miércoles, 12 de septiembre de 2012


                             LOS ALCAHUETES

                     

Desde que por vez primera el gobierno autoritario y militar de Venezuela comenzó a atacar a la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos de la OEA y a la Corte, dijimos que lo hacía no sólo porque tales entes hayan investigado o condenado a nuestro país en unos cuantos casos, sino porque, principalmente, en el fondo de tal conducta subyacía -subyace- una concepción ideológica que rechaza, por principio, las atribuciones supraestatales conferidas a tales organismos.
Todo lo que tenga que ver con la reducción de la soberanía de los Estados, concebida de manera absoluta, es anatema para quienes gobiernan a Venezuela hoy. No importa si se trata de la vigencia y garantía de los derechos humanos, considerados, al menos en el mundo occidental, como valores universales por encima de las fronteras político-territoriales, o de los temas de la integración a la economía global.
Esa concepción obsoleta la hemos visto reflejada incluso en sentencias del Tribunal Supremo de Justicia, que rechazan las decisiones de aquellas jurisdicciones internacionales, invocando, como argumento, que son inejecutables.
Para el poder actual en Venezuela, los avances de la normativa alcanzados en el siglo XX en el Derecho Internacional, particularmente, en materia de supranacionalidad o de DDHH, serían despropósitos que conspiran contra la autonomía de los países.
La visión de que el ser humano es uno, a pesar de las diferencias de nacionalidad, culturales o étnicas, con derechos universales instituidos por los tratados que crean organismos internacionales que los preservan, no se acomoda a la ideología de quienes gobiernan a Venezuela. 
Para éstos, los individuos y sus derechos inalienables están por debajo de los Estados, y nada que los salvaguarde más allá de las fronteras podría imponerse a los gobiernos. El derecho y los órganos del Estado nacional están antes que los derechos humanos y las instituciones que consagran y aplican las normas internacionales. De allí que deban ser puestos de lado.
Esa visión demodé, en lo político, viene como anillo al dedo a los gobernantes autoritarios. Les permite sustraerse a instancias que pueden castigar sus violaciones y desafueros. Los tiranos siempre suelen echar mano de esa concepción absoluta de soberanía para así librarse de la persecución de los órganos con competencia internacional.
Cuando el gobierno venezolano denuncia la Convención Americana de los Derechos Humanos y se excluye del sistema de protección establecido en ella, está actuando conforme a esa perspectiva ideológica.

                                    

Que para ello utilice subterfugios ridículos y de conveniencia, como el esgrimido por el inefable embajador de Venezuela en la OEA, Roy Chaderton, “quitarse el yugo imperialista”, no quita que en el fondo se está haciendo lo que la ideología manda y las circunstancias políticas imponen.
Mantenerse en el poder a como dé lugar para implantar su demencial sistema de gobierno, es la prioridad de Chávez. Su falta de escrúpulos lo conduce a hacer lo que más le conviene, y quién sabe con qué objetivos coyunturales- electorales. La elección del 7O será muy tensa, y ya estamos viendo la violencia que está generando el chavismo.
Hasta ahora se han oído algunas voces del hemisferio pidiendo diplomáticamente al gobierno la reconsideración de la medida tomada. Todos la lamentan. Pero ninguna, obviamente, puede subrayar la gravedad del asunto.
Llama la atención de forma escandalosa, sobre todo, la actitud alcahuete de los gobiernos de Mercosur. No sólo porque sean, en su mayoría, amigos de Chávez; sino porque esas fuerzas políticas deben mucho al sistema internacional de protección de los derechos humanos. No pocas situaciones aberrantes sucedidas en esos países tuvieron en ese sistema una vía para la denuncia y para el enjuiciamiento de los perpetradores de crímenes de lesa humanidad.
¿Qué pasa entonces que no hay pronunciamiento alguno de esos gobiernos sobre el inconstitucional paso dado por Chávez?
¿Acaso no forma parte del entramado institucional de Mercosur toda la normativa internacional sobre los derechos humanos?
De nuevo el realismo pérfido del que nos hablaba Octavio Paz alguna vez, se impone. Los venezolanos demócratas y defensores del sistema de garantías de los derechos humanos,tomaremos debida nota, pero no olvidaremos ese silencio cómplice y ominoso.

EMILIO NOUEL V.

