viernes, 20 de septiembre de 2019


UN INCIERTO DESTINO PARA EL

ACUERDO UNION EUROPEA-MERCOSUR

Y EL FUNESTO BREXIT 


La interdependencia económica global vive momentos no muy auspiciosos, sobre todo por la envergadura de los actores envueltos en los diversos desencuentros.

Por un lado, la guerra comercial entre EE.UU y China no da señales aun de haber concluido a pesar de la tregua.

A ella se agregan, dos situaciones más, no menos preocupantes.

El interminable y lamentable caso del Brexit es uno de ellos.

Faltan apenas 6 semanas para que se cumpla el plazo establecido de separación del Reino Unido (RU) de la Unión Europea, sin que se haya llegado a concretar claramente cómo quedaría la relación comercial con los que dejarían de ser sus socios.  Un divorcio sin acuerdo tendría efectos demoledores en términos comerciales y de abastecimiento de ciertos productos. El suministro de medicinas, alimentos frescos y otras mercancías podrían producir disturbios que el mismo gobierno británico ya ha avizorado en informes oficiales.   

La terquedad e irresponsabilidad del primer ministro Boris Johnson es insólita.

Los países europeos no están dispuestos a cambiar lo que ya fue negociado hace meses atrás, y el gobierno británico no ha propuesto nada nuevo que motive a aquellos a hacer una reconsideración de lo acordado. Los europeos han acusado al gobierno de aparentar que está negociando.

La situación a lo interno del Reino Unido es muy tensa. El laborista Jeremy Corbyn ha hablado en días pasados de realizar un nuevo referéndum, frente al cual él se mantendría neutral. Posición oportunista ésta que ha motivado muchas críticas.

De no producirse un acuerdo definitivo antes del deadline establecido o de aprobarse otra prórroga del retiro que abra la posibilidad incluso de un referéndum que revoque la decisión de salida, las consecuencias serán dolorosas para ambas partes, pero peores para el RU.

Respecto del acuerdo de Mercosur/UE, no podemos ser tampoco optimistas. En otra ocasión, ya expresábamos nuestras dudas sobre una segura ratificación por parte de los países europeos de este convenio.

En ese instrumento se dan concesiones importantes a productos mercosurianos que tienen competidores europeos, no en todos los países, pero sí en algunos importantes. El tema del uso de ciertos productos químicos en la producción agrícola, que en Europa están prohibidos, también salió a relucir. Decíamos que todo eso podría convertirse en un impedimento para la ratificación en los términos firmados.

En aquel momento no había ocurrido el “escándalo” de los enormes incendios en la Amazonia, y las consecuentes acusaciones de culpabilidad de esos hechos contra el gobierno brasileño no se hicieron esperar. Se cuestiona que no hayan sido diligentes en la prevención y extinción de aquellos incendios.

De allí a denunciar que no se cumplen en Mercosur los principios y normas de toda agricultura sustentable, no había más que un paso. Y eso bastó para que en algunos países de Europa (Francia, Austria, Irlanda, Luxemburgo) se comenzara a plantear la no ratificación del acuerdo en cuestión.

Esta misma semana, el Parlamento austríaco aprobó una moción con el respaldo de todos los partidos políticos (excepto uno) que obliga al Gobierno a vetar el tratado. Se declara que es "un gran triunfo para los consumidores, el medio ambiente, la protección de los animales y los derechos humanos". Y esto a pesar de que para los sectores industriales y manufactureros europeos, el acuerdo es muy conveniente.

En Francia también podría ocurrir otro tanto, y eso pone en riesgo cierto la ratificación del Acuerdo.

Para los países de Mercosur, esta deriva contraria e impugnadora de un acuerdo que tanto tiempo y esfuerzo consumió, es una mala noticia.  

No hay que olvidar que un eventual cambio de gobierno podría darse en Argentina, y no está claro qué posición tendría éste respecto de asunto tan importante. 

Así, el proteccionismo vuelve por sus fueros trayendo consigo no pocos efectos negativos para el libre comercio.





     


viernes, 13 de septiembre de 2019


PREGUNTAS QUE PODEMOS HACERNOS SOBRE LA INTERPRETACIÓN DEL ARTÍCULO 6º DEL TIAR


Emilio Nouel V.
                      
