miércoles, 27 de enero de 2016

                 CONTRASTE: MEXICO PROMISORIO, BRASIL EN DECLIVE

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Años atrás aludía en un artículo al rol ascendente que dos países latinoamericanos venían experimentando en el concierto de la política y la economía mundiales.
En efecto, Brasil y México -decía- estaban ya jugando en las “grandes ligas” y pisando fuerte. Se estaban convirtiendo en interlocutores y competidores planetarios, y uno de ellos, el primero, aspirando, en lo político, a ser miembro permanente del Consejo de Seguridad de las NNUU.
No pocos analistas recogían esta realidad y asomaban posibles desarrollos futuros en los que no sería posible excluirlos de las decisiones de gran trascendencia regional y mundial.
Los logros económicos alcanzados por ellos los convertían en modelos de actuación para el resto de los latinoamericanos
Ambos países son miembros del G-20 y las opiniones de sus representantes son oídas en este espacio de coordinación mundial.
En el caso particular de Brasil, es de subrayar también su pertenencia a un grupo de nuevas potencias emergentes, los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), con una relativa influencia global, pero, a la fecha, en su mayoría con serios problemas.
Por su parte, México forma parte del Tratado de Libre Comercio de Norteamérica, en el que le ha ido muy bien, y otros regímenes de integración comercial abiertos al mundo.
Desde entonces el panorama ha cambiado, sobre todo, para Brasil.
Hoy leemos en prensa: “Brasil en liquidación”, “Brasil ha perdido el favor de Davos”. Éstas son expresiones que denotan circunstancias distintas, en las que había un optimismo marcado respecto del futuro de ese país.
Independientemente de la opinión que se tenga sobre el Foro Económico de Davos, lo que allí se ventile y diga tiene repercusiones en las percepciones de los diversos actores que en los espacios económicos y financieros se mueven. Y en esta oportunidad, algunas voces han presentado pronósticos no muy halagueños acerca de la economía mundial. Recesión y debilidad han sido palabras muy oídas en los discursos.
No es casualidad, por ejemplo, que allí un presidente como el argentino Mauricio Macri, haya puesto empeño particular en transmitir una imagen diferente de su país, con vistas a atraer potenciales inversionistas, que tanto necesita, después de años de políticas populistas equivocadas. Queremos convocar al mundo a una nueva relación con nuestro país, que ofrece oportunidades gigantescas”, dijo.
Brasil está siendo muy afectado por los últimos desarrollos de la interdependencia global, así como de su propio desempeño doméstico. Culminó un ciclo de las materias primas en alza, por la caída de la demanda, principalmente, la china, a lo que se suma la caída del PIB en casi 4% en 2015, una inflación de 11%, alta deuda en dólares de las empresas y una perspectiva negativa para el año que comienza (PIB -3,5 %). La peor crisis de Brasil en 70 años, se dice.
No obstante, pese a la grave crisis, también política, empresas brasileñas importantes han sido adquiridas en el último año por inversionistas extranjeros, aprovechando los valores bajos y pensando sobre todo en el futuro, no en la coyuntura actual.
En el marco de la integración económica, Brasil se mantiene en un bloque comercial, Mercosur, empantanado, que ha reducido su comercio interno y no se abre a otras opciones, lo que le hace perder oportunidades que otros sí están usufructuando, como es el caso del Acuerdo del Pacífico, esquema más flexible y dinámico, que le hace sombra.
Por su parte, México muestra índices mejores. Lo ha beneficiado ser socio de EEUU, país que se ha ido recuperando de la crisis del 2008.  En 2015, el PIB estuvo alrededor de 3% y se mantendría, según le FMI, en esa misma cifra para el 2016. Exportó el último año 382.000 millones de dólares y representa el 41% de las  exportaciones totales latinoamericanas.
Este país participa del Tratado de Asociación Transpacífico recientemente suscrito por 11 países (EEUU, Australia, Japón, Canadá, Chile, Perú, Singapur, Vietnam y otros), cuyo gran peso económico es indiscutible, así como su significación geopolítica. El presidente Peña Nieto ha dicho que los bajos precios petroleros no retrasarían ni frenarían la reformas económicas adelantadas.
Brasil y México: dos modelos, dos visiones, dos perspectivas, que obligan a los restantes países del continente a afinar la mirada y apuntar a lo que más conviene, en una economía mundial que en el corto y mediano plazo se muestra harto complicada e incierta.
EMILIO NOUEL V.