@ENouelV

Email: emilio.nouel@gmail.com

lunes, 10 de septiembre de 2012


                                 ¡HASTA AQUÍ TE TRAJO EL RIO¡

    
 
Sin duda, en la presente campaña electoral, y a menos de un mes de la elección, el presidente ha pretendido hacernos ver, infructuosamente, una Venezuela de ensoñación que no puede tener otro origen que la desconexión con la realidad que padece y los embustes que le meten sus colaboradores. El colosal fracaso gubernamental está a la vista, el contraste con aquella visión falsa de bienestar y prosperidad es notorio.
Las fracturas y goteras del andamiaje del Estado se han multiplicado y extendido gracias a una gestión administrativa sombría, que ya muestra signos alarmantes de fatiga, de pérdida de control de la situación, y que no da para más.
El de Chávez se ha ganado el sitial de ser el peor gobierno que ha tenido Venezuela, apreciación que se hace más patente cuando se piensa en la montaña de recursos financieros que ha percibido.
A punta de derroche y corrupción, Chávez inunda al país de dinero y de dádivas al ver que sus días están contados. La obsesión por mantenerse en el poder a toda costa lo está llevando a decir las mentiras más estrambóticas y a seguir ofreciendo los más fantasiosos proyectos, sin mencionar los últimos desvaríos en materia retórica que evidencian serios desequilibrios emocionales. Como si los que lo oímos fuéramos imbéciles y ciegos. Como si ese ritornello de ajadas promesas, todas defraudadas, fuera inédito en estos 14 años de despropósitos. Como si su incompetencia no hubiese sido manifiesta.
Despilfarró las mejores oportunidades y con el agua al cuello quiere enamorar al electorado remitiendo las soluciones, como ocurre con todo gobernante autoritario, a un futuro que nunca llega, y en este caso, tampoco llegará porque deberá irse removido por los votos de una mayoría harta de tanta vagabundería y chapuza.
El pueblo más sencillo y el que no lo es tanto creyó en su momento que representaría un cambio para bien, pero los pobres resultados  están a la vista. Se pretendió desfigurar a un país con el miedo, alimentando odios, imponiendo consignas vacías y gobernar con burdas mentiras, y se encontraron con una fuerte resistencia democrática.
De seguir Chávez en el poder, tendríamos garantizada la destrucción, la violencia y el caos social. Basta ver el descalabro de todo lo que ha emprendido. Un rey Midas al revés. Ha sido un gobierno devastador y corrompido. No ha sido peor el resultado gracias al chorro de dólares que ingresa por petróleo, que da una sensación falsa de bienestar, pero sustentada en pies de barro.
En su afán reeleccionista, Chávez hace los ataques más destemplados y desconsiderados hacia un contendor que ha demostrado su altura moral y decencia. No halla ya qué hacer para impedir la victoria de la oposición. Compra conciencias, encuestas y medios con los dineros públicos. Agónicamente trata de enamorar a la clase media y hasta a los ricos. Forja documentos al estilo de los Protocolos de los sabios de Sión y busca a personajes de la picaresca política para su difusión. Fomenta el enfrentamiento violento, profiere amenazas e infunde miedo en los votantes. Agotado su discurso decadente, solo da bandazos, y no le ha quedado otro recurso que atacar la propuesta programática de Capriles, con la única arma que tiene: la mentira. 
Pero haga lo que haga, hasta aquí lo trajo el río, y una evidencia adicional de que así será, es la descomposición interna de la fuerzas  políticas que lo apoyan, las cuales se debaten en una guerra a muerte entre irreconciliables facciones militares y civiles.
El gobierno entrante deberá enfrentar esta herencia funesta con determinación política, transparencia democrática y habilidad técnica. 
No podemos darnos el lujo de equivocaciones ni improvisaciones. Lo que nos espera es serio y exigente. Afortunadamente, de voluntad y soluciones no carecemos las fuerzas democráticas que conforman la unidad. Tampoco de líderes, en primer lugar, Henrique Capriles Radonsky.
Sólo esperamos que los perdedores se comporten como lo exigen los cánones de la convivencia democrática. Que sepan que el mundo estará volcado viendo lo que suceda en nuestro país. De modo que aquellos que no tienen vocación democrática, que vayan apartando de sus mentes cualquier locura. Las aventuras inconstitucionales no van a pasar, porque el pueblo y la comunidad internacional no lo tolerarán.
En Venezuela se juegan cosas muy importantes, cuyas incidencias trascienden las fronteras patrias. El dilema entre un sistema de libertades democráticas y otro de retroceso autoritario militarista. El desenlace de este enfrentamiento electoral no dejará indiferente a nadie en el hemisferio. La dinámica internacional en la región será otra; para bien, por supuesto.
Un nuevo horizonte se abre para la prosperidad y el bienestar de Venezuela.  El 7 de octubre marcará el primer paso que enterrará la ignominiosa administración gubernamental actual y significará, como esperamos, la recuperación plena del estado de derecho y la libertad.

EMILIO NOUEL V.
@ENouelV     


martes, 4 de septiembre de 2012


                                 ¿BRICS VS MIST?

