse en casa que ir al sitio de trabajo. ¿Para que trabajar? Es preferible renunciar al cargo que se tiene y dedicarse al bachaqueo, que al final podría ser más beneficioso, o buscar la manera de emigrar a otro país, buscando la vida que se les niega en el propio.
En efecto, en mi fantasía veo que los que nos desgobiernan, los milicos y su presidente, se darán cuenta un día de que no pueden seguir sosteniendo la situación, que se les ha ido de las manos el país, y que, al fin, conscientes del enorme estropicio perpetrado, de su incapacidad y sobre todo, del dinero mal habido que pueden perder, en un arrebato de realismo y sinceridad consigo mismos, admiten que no pueden más y………. paticas pa’ que te tengo.  
Claro, me dirán que hay algunos que no tienen para donde ir, porque la DEA o la Interpol les colocarán las esposas con seguridad, no hay duda. Pero esos delincuentes son los menos, aunque tengan un enorme poder hoy. Los otros, los que tienen aún un escondrijo en el que meterse, no tendrán empacho en abandonarlos a su suerte y así salvar el pellejo.  
La presión internacional contra la tiranía no cede y se profundiza. Es el complemento a la nacional, la cual debemos poner en práctica con mucha más fuerza.
El sainete electoral que tendrá lugar el 20 de Mayo, contra el que se está librando una batalla política, legal y moral, es repudiado por las democracias del mundo y múltiples organizaciones y personalidades internacionales, así como por la mayoría del pueblo venezolano.
No es reconocido tal evento “electoral” como válido por la comunidad internacional, tampoco lo será su resultado, que de antemano sabemos cuál es, por más que algunos interesados en posicionarse políticamente  pretendan convencernos de otra cosa. 
Preparémonos para cuando llegue el momento de la partida de los perversos demoledores del país. Falta mucho menos para ello. Sigamos exigiendo elecciones libres y supervisadas por órganos nacionales e internacionales imparciales, a la par que acompañemos al pueblo en sus más sentidos reclamos y protestas, entre otros, el deseo de que se vaya Maduro y su pandilla. 
Desechemos la frivolidad de decir que como no habría ruta alternativa al voto, se debe participar porque sí. Como si una elección convocada ilegalmente por un ente espurio, con inhabilitaciones de políticos y partidos, sin garantías, ni observación y vigilancia electoral internacional, repudiada por la mayoría de las democracias del mundo, por la iglesia, las universidades y la mayoría de los venezolanos, no fueran razones suficientes para no bailar al son electoral que el gobierno impuso.   
Yo sigo esperando que mi fantasía se haga realidad. ¡Ojalá y sea muy pronto! Puede que tal día maravilloso se de en el momento menos pensado. Soñar es gratis, y a veces los sueños se cumplen.


EMILIO NOUEL V.