@ENouelV

 

martes, 19 de enero de 2016

EL DECRETO DE EMERGENCIA ECONÓMICA Y EL MONO CON AMETRALLADORA

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 Cómo no decir nada acerca de ese monumental bodrio que es el decreto de emergencia económica, ideado por el gobierno nacional para enfrentar –supuestamente- la crítica situación del país.
Como es su costumbre, ha montado un tinglado innecesario para darle un toque de solemnidad a una iniciativa que no requiere tanta parafernalia legal. Pero estamos frente a un gobierno que ha vivido de gestos, retóricas y acciones tan efectistas como inútiles. Pero con peroratas y proclamas el pueblo no va al mercado.
Siguen pretendiendo engañarnos. Quieren que creamos que están poniendo todo su empeño en resolver el desastre generado por ellos mismos, pero atribuyéndolo a otros actores o factores, a una fantasiosa “guerra económica”. Como si ellos no tuvieran 16 años gobernando sin restricciones y contrapesos, cometiendo desmanes contra nuestra economía.
Basta leer los considerandos del instrumento jurídico con el que buscan dar fundamento a las medidas que van a tomar, para percatarse de que no saben o no quieren reconocer las verdaderas causas de  la debacle actual.
Esconder las razones o desviar la atención sobre lo que realmente nos trajo a este tremedal conducirá a soluciones equivocadas. 
De arrancada, el decreto en cuestión parte mal desde su motivación. En su contenido no reúne los presupuestos que exige la Constitución. Está plagado de errores de forma y unas cuantas deficiencias jurídicas.
Para cualquiera con dos dedos de frente, está claro que ese Decreto es redundante, inútil. El gobierno dispone ya de las competencias indispensables para enfrentar la crisis, sin tener que echar mano a esas facultades genéricas, omnímodas y atentatorias contra las libertades.
El país está a punto del colapso económico. Las medidas que anuncian algunos ministros, que recibimos a beneficio de inventario, de tomarse de verdad, podrían tener su efecto en el mediano y largo plazo.
Otras son urgentes, no esperan más dilaciones, e imponen acuerdos políticos entre la mayoría del país representada por el parlamento y la minoría que está en el poder ejecutivo.
En los términos en que ha sido presentado el Decreto, a la oposición no le queda otra que rechazarlo.
Es un atentado a los derechos de los venezolanos. Y es como entregarle a un mono una ametralladora. El perjuicio que puede causar, vista la experiencia de los últimos años,  será aun más irreparable.
El gobierno, si tiene la voluntad de dialogar y disposición a cambiar el curso demencial en que ha metido a Venezuela, debería por comenzar a dejar sin efecto ese desaguisado.
Si de lo contrario, se mantiene en sus trece, no serán los civiles -de oposición y de gobierno- los que den punto final a esta deriva hacia el barranco.
La salida será la peor, las más indeseable, la más dolorosa.

EMILIO NOUEL V.
 
@ENouelV

jueves, 7 de enero de 2016

                        EL GABINETE DEL SUICIDIO


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una ideología extenuada de tanto fracasar