                                

Como venezolano, no dejamos de sentir envidia ante los grandes logros de muchos países pequeños y medianos que se han encaminado por la senda de la prosperidad, desechando modelos económicos probadamente fracasados.
Mucho se ha escrito sobre las experiencias de desarrollo relativamente exitosas de algunos países emergentes, de esos que antes llamaban subdesarrollados. Los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Suráfrica), los Tigres Asiáticos (Taiwan, Singapur, Hong Kong, Corea del Sur), Turquía, Paquistán, Chile y Vietnam han sido, entre otros, objeto de análisis profundos de los especialistas.
Son todos ellos países que hace varias décadas los teóricos de la dependencia llamaban también periféricos. Estos economistas de izquierda los condenaban a permanecer en el subdesarrollo y la pobreza, a menos que cortaran los lazos con los países centrales capitalistas y emprendieran un proceso de transformación de corte socialista en que, obviamente, el Estado tomara la batuta de una economía que debía concentrarse en el desarrollo endógeno. La ideología tercermundista y el movimiento de los no alineados adoptaron los principios de esta teoría, en la que habían dos tendencias. Por un lado, los moderados: Prebisch, Furtado y Cardoso, y por otro, los leninistas: Gunder Frank, Dos Santos, Amin, entre otros; aunque ambas corrientes coincidían en los planteamientos de base.
Hoy, dejada la dependentología en el baúl de los recuerdos, lo cierto es que esos países, que supuestamente no levantarían cabeza si seguían dependiendo del capitalismo central, por contra, han venido superando sus deficiencias estructurales y se han insertado con latos niveles de competitividad en la economía de mercado mundial, sin necesidad de romper los vínculos con los desalmados países imperialistas. Incluso, han logrado suprimir gran parte de la pobreza y procrear una clase media pujante, todo en el marco del denostado capitalismo global.
Brasil e India, por ejemplo, se han convertido en potencias económicas medianas, cuya presencia en el mundo tiene un peso específico creciente. Ni hablar de los Tigres Asiáticos cuyas performances son admiradas por muchos, Singapur a la cabeza.
Así, los BRICS han alcanzado una especial relevancia no sólo en cuanto a la materia económica. Estos 5 países ya dejaron de ser emergentes porque ya emergieron. Se han convertido en un factor político a considerar a la hora de la valoración de las correlaciones de fuerza en el ámbito internacional. Brasil es un hegemón en Sudamérica; China en el Pacífico y Rusia en Eurasia. Su participación destacada y activa en instancias u organizaciones como el G20 y la OMC, reflejan el estatus alcanzado.
En el Índice Elcano de presencia global correspondiente al año 2011, los BRICS han ascendido en el ranking, especialmente, China y Rusia.
Pero en este aventajado sitial político-económico no están solas estas nuevas potencias.  Aparece un nuevo grupo de países, cuya denominación empieza a ser conocida por las siglas MIST. Son ellos México, Indonesia, Sur Corea y Turquía.  
Los mexicanos, particularmente, están haciendo sombra a los brasileños y chinos en el mercado norteamericano. La ralentización esperada de los BRICS está abriendo mayores oportunidades a este país. China, que compite en el mercado estadounidense en detrimento de México, ya no es tan competitiva como antes. Sus productos no son tan baratos por razones cambiarias y salariales. La cercanía con EEUU coloca también a México en mejor posición que Brasil, cuya economía empieza a bajar su ritmo de crecimiento.
La expansión de los MIST es un hecho innegable, que contrasta con el bajo crecimiento que, según los pronósticos, experimentarán los BRICS, economías que también serán muy afectadas por la gran crisis europea. Obviamente,  a las naciones del MIST les queda mucho camino por recorrer.
Estas perspectivas hacen que los inversionistas volteen su mirada a los países emergentes ubicados en la segunda posición de la escala. El avance de éstos en el ciclo que se inicia dependerá de lo que hagan los BRICS para mantener su atractivo.
En un entorno tan competitivo y complejo como el que vive la economía global, Venezuela deberá echar adelante políticas que le permitan recuperar el tiempo perdido, y sentar las bases para una economía diversificada que la integre al mundo en condiciones beneficiosas para su población, hoy aquejada de graves problemas sociales.
En el grupo de potencias emergentes, figuran dos del entorno latinoamericano, frente a  las cuales  se imponen definiciones claras en nuestras relaciones comerciales futuras. Además, hay otra extrahemisférica, China, que ha adquirido una presencia significativa por sus inversiones, préstamos e intercambio comercial.
Las implicaciones que tiene la dinámica generada por estos  actores en nuestro espacio regional no son sólo crematísticas.   
El nuevo gobierno venezolano, siendo realista, deberá hilar fino  ante estas realidades, sobre todo si pensamos en los compromisos existentes y los esquemas de integración regional, bastante menguados en su funcionamiento y ahora mediatizados por la ideología, cuyo futuro no luce muy promisorio si no retoma ciertos aspectos fundamentales relegados, si no restablece la institucionalidad y si no se adecúa a las nuevas circunstancias de la economía planetaria.