          Resultado de imagen para tiar    


Esta semana, doce países miembros del Tratado de Asistencia Recíproca (TIAR), aprobaron la convocatoria del órgano de consulta establecido por ese instrumento internacional, a los fines de considerar unas eventuales medidas de presión contra el gobierno usurpador de Nicolás Maduro.

Trinidad y Tobago, Uruguay, Costa Rica, Panamá y Perú se abstuvieron en esta decisión, y Bahamas no estuvo presente.

Se espera que tal reunión con los cancilleres de los países miembros, tenga lugar en el marco de la Asamblea General de las Naciones Unidas en New York, dentro de dos semanas.

El resultado final de esta reunión aún no aparece claro, habida cuenta de las posiciones divergentes y matices que existen en cuanto a las medidas a adoptar. Esto sin mencionar los no pocos pasos que deberán darse para ejecutar una posible acción acordada, y la consabida parsimonia diplomática.

Aun cuando pueda haber un consenso respecto de la naturaleza de la crisis venezolana y sus repercusiones en la región, ya evidentes, respecto de las medidas que se aprueben no habrá, con seguridad, unanimidad. Y esto es un punto que debe tenerse claro a la hora de alimentar las expectativas. Porque dependerá de la calificación mayoritaria que se haga de los hechos, la decisión que se tome.

No obstante, vale la pena hacer un breve ejercicio sobre el artículo 6º del TIAR, el cual ha sido invocado en este caso, para que tengamos bien claro por donde pueden ir los tiros en este asunto.

¿Qué establece esa disposición?

 Si la inviolabilidad o la integridad del territorio o la soberanía o la independencia política de cualquier Estado Americano fueren afectadas por una agresión que no sea ataque armado, o por un conflicto extra continental o intracontinental, o por cualquier otro hecho o situación que pueda poner en peligro la paz de América, el órgano de Consulta se reunirá inmediatamente, a  fin de acordar las medidas que en caso de agresión se deben tomar en ayuda del agredido o en todo caso las que convenga tomar para la defensa común y para el mantenimiento de la paz y la seguridad del Continente”.

En la norma transcrita, el bien o los bienes que se protegen son: la inviolabilidad o la integridad del territorio, la soberanía o la independencia política de un Estado americano.

La acciones que se rechazan o sancionan son: una agresión que no sea ataque armado, la que se derive de un conflicto extra o intracontinental, o cualquier otro hecho o situación que ponga en peligro la paz del continente.

En nuestro caso venezolano, habría que preguntarse y valorar si estamos frente a una agresión no armada o ante unos hechos o situaciones que ponen en peligro la paz, que afectan la soberanía o la independencia política del Estado venezolano. 

Porque un conflicto extra o intracontinental, obviamente, no hay, a menos que se considere intracontinental, el de Colombia.

¿Está siendo infringido el principio de la inviolabilidad-integridad del territorio de Venezuela en la actualidad? ¿También el de la soberanía-independencia?

Aquí entramos en el terreno de las valoraciones de los hechos que están sobre la mesa y su significado a la luz de la disposición que comentamos.

¿Hay agresión, según lo entiende el Derecho Internacional? Si la hay ¿de quién? ¿Está en peligro la paz del continente? Si esto es así ¿Qué hecho o situación genera ese peligro? ¿La oleada de migrantes venezolanos, por ejemplo, pone en peligro la paz de la región? ¿Pero esto constituye una agresión?

El Tratado, a mi juicio, era un mecanismo de protección frente a terceros países. Es decir, de cara a países no americanos. Según el artículo 6º una agresión a la soberanía de un país miembro del TIAR se podría derivar de “cualquier situación” que ponga en peligro la paz, no necesariamente de un país extracontinental.    

Estas y otras interrogantes deberán responderse los cancilleres que se juntarán en New York. Sobre todo las relativas a cuál sería la agresión y/o las situaciones que violan el principio de soberanía; de quién o de donde viene, y, por supuesto, quién es el agredido.

Mientras presenciamos todo este complejo enredo internacional, a lo interno, Venezuela, sigue derrumbándose económica y socialmente. Los tiempos y las urgencias de los arreglos de la Comunidad Internacional  no son los mismos de millones de ciudadanos venezolanos hundidos en las penurias de la vida diaria. 