                Rafael Cadenas 


¡Que nos agarren confesados!
Definitivamente, no hay voluntad de enrumbar las cosas. Se confirma lo que ya barruntábamos. Quieren acelerar la ida lo más pronto posible. Las modificaciones a leyes, como la del BCV,  y la bribonada de los nuevos magistrados del TSJ, anunciaban por donde venían los tiros. Todo un paquete letal para la economía del país.
Si no, no tendría explicación la recomposición del gabinete gubernamental en los términos en que ha sido informado.
A una gestión fracasada, se suma ahora, para que conduzcan una economía en terapia intensiva, unos personajes que, con una sola excepción, no tienen experiencia alguna, ni privada ni pública, y cuyo pensamiento conocido deja mucho que desear, por lo desfasado, anacrónico y disparatado.
Soy uno de los que desde mi modesta tribuna he repetido hasta la saciedad la necesidad de diálogo y acuerdos entre oposición y gobierno con vistas a evitar un cataclismo social  en el país que perjudicaría a todos.
Pero cuando vemos estas movidas ministeriales que sólo apuntan, si nos atenemos a las fichas que van a ejecutarlas, a profundizar políticas que han demostrado mayor dolor para los venezolanos, no podemos menos que sentir desconcierto ante un gobierno que se reafirma en una deriva suicida que conduce al más hondo precipicio.
Obviamente, la oligarquía en el poder ha carecido de cuadros experimentados en la gestión pública, más allá de vociferantes y diletantes de la izquierda radical. Lo ha demostrado durante todos estos años, con muy pocas excepciones; de allí el desastre obtenido, sólo disimulado por los cientos de miles de millones de dólares del petróleo.
Al frente de los cargos más importantes han estado aprendices de brujo. Ideológicamente intoxicados e ignorantes de la política, la historia, la economía y el Derecho. Con un marcado talante autoritario y antidemocrático, que afortunadamente al mundo ya no engañan.
Del resultado calamitoso de más de 3 lustros han dado cuenta los venezolanos en los últimos tiempos. El 6D pasaron una gorda factura, que ahora quieren desconocer los déspotas que nos gobiernan, valiéndose de todo tipo de triquiñuelas, exhibiendo, además, cinismo, bajeza e indignidad en sus intervenciones y acciones en la Asamblea Nacional que recientemente se instaló.
A esta conducta inmoral no escapan los demás poderes sojuzgados a Miraflores, cuyos integrantes ni se inmutan con tanto ultraje a la Patria.
La mediocridad es el rasgo definitorio de esta “institucionalidad” fallida, cuyos gestores ya no dan más. Les llegó la hora de partir. Deseamos que su retirada sea lo más ordenada y pacífica posible. Por el bien de Venezuela, deberían irse por sus propios pies, y así permitir que salgamos del marasmo en que nos hundieron.
El gabinete gubernamental recién estrenado luce de corta vida. No garantiza  la recuperación del país.
Con la Constitución y las leyes en la mano se tendrá que avanzar.


EMILIO NOUEL


@ENouelV

miércoles, 6 de enero de 2016

                          MADURO SE QUIERE IR


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Los 112 diputados de la recuperación de la libertad, el reencuentro nacional y el cambio se instalaron como manda la Constitución Nacional. Se acercan horas muy promisorias e interesantes para el país.
Pataleos y escaramuzas menores no lo impidieron. El salvajismo de los derrotados no logró su cometido de crear un caos en la sesión de instalación, aunque hay que permanecer vigilantes para lo que sigue.
Definitivamente, continúan negados a admitir la monumental derrota electoral y su enorme fracaso económico y social que fue su causa directa. Está claro que no creen en la democracia y que quieren imponerse a una mayoría que los está repudiando, y que crece cada día más.
Quedan aún muchas batallas políticas por librar, antes de que el nefasto gobierno que padecemos se marche por donde vino. Y si las cosas marchan bien, pareciera que esto se podría lograr dentro de no mucho tiempo.
A última hora del año dieron un zarpazo en materia de leyes, ahondando más con ellas el desastre que han creado. La respuesta  de los sectores democráticos no debe hacerse esperar, porque son graves sus contenidos, particularmente en materia económica. Debe ponerse un acelerador allí, no vaya a ser que la debacle se profundice.
Por más que se quiera evitar, en estas materias la colisión entre poderes está asegurada, y será el sino que marcará en lo sucesivo la política nacional.

Los llamados a la sensatez y el diálogo necesario con vista a la gobernabilidad, que han sido formulados desde dentro y fuera del país, parecen no tener eco en los líderes chavistas, que siguen, de manera absurda, exhibiendo una conducta suicida.