EMILIO NOUEL V.
@ENouelV

                     LOS “PROTOCOLOS" DE DAVID DE LIMA


                                              

La extravagante "denuncia" de David de Lima en estos días de recta final de campaña electoral, nos hizo recordar uno de los episodios más repugnantes de la historia política mundial. 
La forja de documentos con el propósito de endilgarle a individuos o grupos aviesas y ocultas  intenciones, tiene en los “Protocolos de los sabios de Sión” un ejemplo histórico ampliamente conocido.
En Europa, sirvió a políticos y gobiernos para acusar a los judíos de haber ideado planes de dominio del mundo.  Este documento antisemita fue publicado bajo la Rusia zarista, y con él se pretendía dar justificación a los progroms contra la población de aquella fe religiosa.
Igualmente, se afirma que los Protocolos fueron redactados por la policía secreta de aquel país, la oprobiosamente famosa Ojrana, y se inspiraban en piezas literarias de varios escritores antisemitas europeos del siglo XIX.
Según aquella policía, los Protocolos eran la prueba de que las luchas democráticas contra el Zar Nicolás II formaban parte de la conspiración judeo-masónica anunciada en ese documento. No hay que olvidar que gran parte de los dirigentes políticos que se oponían a la autocracia rusa, eran judíos. Así, acusar a éstos de todos los males pasados, presentes y futuros, era el objetivo político de la publicación antisemita.
Obviamente, en la población había vastos sectores que creían a pie juntillas en la historia fraguada por la policía; de allí la amplia difusión que tuvo el documento.
Pero no sólo en Rusia tuvo influencia. También en el resto de Europa. Se conoce más de 30 ediciones de los Protocolos, y en la Alemania previa a la llegada del nazismo y después, obviamente, también fue difundido.
Sin embargo, y a pesar de que fue demostrada la falsedad, mucha gente sigue creyendo aún hoy en la conspiración mundial judía para sojuzgar el mundo.
Guardando las distancias, vemos hoy cómo mediante un expediente parecido, se pretende falsear la realidad también en Venezuela, cambiando de protagonistas, en circunstancias distintas y en presencia de otros móviles. 
Nuestro país no podría ser la excepción, y en tiempos electorales sabemos que se desata la creatividad y los que ven nubarrones en el horizonte echan mano de cualquier recurso, así sea la burda mentira. La picaresca política criolla, sin duda, es inagotable.
Mutatis mutandi, resulta curioso que en pleno siglo XXI, una persona que tengo por inteligente, y cuyos nombre y apellido, por cierto, evocan orígenes sefardíes, salga de su confinamiento político, para publicitar un documento que, según él, sería una suerte de protocolo secreto en el que estarían las “verdaderas” y demoníacas líneas económicas que el candidato Capriles Radonsky pondría en práctica en su gobierno; qué casualidad, un político también de ascendencia judía.
Debo confesar que la jugada me pareció bien tonta. No le ví ningún punch, políticamente hablando. No obstante, empecé a hacerme las consabidas preguntas de manual. ¿Qué pretende con esa “denuncia”? ¿Qué lo mueve? ¿Cuál es la “maldad” detrás de todo esto? ¿Qué pasó aquí? ¿A quién sirve?  ¿acaso no son el chavismo anzoatiguense y el nacional, los que vienen persiguiendo a De Lima por traición y hasta un juicio le montaron? ¿Por qué un hombre que está dedicado a su profesión y a negocios de importación sale de la relegación política y salta a la palestra pública a través de todos los medios del estado para hacer un planteamiento tan de poca entidad, insustancial, basado en papeles falsos de toda falsedad, por decir lo menos? ¿o es que ha sido sorprendido en su buena fe?
Hasta ayer nomás pude ver por dónde venían los tiros. Al fin comprendí.
El déspota que nos gobierna, en sus desvaríos y desesperación, enarboló los fulanos “Protocolos de Sión” de David de Lima. Este dirá, con seguridad, que nada tiene que ver Chávez con su denuncia. Que las acusaciones de su conchupancia con la “Ojrana” chavista son infundadas. Que el malsano chisme que corre por ahí de que participa de un grupo que dirige el inefable José Vicente Rangel es un invento. Que el quid pro quo tiene que ver con los juicios que le siguen. Que si él, al final, se decanta por apoyar a Chávez (escríbanlo que así será), no es porque es chavista, sino que bla …bla…bla.
De Lima está en su derecho de optar por la opción política que más le convenga. Y no seremos nosotros los que se lo desconozcamos. Volver al redil de sus perseguidores es uno. Y no estoy diciendo que adolezca del síndrome de Estocolmo, como algunos malhablados afirman. Allá él con su conciencia.    
Pero lo más cierto de todo es que el esfuerzo y el dineral de todos los venezolanos que está despilfarrando el gobierno para golpear con sus triquiñuelas de baja estofa la candidatura de Capriles, serán en vano. La debacle electoral para el gobierno se perfila nítidamente a medida que pasan los días. Muchos están calculando mal, se darán tremendo leñazo. Ninguna marramucia de última hora será eficaz.
Y con el nuevo gobierno, no te preocupes, David; a pesar de tus “Protocolos”, no serás acosado como en éste.
EMILIO NOUEL V.