Apelar al TIAR en sí mismo es ya una presión importante, independientemente de que se acuerde alguna acción.  En lo que no debemos caer es en esperar que eso vaya a resolver nuestra grave crisis de forma mágica.

Más allá de lo jurídico, a mi juicio, lo político será lo determinante en este asunto.

jueves, 5 de septiembre de 2019


LÁGRIMAS DE A TOQUE


Emilio Nouel V.


Unos viandantes con caras de angustia, temerosos de que los agarre la noche en la calle porque no termina de aparecer un transporte que los regrese a casa al final de la tarde, luego de un día de trabajo agotador.

Unas abuelas, o quizás bisabuelas, enredadas ante la caja registradora de un supermercado cualquiera, contando ceros y sacando cuentas de un fajo de billetes que cada día valen menos y apenas alcanzan para medio comer.

Unos estudiantes que se duermen, o peor, se desmayan en los salones de clases porque no pudieron llevarse a la boca siquiera una arepa rellena de queso blanco rayado o una tacita de café con leche, antes de salir de casa en la mañana.

Unos trabajadores que almuerzan mangos arrancados de un árbol cercano, o que con suerte pudieron comprar dos cambures, para luego seguir la jornada.

Unos jóvenes y adultos escudriñando en los botes de basura de una avenida o calle de la ciudad, buscando algo que pueda servirles para aplacar el hambre que vienen arrastrando desde hace varios días.

Crisis de transporte, crisis de hiperinflación, crisis educativa, crisis alimentaria.

Crisis de los servicios, crisis económico-financiera, crisis humanitaria, crisis social, crisis moral.

El país es un espacio lleno de zozobra, lamentos, tensiones, desconsuelos, desesperanza y  espanto.

Una Venezuela que nunca conocimos está mostrándose con su peor rostro por obra y gracia de unos desquiciados.

Los que decidimos resistir quedándonos en nuestro país, unos porque, a duras penas, tenemos aún con qué hacerlo, y otros porque no les queda otra, vivimos cotidianamente esa experiencia desoladora que nos golpea duramente, nos deprime, nos llena de ira, nos desgasta.

Ver a los ojos de esos compatriotas que la están pasando muy mal por cualquiera de esas situaciones, no es nada fácil, es desgarrador.  Mantener la cabeza fría es casi imposible. El esfuerzo que debemos hacer para sobreponernos y seguir bregando es agotador.

Cualquiera persona con una pizca de sensibilidad no puede mantenerse al margen, hacerse de la vista gorda, ante tal inaudita calamidad humana.

Estamos de a toque ¡Cuánto llanto hemos ya derramado!

Por los maltratados, vejados y asesinados en manos de la bestialidad política.

Por los que pasan días sin probar bocado. 

Por los que no tienen como trasladarse de un lugar a otro para cumplir con sus obligaciones laborales o estudiantiles, o resolver un problema de salud.

Por los niños y adultos que mueren de mengua en hospitales devastados, o porque no pueden obtener los medicamentos necesarios para su cura. 

Por los padres y abuelos que se han quedado solos a la buena de Dios porque sus hijos han debido emigrar.

Por esos niños y jóvenes desnutridos a los que les han pretendido arrebatar el porvenir en su propio país.

Sí, por tales desgracias estamos de a toque, es verdad.

Pero a pesar de esa tragedia, hay un deber moral, del que no podemos sustraernos. Y es el de sobreponernos, el de no rendirnos ante la barbarie.

Es muy probable que hoy estemos más cerca de la recuperación de nuestro país.

No perdamos la esperanza.    
 

viernes, 16 de agosto de 2019

“EL PERFECTO IDIOTA LATINOAMERICANO” Y ARGENTINA









EMILIO NOUEL V.






“Sufrimos una forma grave de amnesia y esto hace que seamos el
continente perdido, o para citar al viejo Baroja, el continente tonto”.