La reacción de Maduro ante las declaraciones de Ramos Allup y otros líderes el 5E trasluce que se quiere ir.
Al retar a la oposición democrática a la realización de un referéndum revocatorio de su mandato confiesa que es ése su deseo más íntimo. Sabe que lo perderá, de calle. Se ha dado cuenta de que no puede con la carga, le quedó muy grande el gobierno, y ésa sería su salida más “elegante”.
Pero tiene razón cuando dice que en la sesión del 5E, dos posiciones, dos modelos, dos discursos, se enfrentaron.
Ciertamente, uno, el de ellos, a mi juicio, oxidado, oloroso a naftalina, anclado sesenta y más años atrás, sin propuestas viables, impregnado de resentimientos históricos, fuera de la realidad presente, fracasado, y otro, el de los sectores democráticos, que representan una nueva Venezuela que se proyecta al futuro, abierta al mundo, pacífica, con un programa realista para la solución de los problemas del país, cuyo objetivo es la prosperidad para todos y el reencuentro nacional.
La oposición se ha dado seis meses para definir qué hacer respecto de cómo salir constitucional y democráticamente del gobierno, y así evitar caer al barranco.
Confiamos en el tino y la responsabilidad de la dirigencia opositora de la nueva Asamblea Nacional, la cual, estoy seguro, no nos defraudará y sabrá poner las prioridades por delante, sin desviarse de los objetivos, sin embarcarse en aventuras a  las que son muy dados los impacientes. 

EMILIO NOUEL V.

@ENouelV

 

 

martes, 29 de diciembre de 2015

     LA NUEVA ASAMBLEA NACIONAL Y EL CAMBIO

 
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“En el vértigo de los procesos históricos suelen triunfar los que menos dudas ofrecen”

                                            Ignacio Camacho
 

Son ya varios los sectores del país que han salido a presentar sus respectivos cahiers de doleances a la nueva mayoría que nos trajo en buena hora el 6D.
Pretensiones de diversa procedencia comienzan a hacer fila en busca de satisfacción.
De allí que no pocos soliciten de los diputados soluciones a los graves problemas, para lo cual cada uno tiene su lista personal de prioridades.
Unos piden la derogación de leyes, otros su modificación. Las leyes de Tierras, de precios justos y algunos las de medios o del Banco Central. Los de más allá esperan retomar la descentralización prácticamente eliminada con disparates inútiles como el del poder comunal, esto sin dejar de mencionar la Ley de amnistía de los presos políticos o las peticiones presupuestarias justas de las universidades públicas,  y también -¿por que no?- el control de cambios. 
La Asamblea que estrena sus funciones tiene ante sí una ardua labor que deberá comenzar por tratar de enderezar algunos entuertos e impedir un número mayor, mientras se cambia el poder ejecutivo, lo cual será bien visto en el exterior como señal auspiciosa.
Sabemos que los problemas tendrán arreglo definitivo con otro gobierno. El desastroso que tenemos ha demostrado que no quiere o no sabe cómo sacarnos del atolladero en el que nos metió.

Gracias a una estrategia acertada de la MUD, se ha abierto la posibilidad de iniciar un proceso político transicional que vaya dejando atrás una ejecutoria gubernamental calamitosa y evite la debacle total.
Soy de los que piensa que se puede adelantar un trabajo legislativo que intente disciplinar al ejecutivo y abra cauces al nuevo gobierno que llegará. No será fácil, por supuesto.
Obviamente, impedir el hundimiento definitivo del país requerirá de acuerdos mínimos entre los poderes legislativo y ejecutivo, difíciles, es verdad, pero no imposibles. Tocar la puerta no es entrar.
Lo decisivo es que la tarea que tiene ante sí la oposición democrática sea encarada de manera unitaria, con responsabilidad, claros criterios y reglas, también sentido de grandeza. La terrible situación lo demanda.
Diferencias las hay, y en la pluralidad no se pueden negar. Hay algunos que no comprenden lo que sucedió el 6D. Las lecturas sobre las claves de tal éxito no son todas coincidentes. Hasta se pretende minusvalorar el papel de una dirección unitaria colectiva, subrayando sólo y equivocadamente la actuación de individualidades.  
El próximo capítulo de esta empresa política es la instalación de la nueva Asamblea.
En tal ocasión estelar, el mensaje que debería transmitir la oposición, además de su cohesión interior, es reiterar el de cambio que resultó triunfante el 6D.
La mayoría de los venezolanos que votaron por la propuesta opositora están conscientes de que la defenestración del chavismo en el poder legislativo es un primer paso para modificar el rumbo enloquecido del país, de su economía y de la confrontación artificial alimentada desde el gobierno.
El país está pidiendo un liderazgo nuevo, distinto, responsable, firme, moderno, conciliador y decente. Apegado estrictamente a la ley y a tono con las cambiantes realidades nacionales e internacionales. Que demuestre que es conocedor de los problemas y sus soluciones viables. Sensible frente a las desgracias de vastas capas sociales que aún se mantienen al margen de los bienes materiales e inmateriales más elementales.
La Asamblea Nacional y quienes la dirijan deben reflejar esa aspiración de cambio muy sentida. Ella y su actuación serán el espejo de lo que se quiere para más adelante, cuando alcancemos el poder ejecutivo.
Esperamos que el poder legislativo que inicia este año esté a la altura de las graves circunstancias.
De la oposición unida, esperamos que nos conduzca a buen puerto más temprano que tarde, a pesar de las dificultades y los no pocos obstáculos con que se enfrentará desde el 5 de Enero próximo. 