  



  

lunes, 27 de agosto de 2012


                               ¡VADE RETRO MABITA¡

                                                
                                

Incontables son las veces que nos hemos referido al abandono criminal generalizado en que nos ha hundido esta desgracia de gobierno durante 14 años.  
La situación deplorable de hospitales, escuelas, universidades, electricidad, agua potable, oficinas públicas, calles, avenidas, carreteras, empresas estatales, puentes, parques y cárceles, reflejan que las palabras seguridad, prevención, mantenimiento y aseo no existen en el léxico gubernamental actual.
¡Cómo les gusta vivir en el desorden y la suciedad¡ Todo es improvisación y chapuza¡ No ven más allá del momento en que viven. La ranchificación de la vida es su modelo de existencia y gestión. El día a día se los come, no hay previsión, la desidia y la ignorancia presiden su conducta administrativa. Sólo su ideología política demencial les importa, las ventajas del poder y sus canonjías; y a unos cuantos vivos, el billete que podrán embolsillar mediante los mecanismos de la corrupción.
Basta viajar por el país para corroborar lo que estamos señalando. Es doloroso. Nunca antes esto se había visto. Las deficiencias de los gobiernos anteriores son nimiedades frente a la ruina presente. Las carreteras y autopistas del llano, del centro, de occidente y de oriente son intransitables por los huecos y llenas de basura. No hay señalizaciones, ni alumbrado, ni trazados. No hay respeto por las normas de tránsito, ni nadie que las imponga.
El relajo es la norma.
Pero no es esto solo lo grave. Lo son aún más las consecuencias para la seguridad y vida de los venezolanos que tal proceder acarrea. Cuántas calamidades no habríamos podido ahorrarnos si se cumplieran cabalmente con las normas mínimas y elementales en todos aquellos espacios sociales en que las vidas corren riesgos, y a cuyo cargo está, principalmente, el gobierno.
Estas indolencia e impericia criminales causan altos costos, muertes, cuando no, daños al patrimonio de todos los venezolanos. Los vehículos automotores de pobres, ricos o clase media viven en los talleres por el estado deplorable de las vías, y para rematar no se consiguen los repuestos. Debemos gastar más en seguridad privada y en clínicas costosas. Por el caótico sistema de transporte y la anomia del tránsito, perdemos horas productivas valiosas.
Todo por culpa de un gobierno inepto que no ha sabido ni tiene idea de cómo resolver los viejos problemas ni los nuevos. 
Los dolorosos hechos ocurridos en estos días en Amuay es evidencia clara de lo que venimos diciendo. El abandono negligente y criminal del que es víctima nuestra industria petrolera viene señalándose desde hace muchos años.  Desde que fue asaltada por una caterva de incompetentes chapuceros, que la han desnaturalizado, endeudado y envilecido a más no poder. El puesto destacado que tuvo como empresa petrolera en el mundo, lo perdió, y hoy da lástima.
Allí las normas de seguridad y mantenimiento no se cumplen, ni hay interés en cumplirlas. Cuando uno va a Puerto La Cruz, por ejemplo, áreas  de tuberías sensibles, cercanas a urbanizaciones y barrios, y que antes estaban cercadas y bien cuidadas, hoy las cercas están tumbadas, son basureros, y para rematar los niños y jóvenes juegan allí. ¿Es que acaso no hay dinero ni personal para que cumplan con esas labores de mantenimiento? 
En días pasados revisamos el estudio que hizo el ingeniero Diego González Cruz el año pasado sobre las causas de los accidentes en PDVSA (“Por qué ocurren accidentes en instalaciones de PDVSA”. Barriles de Papel No. 93). Son alarmantes sus hallazgos: 74% del personal no ha participado en ningún comité de seguridad; 49% no ha leído la política de seguridad de la empresa; 68% no asiste a las reuniones de seguridad industrial; el 57% afirma que está parcialmente o no formado en las labores que realiza; y el 56% no conoce el Sistema integrado de riesgos. La conclusión de González C.: hay falta de supervisión y poco compromiso de la empresa para velar por la seguridad de sus trabajadores e instalaciones.
Qué nos puede extrañar entonces que la causa última de lo sucedido en Amuay y del rosario de accidentes de los últimos años en nuestra industria petrolera, sea producto directo de la irresponsabilidad de quienes manejan ese sector.
Estos graves hechos ameritan, sin duda, una investigación exhaustiva por técnicos independientes que no escondan las responsabilidades de los que estaban llamados a prevenirlos.
Lo más cierto de todo esto es que el signo del gobierno actual es el de las calamidades. Unas ocasionadas por él y otras por la naturaleza se han incrementado.  Cientos de miles de muertos en manos del hampa en las calles; cientos de muertos en las cárceles; los asesinatos de Puente Llaguno; las muertes del deslave del Litoral; los aguaceros y crecidas de ríos; los derrumbes de cerros; Guarapiche, Yare, El Rodeo y Cúpira, el desastre de las empresas estatales; la destrucción de la capacidad productiva privada y paremos de contar.
A bañarnos con cariaquito morado bien temprano el 7 O, salir a votar y luego a defender los votos. Vade retro, mabita¡ 