                                                Jorge Edwards



El resultado de las primarias (PASO) argentinas es desconcertante no solo para muchos argentinos, también para quien desde cualquier rincón del mundo haya pensado que ese país estaba dejando atrás el nefasto legado peronista.  
Aun cuando sabíamos que Mauricio Macri la tenía difícil, habida cuenta de su performance económica, condicionada por la enorme y espinosa cuesta que debía remontar luego del desastre kirchnerista, enorme corrupción desatada incluida, no nos esperábamos tal desenlace, esa gran distancia de votos frente a un contendor que representa a una dirigencia política y moralmente desacreditada.
Cuatro años no son suficientes para enderezar los grandes entuertos económicos que arrastra Argentina, ni para convencer a un país que lleva en su ADN el populismo peronista, de la necesidad de cambiar su visión cortoplacista de las cosas.  
Pero, sobre todo, creímos que los grandes escándalos de obscena corrupción de los Kirchner y su banda, iban a enajenarles el apoyo popular y, en consecuencia, la mayoría se iba a decantar en las urnas, por una opción política moderna que ha demostrado ser responsable y trasparente en su ejecutoria gubernamental, a pesar de los errores.     
No fue así, y como dijo el presidente Macri, el “voto bronca” lo vapuleó en estas primarias, es decir, el voto motivado por el malestar económico con sus necesidades inmediatas, el de los que no ven los logros positivos en otros campos de la actividad del gobierno.
El respaldo que ha cosechado el kirchnerismo populista y corrompido, hasta cierto punto, es explicable. Los latinoamericanos seguimos dando muestras de desmemoria o de que nos importa un bledo que los gobernantes roben a manos llenas el patrimonio público y trafiquen con el poder en su propio interés.
También el discurso demagógico, propio de una izquierda anacrónica y trasnochada, se ha impuesto en Argentina.
El perfecto idiota latinoamericano”, ese consumidor inveterado de mitos absurdos, genéticamente estatista y, por supuesto, antinorteamericano, que nos describió hace unos años atrás Carlos A. Montaner, Plinio A. Mendoza y Álvaro Vargas Llosa,  ha vuelto por sus fueros (aunque no se haya ido nunca) a la tierra de Alberdi y Borges.
Los latinoamericanos continuamos dando estos tristes espectáculos de inmadurez política, que, por cierto, en años recientes los europeos inexplicablemente emulan. El nacionalismo populista, incluso en expresiones extremas, con su estrechez de miras, se ha apoderado también de los espíritus del viejo continente, y ni hablar de los norteamericanos trumpistas.
Pio Baroja dijo en cierta ocasión que Latinoamérica es un continente tonto, es decir, uno que comete muchas tonterías. Y aun cuando esto quizás sería injusto afirmarlo rotundamente, no parecen exclusivas de los latinoamericanos las tonterías políticas. 
Pero lo cierto es que este episodio argentino, aún no concluido, pero que ya asoma un remake de los fracasos tantas veces visto, deja mucho que desear de un pueblo que pudo haber estado entre los primeros del planeta.
Hoy da su beneplácito popular a personas incompetentes para las tareas de gobierno y  de una conducta política y moral altamente repudiable. Una escogencia determinada por lo económico y a lo Barrabás, cuando evidencias de una grosera corrupción están a la vista en los tribunales.
Ya los mercados financieros han tenido su primera reacción a lo que avizoran para ese país.  ¿Qué pasará con la deuda, la sempiterna espada de Damocles sobre Argentina? ¿Qué sucederá con la ayuda condicionada del Fondo Monetario Internacional, si los compromisos asumidos los desconoce el posible nuevo gobierno? ¿Será excluida nuevamente Argentina de los mercados financieros mundiales?
¿Será Alberto Fernández una marioneta de la corrupta Cristina Kirchner, su vicepresidente?
 Si hubiera sabido que eran tan boludos, les robo el doble” es una lastimosa frase que se lee por las redes sociales.
Obviamente, no la pronunció quien todos pensamos, pero podría haber sido cierta. Se non é vero, e ben trovato.
Una nueva batalla, sin duda, ha ganado el perfecto idiota latinoamericano. Y otra pareciera haber perdido el latinoamericano del futuro en nuestra querida Argentina.


jueves, 8 de agosto de 2019


LAS MEDIDAS DE TRUMP: NI  BLOQUEO,

NI EMBARGO, SOLO MÁS PRESIÓN




EMILIO NOUEL V.