EMILIO NOUEL V.

@ENouelV

jueves, 17 de diciembre de 2015

A PESAR DE LOS PESARES, HAY QUE CELEBRAR

Más allá de las cautelas, prudencias y de los muy oscuros nubarrones económicos en el horizonte, se impone celebrar, sí, CELEBRAR, con mayúsculas.
Ciertamente, la vida personal está en extremo complicada para todos. El bolsillo ha sido golpeado como nunca.
No obstante, el 6-D la libertad ganó una, y bien importante, a la tiranía que se ha querido entronizar en nuestro país.
Mayoritariamente, los venezolanos hablaron alto y claro el 6D. Rechazaron la incompetencia gubernamental, su ineficacia y la corrupción desbordada. Repudiaron la escasez y la inflación actuales, hijas de unas políticas equivocadas.
Impugnaron las violaciones a los Derechos Humanos y el sectarismo.
No quieren saber más de una obsoleta, arbitraria, hambreadora y fracasada revolución.
Pero la reacción del gobierno ante la derrota que sufrió deja a cualquier observador nacional o internacional atónito. Mostrando una incongruencia insólita, hasta han puesto en cuestión al sistema electoral que diseñaron para su propio beneficio. No se han percatado de su enorme fracaso en la conducción del país y pretenden atribuirlo a otros.
Lo que en un país democrático normal conduce al acatamiento y el respeto de la Constitución, en Venezuela vemos que se hace lo contrario, desconociendo resultados electorales que le han sido adversos.
El cabello-madurismo, al perder la mayoría de la institución parlamentaria, anda amenazando con esa entelequia que llaman poder comunal, cuya vida depende del financiamiento gubernamental que ya ha dejado de fluir. Con unos pequeños grupos que representan muy poco de la población, han montado un show mediático para asustar a la oposición sin ningún éxito.
Ni siquiera sus votantes se creen los fantasiosos inventos sobre las causas del descalabro.
Dejémoslos que se cocinen en su propia salsa, y que sigan perseverando en los errores.
Es decisivo que oteemos el porvenir con optimismo. No será fácil superar la situación actual. Pero ahora, digan lo que digan ciertos opinadores que sólo ven las amenazas o buscan mezquinamente restar merecimientos a la dirigencia de oposición, contamos con mayor fuerza institucional, una ampliada legitimidad y también un superior respaldo popular.
Al votar por la oposición, la mayoría no sólo repudió al gobierno, votó también por una opción que consideró la que más conviene al país. Votó por los partidos que conforman la Unidad Democrática, un liderazgo y la oferta que pudieron presentar con muchas limitaciones. La gente no votó, como algunos descaminados han dicho, por cualquiera que enfrentara el gobierno. Optó por dirigentes políticos en los que vió la posibilidad de cambiar el estado de cosas actual.
A los del vaso medio vacío o casi vacío, los desesperanzados crónicos, los que no ven el horizonte cierto que nos espera, les pedimos que se sacudan el desaliento, que no cedan al temor que el gobierno quiere infundir en ellos. Ese gobierno ya dejó de ser lo que fue, perdió el afecto de la mayor parte de la colectividad y a medida que pasan los días los opositores se amplían. De allí que esté dando bandazos, desesperados por la debacle no solo electoral sino también moral.
Hay razones de más para estar animados, a pesar de las dificultades, las carencias materiales que agobian y los temores que se quiere sembrar entre los ciudadanos.
 