EMILIO NOUEL V.
@ENouelV

martes, 21 de agosto de 2012


          ¡A LIAR BÁRTULOS, PRESIDENTE¡


                                


Las cosas en el país siguen pintando bien, muy bien. Ventean aires frescos de cambio. Las dudas y aprensiones se han ido disipando a medida que vemos el discurrir de la campaña electoral. Ya el ganador se perfila con mayor nitidez; al olfato público se suman datos concluyentes y confiables de los sondeos. El saliente, por lo que se ve, debería ir preparando la retirada.
Por otro lado, las fuerzas democráticas lucen fortalecidas como nunca, después de haber dejado atrás en el camino unas cuantas pifias y varios desencuentros absurdos. El respeto, en general, de los acuerdos unitarios ha sido la clave para los grandes avances obtenidos este año. Éstos, a su vez, han ido generando nuevos y reales logros, alcanzados a punta de grandes esfuerzos y voluntad, que auguran buenos resultados de cara a un adversario inescrupuloso, corrupto y ventajista como el que tenemos.
Mantener y reafirmar esa sólida unidad será vital a la hora de acometer la complejidad de los problemas que hay por delante en el nuevo gobierno, desde los temas de gestión hasta los de gobernabilidad. El desastre institucional, económico y moral  será el rastro nefasto que dejarán los especialistas en demolición de sociedades, hoy en el poder. Habrá que poner mucho empeño en la reconstrucción de un tejido democrático vuelto jirones por el autoritarismo neofascista y militarista que desgobierna al país.    
En este marco de circunstancias políticas, no es una ganancia menor el haber neutralizado aventureros, pesimistas de oficio y supervisores de “goteras”, que, afortunadamente, son cada día menos, sentenciados por una mayoría altamente moralizada a los últimos puestos de la fila.
Mes y medio falta para la cita electoral y en el campo de la contienda las fuerzas se nivelan. La simetría de contendores es un hecho cierto, pero la curva del candidato que representa la opción de cambio apunta hacia arriba, mientras que la del responsable del desbarajuste actual se hunde. Son las empresas serias de sondeos que lo dicen.
Sin embargo, el “ojómetro” es más contundente. Basta ver las entusiastas y nutridas concentraciones del candidato de oposición en aquellas poblaciones en las que antes ganaba ampliamente el oficialismo, para concluir que un fenómeno contrario se está produciendo en esta oportunidad. El desencanto cunde en las filas pro-oficialistas, y en éstas la mirada se vuelve hacia quien está ofreciendo un verdadero cambio, un bienestar efectivo, el reencuentro de todos y la paz.
Los analistas del gobierno andan alarmados. Javier Biardeau, ficha oficialista lo dice en un artículo reciente: “El equipo de campaña de Capriles sabe muy bien lo que está haciendo: están haciendo una perfecta actividad de campaña planificada dirigida a aquellos lugares donde tenemos debilidades electorales claramente manifiestas, mientras el Comando Carabobo se duerme en los laureles. Están identificando las locaciones de los municipios donde Chávez ha perdido respaldo electoral. ¿Lo sabe acaso el Comando Carabobo? Busquen la tabla nacional para ver si ocurre 'algún milagro'  y le hacen saber a nuestros decisores del Comando Carabobo que donde han ocurrido mayores arritmias electorales es donde la brechas se han cerrado, o peor aún, donde ya la oposición le gana al chavismo.”  Y remata: "Estamos pelados, incluido Chávez. Sigan mirando pal techo.”
Mientras tanto, el candidato del gobierno derrocha miles de millones "nariceando" a  empleados públicos que no tienen otra alternativa que ceder al chantaje. Al contrario,  al candidato de la democracia y el progreso, Henrique Capriles, lo acompañan miles y miles de venezolanos de manera espontánea, sin que medie coacción o compra de lealtades.
Al principio de estas líneas digo que la cosa está pintando bien, y sí, podemos afirmar que de manera auspiciosa. Pareciera que al fin vamos a salir de un gobierno ruinoso, calamitoso y siniestro. Muchos y difíciles retos nos aguardan. Sólo unidos los remontaremos.
Que el inquilino de Miraflores vaya preparándose a liar bártulos. La salida está cerca, y que no olvide sus uniformes verde-oliva y demás arreos de milico. Que el que viene a relevarlo es un civil y demócrata.