No pocos han opinado sobre el reciente decreto de Trump que afecta a Venezuela, unos apoyándolo y otros cuestionándolo. 

Y a uno no le queda otra que comentarlo también, sobre todo, porque se dicen cosas que no se corresponden con lo que realmente significa ese dispositivo legal. 

El gobierno norteamericano aprobó una regulación interna que contiene, por un lado, el impedimento de transar operaciones comerciales respecto de bienes del Estado venezolano en EEUU y por otro, la posibilidad de eventuales sanciones, particularmente, para quienes negocien con el gobierno usurpador; no para los venezolanos en general. 

Mediante esa executive order, en lenguaje legal nuestro, se prohíbe enajenar, gravar o dar en pago los activos y propiedades del Estado venezolano en EE.UU. Esta medida tiene dos virtudes prácticas: por un lado, salvaguarda estos últimos de la acción nefasta dilapidadora y corrupta del régimen chavista, y por otro, impide que los acreedores de Venezuela tomen esos bienes. La medida protege los activos de todos los venezolanos.

No se trata de un “bloqueo” o embargo a Venezuela, como el gobierno y otros lo han querido hacer ver, buscando semejanzas con el caso cubano, cuyo embargo, sabemos que fue burlado echando mano de empresas registradas por los Castro en México, Panamá y otros sitios. En este caso, por cierto, queda claro que las penurias del pueblo cubano no proceden de esa circunstancia -chivo expiatorio de los castristas- sino de la instauración de un sistema colectivista comunista hambreador, ineficiente y corrupto, y esto a pesar de que recibían anualmente más de 4.000 millones de dólares de subsidio de la Unión Soviética. 

El decreto trumpiano utiliza la palabra “blocking”, y el común, incluidos los periodistas, tienden  a dar un significado que no es el adecuado. Se piensa, por ejemplo, que EEUU bloquearía las entradas a nuestro país por mar, tierra y aire, y que ningún bien podrá ingresar o salir. Y no es así. 

El “bloqueo” al que se refiere el decreto es al que señalamos más arriba: Es un impedimento para disponer de los activos del Estado venezolano en ese país, por tanto, se equivocan también los que hablan de extraterritorialidad, tema éste de interés jurídico internacional muy importante, pero que en el marco limitado de estas líneas no podemos desarrollar. Solo diremos sobre este asunto, que hay algunos países que aplican la extraterritorialidad de sus leyes cuando les conviene, y la impugnan solo cuando se las aplican a ellos, demostrando así un doble rasero.         

Así mismo, jurídicamente hablando, embargo, otra palabra utilizada en estos días, tampoco se corresponde con nuestro ordenamiento jurídico ni con el norteamericano, si lo contrastamos con lo que se establece en el decreto. Para la legislación de EEUU, embargo es una incautación o toma (seizure) de un bien, lo cual no es lo que ocurre en nuestro caso. Vemos que CITGO, por ejemplo, sigue gestionada por venezolanos. 
Otro motivo de controversia es el relativo a los efectos que tendría la nueva executive order para los venezolanos de a pie en el mediano o largo plazo, en el caso de que se prolongue en el tiempo.
Resulta difícil preverlo. Depende de varios factores, entre ellos, la duración de la medida y la forma como la asuman empresas extranjeras que comercian con Venezuela, algunas de las cuales, para curarse en salud, se podrían abstener de realizar operaciones con empresas privadas de nuestro país (lo que ha ocurrido ya), no vaya a ser que las sancionen.

Por lo pronto, en su contenido y en los efectos, la medida no agrega mucho a las que estaban vigentes y a la tragedia nacional que viene de lejos.
Queda claro también que el dispositivo legal tiene excepciones. Las operaciones relativas a alimentos, medicinas y otras mercancías, no deberían verse afectadas, toda vez que están excluidas.  
Ya hemos visto cómo algunos han salido a oponerse al decreto esgrimiendo argumentos poco consistentes y tramposos, señalando que afectará a los más pobres.
Y nos preguntamos: ¿Es que acaso los más pobres no han sido ya hundidos desde hace varios años, mucho antes de las sanciones, en la peor miseria, gracias a la ineficiencia, corrupción y una ideología demencial de un grupo político que ha demolido la economía y las instituciones del país? ¿Es que los derechos humanos de los venezolanos no han sido en extremo pisoteados, independientemente de las sanciones?
Finalmente, no hay que dejar de lado que esta medida debemos situarla en el contexto de la negociación que está en curso para salir de nuestra crisis. 
La tiranía la está usando como pretexto para no volver a la negociación de Barbados. Con mayor razón podrían hacer lo mismo las fuerzas democráticas porque suficientes y graves motivos hay para ello (acoso, persecuciones y detenciones, acoso, censura de medios, etc), y sin embargo, no se han levantado de la mesa.

Es muy probable que luego de los aspavientos y desahogos antiimperialistas, regresen los tiranos con el rabo entre las piernas a Barbados. La alternativa, es decir, dar por concluida su participación en la negociación, será peor para ellos.       
En suma: no hay bloqueo, ni embargo, solo mayor presión a la tiranía.

jueves, 1 de agosto de 2019


                                 ¿DÓNDE ESTAMOS PARADOS RESPECTO DEL TIAR?

                                   
                                                                                               Miembros del TIAR (en azul)

Ya la OEA recibió la notificación del presidente Juan Guaidó sobre la reincorporación de Venezuela al Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR). 
No obstante, vale la pena hacer unos comentarios de carácter jurídico acerca del artículo 6º  del TIAR que ha sido mencionado por algunos opinadores para justificar una acción de carácter militar en Venezuela y más recientemente en relación también con Colombia, luego de unas declaraciones que diera el presidente Iván Duque en las que indica que nuestro país se ha convertido en santuario para irregulares colombianos. 
Según aquellos, esa disposición bastaría como cobertura jurídica para una medida de tal naturaleza. 
Lo primero que debe decirse es que el TIAR es un instrumento jurídico que condena la guerra (art. 1),  y en segundo término, obliga a las partes a someter cualquier controversia a los métodos de solución pacífica (Art. 2).  Por otro lado, los miembros del TIAR,  convienen en que un ataque armado por parte de cualquier Estado contra un Estado Americano, será considerado como un ataque contra todos los Estados Americanos”, y éstos se comprometen a hacer frente al ataque (art. 3).
De lo señalado, podemos afirmar que por delante de todo, se sienta una posición en favor de los mecanismos pacíficos para resolver las divergencias internacionales, se repudia la guerra y que solo en el caso de una acción armada contra un Estado americano, los demás lo considerarán como si fuera una agresión a todos.
Más allá de las razones geopolíticas y estratégicas por las cuales se suscribió en su momento ese Tratado, hoy es un cuerpo jurídico vigente y obligatorio, aunque cabe preguntarse si después de más de 70 años de su firma tiene utilidad y responde a las circunstancias presentes.
Volviendo al artículo 6º, éste expresa lo siguiente: “Si la inviolabilidad o la integridad del territorio o la soberanía o la independencia política de cualquier Estado Americano fueren afectadas por una agresión que no sea ataque armado, o por un conflicto extra continental o intracontinental, o por cualquier otro hecho o situación que pueda poner en peligro la paz de América, el órgano de Consulta se reunirá inmediatamente, a  fin de acordar las medidas que en caso de agresión se deben tomar en ayuda del agredido o en todo caso las que convenga tomar para la defensa común y para el mantenimiento de la paz y la seguridad del Continente.” (subrayado mío)
¿Qué debemos entender por inviolabilidad o integridad del territorio, de la soberanía o la independencia política de un Estado?
La inviolabilidad-integridad del territorio significa, en palabras sencillas, que en el espacio físico de un país no deben actuar u operar unas fuerzas políticas civiles y/o militares distintas a las que legitima y legalmente están facultadas para ello, ni mucho menos efectuar una ofensiva o ataque armado. Lo contrario constituiría una transgresión a tales principios.  
Pero la norma señala, igualmente, que aun cuando no sea ataque armado y un hecho determinado ponga en peligro la paz, el Órgano de Consulta podrá decidir medidas en ayuda del agredido. De manera que el supuesto de la norma contempla el caso hipotético de un ataque no armado de un país a otro que ponga en peligro la paz del hemisferio.  