EMILIO NOUEL V. 

@ENouelV  




miércoles, 15 de agosto de 2012

“CORAZÓN..CORAZÓN...NO ME QUIERAS MATAR
  CORAZÓN”

                                  


La aburrida, repetitiva y patética campaña electoral de Chávez está sin duda ayuna de las emociones que en otras circunstancias concitó. Se palpa, se percibe, donde quiera que uno vaya, el fastidio. En Nirgua como en Valera, en Boca del Tocuyo como en Clarines, en Guarenas y Río Caribe.
La gente se asqueó de la falsedad, de las promesas para las calendas griegas, de los ofrecimientos recalentados; no soporta el aburrimiento, incrementado con las abusivas e ilegales cadenas televisivas a diario, que delatan unos nervios en tensión y el desespero de un gobierno que se ve él mismo de salida.
Los cerebros de la campaña del presidente saliente no ignoran ese profundo hartazgo de la población, que le augura malos resultados el 7-O.
En su desvelo creciente, pretenden compensar aquel estado de ánimo hostil, con un mensaje almibarado, cálido, sensiblero, que busca reconectar afectivamente, pero que a pesar de los miles de millones, ha resultado ineficaz para esconder los múltiples fracasos en todos los ámbitos de la administración gubernamental.
Con el lema “El corazón de mi patria” se persigue el enmascaramiento de una realidad que golpea sin miramientos a pobres, clase medias y ricos. Saben que el corazón de la mayoría de los venezolanos está latiendo pero por un candidato que encarna la prosperidad y el bienestar del futuro; no el que desea seguir llevándonos al pasado y a la miseria.  
La realidad que quieren escondernos con un mensaje tramposo es la de la matazón criminal descontrolada en que están sumidas nuestras ciudades, por obra de una delincuencia que se siente a sus anchas sin que nadie le ponga freno.
Es la del alto costo de la vida que agobia a todos. Es la del encogimiento de nuestros bolsillos porque padecemos una de las más altas inflaciones del mundo, a pesar de haber gozado, como nunca, de ingentes recursos financieros.
Esa realidad está representada por el desastre que vivimos en nuestros servicios de salud, educación e infraestructura pública.
Esa realidad es la falta de viviendas para tantos necesitados, incluso las víctimas de catástrofes naturales hoy hacinadas en refugios insalubres, inhumanos, convertidos en sitios en donde suceden los peores hechos de perversión, transformados en viveros de delincuentes.  
Es la realidad en la que mientras ocurren aquellas desgracias, prácticamente se regala nuestro petróleo con el propósito de eternizar en el poder a una clase política corrompida hasta los tuétanos.
Es la realidad de un gobierno que durante 14 años ha probado ser profundamente incapaz para resolver los problemas más importantes del país, que se regodea en todo momento en una retórica rimbombante, inútil y, a estas alturas, agotada y soporífera para los venezolanos.
En fin, es la realidad de una clase política decadente que viene ahora a presentarse, de forma fraudulenta, como la expresión del corazón de Venezuela, cuando en el fondo es una de las manifestaciones más oscuras del autoritarismo, que sólo busca la preservación en el poder de un déspota.
Están fracasando en su intento de disfrazarse de mansos corderitos. Cada día que transcurre se esparce el despertar de los venezolanos a lo largo y ancho del territorio. Ya son millones y millones los que no se comen el cuento, aunque venga envuelto en un falso corazón. Las mentiras y engaños del presidente saliente se los tragan los más descaminados.
Pronto no le quedará otra que cantar a Capriles aquel verso de la ranchera famosa de José Alfredo Jiménez, que dice: “Te diré con el alma en la mano, que puedes quedarte porque ya yo me voy”.