En el caso venezolano, obviamente, una invasión, agresión o ataque militar de un país extranjero, no la hay. Se podrá decir que en nuestro país están 15 mil, 25 mil cubanos o más traídos por el régimen, y las evidencias lo confirman; pero de allí a calificar esa presencia de ataque o invasión armada, según los términos del TIAR, sería una interpretación forzada. 
No siendo un ataque armado, por ejemplo, el de los cubanos ¿tendría aplicación el artículo 6º? 
En el caso de otros grupos (FARC, ELN, Hezbollah) que operan en Venezuela, que no son Estados, ¿es aplicable la norma a pesar de que pudieran estar poniendo en peligro la paz del continente, condición ésta incluida en su texto? 
Este es un punto, ciertamente, susceptible de interpretación y discutible, que exige fundamentar y afinar los argumentos.
¿Hasta qué punto la acción actual de los actores mencionados, no los cubanos, podría estar poniendo en peligro la paz hemisférica?  ¿Es de tal entidad y gravedad como se afirma? 
Puede afirmarse que las organizaciones no estatales al margen de la Ley están afectando la paz de nuestra región. Pero no son Estados, aunque puedan estar apoyados por alguno. Debemos tener claro que los sujetos activos y pasivos del Tratado son los Estados: el agresor y el agredido. 
Hay Estados extra-hemisféricos, como el ruso, que se han inmiscuido en los asuntos internos de Venezuela y han enviado misiones militares no autorizadas por el parlamento venezolano. 
No es un secreto los negocios que han concretado con el gobierno chavista y el usurpador Maduro. La venta de armas y la asistencia militar rusas es un hecho incontrastable. El apoyo internacional expreso al régimen chavista es otro elemento claro de su injerencia. Sin duda hay una alianza estrecha y una presencia militar que va a contrapelo de nuestro ordenamiento jurídico.   
Dicho lo anterior ¿tiene aplicación en Venezuela una eventual medida con base en el TIAR, habida cuenta de los hechos mencionados? 
¿Cuál sería el Estado agresor de Venezuela que pone en peligro la paz en nuestro continente, toda vez que, obviamente, no hay un ataque militar? 
El Presidente interino Guaidó y la Asamblea Nacional, representación popular legítima del pueblo venezolano, han decidido reincorporar al país al TIAR, y lo han hecho conforme a derecho. 
Pero ¿Es probable la concreción de una medida en relación con Venezuela basada en las disposiciones del TIAR? 
Aquí entramos a un terreno que está más allá de lo jurídico. Obviamente, el reingreso al TIAR no es porque se considere algo útil en sí mismo, sino que responde a unas circunstancias y exigencias políticas muy particulares, a un enfrentamiento asimétrico entre una tiranía que dispone de la fuerza militar y unas fuerzas democráticas que solo tienen la palabra y la movilización pacífica como armas.
En el presente, los actores políticos enfrentados en Venezuela se encuentran en un proceso de negociación de resultado aún incierto. 
Lo del TIAR y lo que pueda ocurrir en su seno, a mi juicio, se debe inscribir en el marco de este toma y daca complejo promovido desde la Comunidad Internacional, que esperamos tenga feliz término. 
Sin embargo, importa conocer el contenido de las normas de ese tratado y sus interpretaciones posibles, para así saber dónde estamos parados en este tema y qué podemos esperar realmente.

Emilio Nouel V.

jueves, 25 de julio de 2019


LA CORTE DE LOS MILAGROS DE SAO PAULO



En el medievo parisino había un sector de la ciudad en el que se juntaban malvivientes que en el día mendigaban por las calles simulando ante el viandante ser tullidos, mancos o ciegos, pero que en la noche, por arte de magia, se curaban, los paralíticos bailaban y los ciegos veían.

Estafadores, farsantes y pícaros de toda laya engrosaban este contingente de seres humanos que no pocos escritores reflejaron en sus obras.

En la política, como sabemos, no han faltado personajes que podríamos también clasificar como miembros conspicuos de una suerte de Corte de los milagros, por sus semejanzas en cuanto al modo de actuar, en sus engaños y propuestas de carácter social fantasiosas.

Se presentan éstos como representantes genuinos del pueblo y de sus intereses, enemigos del capitalismo salvaje, del neoliberalismo. Se llenan la boca hablando de utopías, de soberanía popular y de derechos humanos, pero voltean hacia a otro lado cuando quienes cometen arbitrariedades y violan los principios constitucionales, forman parte de su bando político-ideológico o son los que pagan sus facturas.

Lo cierto es que estos campeones del populismo y la demagogia, adalides de la revolución izquierdista mundial, al caer la noche, cual pícaros de la Corte de los Milagros medieval, se quitan el disfraz y se muestran tal como son: hipócritas y embaucadores de la gente sencilla que no alcanza a ver la verdadera naturaleza de ellos, obnubilados por el humo de una retórica quimérica y de promesas imposibles de cumplir. Son los que se aprovechan de la ignorancia y la buena fe de la gente sencilla, para obtener beneficios propios, robando los dineros públicos o recibiendo las prebendas de los gobernantes amigos.   

El Foro de Sao Paulo (FSP), sin duda, es una típica Corte de los Milagros, si nos atenemos a los que allí se congregan; los más disímiles especímenes de la política latinoamericana y más allá, que se han aprovechado del financiamiento de presidentes como Lula Da Silva o Chávez, entre otros, para montar tinglados como el que hoy tiene lugar en Caracas.

En 1990, el Partido de los Trabajadores (PT) de Brasil fundó el FSP. Está conformado por partidos y movimientos de izquierda radical, y su objetivo primigenio era debatir sobre el escenario internacional después de la caída del Muro de Berlín. El papel que juegan los partidos comunistas y de izquierda radical del continente en este Foro es determinante; todos son miembros formales de él. 

El PT brasileño, los Partidos Comunistas de Argentina, Cuba, Chile Colombia, Bolivia, Perú y Uruguay, el PRD mexicano, las FARC, el Partido de la Liberación dominicana y el PSUV, entre otros, y hasta organizaciones al margen de la ley en sus países, son miembros del FSP; es decir, lo “mejor” de cada casa. 

El Secretario General de esta organización, el brasileño Valter Pomar, reconoció en Mayo de 2011 en Managua, que el triunfo electoral de Hugo Chávez en 1998 catapultó el potencial del FSP, y señaló que este último ha tenido dos grandes momentos históricos: el primero fue el inicio de la “resistencia en contra del neoliberalismo” y el segundo gran momento fue en 1998 con la elección de Hugo Chávez.

Este Foro ha servido de escenario para uniformar ópticas sobre variados asuntos y también para la coordinación política de sus miembros, lo cual ha incidido en las iniciativas y políticas que adelantan esas organizaciones en sus países de origen.

Es una suerte de “internacional comunista”, que repite, en el fondo, el mismo discurso anacrónico marxista-leninista de hace más de 100 años.

Pero, sobre todo, la retórica de supuesta defensa de los DDHH que estas organizaciones enarbolan, contrasta con su apoyo a un gobierno destructor de la economía de un país (Venezuela), perpetrador de crímenes de lesa humanidad y corrompido hasta los tuétanos como el venezolano. Un gobierno de “ciegos” y “paralíticos”, que tienen sus cuentas millonarias en Andorra y otros paraísos fiscales, y hablan de honestidad y pulcritud a la luz del día para en la oscuridad gozar de lo estafado. Igual que los políticos brasileños que recibieron las coimas de Odebrecht.  

El chavismo es financista principal de la Corte de los milagros.  

Los del Foro no solo comparten una ideología tóxica, se benefician también de prebendas y dádivas provenientes de dinero mal habido, de los fondos públicos obtenidos por prácticas corruptas.

Caracas es hoy punto de encuentro de los propagadores de una ideología probadamente fracasada. Millones de dólares que debieron ser utilizados para aliviar el hambre de un pueblo, son dilapidados por el gobierno chavista para obsequiar y congraciarse con la izquierda comunista y gorrona de la región.

La Corte de los milagros de Sao Paulo en Caracas no tiene otro propósito que el de apoyar a sátrapas autoritarios y corruptos del hemisferio.  

Esta internacional funesta debe ser combatida sin descanso por los demócratas del mundo.  



EMILIO NOUEL V.