EMILIO NOUEL V.

martes, 14 de agosto de 2012

MIRANDA, UN ESTADISTA HEMISFÉRICO


                                        
                                        Francisco de Miranda 

En estos tiempos en que se han puesto en cuestión, y con razón, los paradigmas de lo que fue la visión integracionista de nuestro continente, y en  que perspectivas políticas anacrónicas pretenden retrocedernos a ciclos históricos dejados en el pasado, resulta oportuno comentar antecedentes que marcaron hitos importantes en la interdependencia hemisférica.
Uno de los más destacados y tenaces propulsores de una América independiente y unida fue, sin duda, el venezolano Francisco de MIRANDA, entre cuyas propuestas, para después de la emancipación, estaba la creación de una gran estado americano. 
MIRANDA tuvo la suerte histórica de participar en los procesos revolucionarios más importantes de su época: los de FRANCIA, EEUU e Hispanoamérica. Fue amigo de grandes políticos y gobernantes europeos y americanos de entonces. No fue un radical jacobino, perteneció al grupo de los girondinos. De él Napoleón habría dicho: “Es un Don Quijote, con la única diferencia que no está loco. Es un hombre en cuyo corazón arde el fuego sagrado de la libertad”.
Durante su estadía en Londres, fundó la logia masónica “Gran Reunión Americana”, de la cual formarán parte muchos de los libertadores del continente, incluso brasileños. Como general, estuvo al lado de Andrew JACKSON en la toma de Pensacola en la guerra de independencia de EEUU.
Son conocidas las diferentes versiones de aquella propuesta política. Entre 1790 y 1808, MIRANDA presentó varios proyectos, y en ellos el precursor habla de la creación de una federación americana, de un poder ejecutivo, un ejército y unos comicios americanos. El gran Estado con el que soñaba MIRANDA se llamaría Colombia y se extendería desde el rio Misisipi hasta Cabo de Hornos. La capital de este Estado estaría ubicada en Panamá.
Para la consecución de estos planes, MIRANDA buscó y obtuvo el apoyo de INGLATERRA, país en el que tenía amplias relaciones personales y políticas. En 1790 presentó una propuesta al Primer ministro William Pitt en la que justificaba el levantamiento de las colonias contra la dominación española y el derecho a darse un gobierno libre.
Como contrapartida a la ayuda, MIRANDA expresa al gobierno inglés lo siguiente: “La América tiene un vastísimo comercio que ofrecer con preferencia a la Inglaterra; tiene tesoros con que pagar puntualmente los servicios que le hagan, y aun para pagar una parte esencial de la deuda nacional de esta Nación; por cuya razones, juzgando, de mutuo interés estos importantes asuntos espera la América que, uniéndose por un pacto solemne a la Inglaterra, estableciendo un gobierno libre, y semejante, y combinado un plan de comercio recíprocamente ventajoso, vengan estas dos naciones a formar el más respetable y preponderante cuerpo político del Mundo.”
MIRANDA y BOLIVAR sostenían modelos de unión diferentes, a pesar de que partían de un similar diagnóstico sobre las circunstancias americanas.
El primero, a semejanza de lo que plantearon Alexander HAMILTON y James MADISON en EEUU al momento de los debates que sobre el modelo constitucional se dieron en aquel país, planteaba una gran nación federada en la que los pueblos de las distintas provincias fueran la base de la unión, sobre la cual se levantaría una estructura política de naturaleza piramidal constituida por Cabildos, Asambleas provinciales y un Congreso continental. En este Congreso estarían representadas todas las provincias y en él se aprobarían las leyes que regirían a la toda la América unida y se escogería el poder ejecutivo. Las instancias mencionadas tendrían cada unas competencias exclusivas, las cuales se complementarían en el marco de una responsabilidad compartida entre ellas.
Aunque el proyecto mirandino era fundamentalmente político, no estuvieron ausentes de él consideraciones de carácter económico, comercial y tributario.
En su proyecto de 1801 establecía que se permitiría la importación y exportación de todo tipo de manufacturas y mercaderías, las cuales pagarían un derecho de 5% y 2% respectivamente.
Planteó la necesidad de acuerdos, no sólo entre las colonias españolas, sino también con EEUU e INGLATERRA. Compartía el ideario imperante en la época sobre el libre comercio. Por cierto, alrededor de 1800, un senador norteamericano de Illinois, Stephen Douglas, planteó una unión aduanera con las colonias de Iberoamérica.
En sus gestiones ante el gobierno de EEUU, nación en la que veía un ejemplo a seguir y a imitar “discretamente”, logró un soporte importante para una invasión a VENEZUELA, cuya ejecución fue un fracaso. Este apoyo norteamericano le causó fricciones a ése país con ESPAÑA, con cuyo reino mantenía una alianza entonces.
El proyecto mirandino constituye, sin duda, un antecedente histórico digno de mención en el largo, complejo y accidentado camino que ha seguido la idea integracionista en nuestro continente.  

EMILIO NOUEL V.

@ENouelV