PS: Para todos los que se detienen generosamente a leer lo que escribo por estos medios electrónicos, mis mejores deseos para el 2016. 

EMILIO NOUEL V.

@ENouelV

miércoles, 9 de diciembre de 2015

                         ACUERDO NACIONAL O CAOS

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Emilio Nouel V.

No hay que hacer mucho esfuerzo para percatarse de que quienes gobiernan desastrosamente a Venezuela no creen en la democracia.
Lo hemos experimentado más de tres lustros, y ya lo estamos observando en las reacciones que han tenido ante la zurra electoral recibida.
Que el pueblo les haya propinado el 6D un fenomenal varapalo, les tiene sin cuidado. Su irrespeto al pueblo venezolano lo reiteran, y pretenden continuar su burla hacia él anunciando obstaculizar a la nueva Asamblea Nacional.
Al gobernante autoritario le importa poco o nada el voto expresado mayoritariamente, sobre todo, cuando le es adverso. Para él, su voluntad es la que debe imponerse por encima de lo que opine todo un pueblo, independientemente de si tiene o no legitimidad. Su desprecio por la voz del colectivo es proverbial.
La experiencia histórica confirma ese proceder arbitrario, totalitario, sobre el cual no hay que abundar demasiado.
El militarismo cabello-madurista no entiende en qué consiste la democracia, ni es ésa su intención. La reducción de su cuota de diputados en el parlamento a una tercera parte parece no indicarles nada. Perdieron la legitimidad que confiere el apoyo popular y siguen pensando en actuar a espaldas del pueblo, como si no hubiera acaecido un cataclismo político-electoral que lo obliga a rectificar y/o acordarse con quienes disponen ahora del respaldo expresado inequívocamente en los comicios. Poco caso hacen a un deseo de cambio de una gestión económica disparatada, inflacionaria y hambreadora, de una forma de gobernar arrogante, sectaria y atropelladora de los derechos humanos.
En unas deleznables y deprimentes intervenciones televisivas, Maduro, de nuevo, amenaza con desconocer las leyes que sancione la Asamblea opositora, poniéndose así al margen de la  Constitución Nacional. No cesa de decir embustes y disparates, de repetir un discurso risible sobre las causas de la derrota, y en el que ya nadie cree, como se demostró el 6D.
Amenaza, bluffea, sabiéndose débil, noqueado, no sólo ante el país y el mundo exterior que vigila lo que ocurrirá en lo sucesivo, sino ante sus propios correligionarios, vapuleados, deprimidos, desmoralizados y divididos, buscando cada uno sobrevivir después del huracán electoral que arrasó a ese mondongo político indigesto que llaman PSUV y su proyecto obsoleto. 
La oposición sabía de antemano que ése era un escenario probable.
Esperar una conducta racional del gobierno no es la regla, sino la excepción.
Creer que se van a comportar responsablemente, una vez que no cuentan con el favor de la ciudadanía, es no ver que estamos ante unos gobernantes antidemocráticos, incivilizados, bárbaros.
Han dicho que van a designar a nuevos magistrados del Tribunal Supremo y eso está por verse, conocido como es el sordo rifirrafe que en esa institución hay.
Quién sabe qué otra iniciativa adelantaran antes de entregar el poder legislativo, además de regalar demagógicamente ese bodrio que es la televisora de la Asamblea, a sus trabajadores, cuyo futuro financiero, me atrevo a pronosticar, será muy corto.
Hasta un desquiciado decreto de inamovilidad laboral por 3 años más ha ofrecido Maduro, que, estoy seguro, sólo producirá mayor desempleo, menor actividad económica, más desabastecimiento, más inflación, en fin, más caos social.
Dicho lo  dicho, sin  embargo, estamos   obligados a  tener  alguna  esperanza -pequeña, claro- de que al gobierno se le encienda una luz que le haga ver que por el barranco nos podemos precipitar todos. Ellos y nosotros, todo el país.
Si se niegan a reconocer el resultado del 6D, si no aceptan que la MUD hoy encabeza el poder popular más representativo de la Nación, si no se avienen a dialogar y concretar un acuerdo político y económico mínimo que impida el derrumbe, y se empecinan en profundizar unas políticas equivocadas que han conducido al grave crisis actual, entonces la salida de ésta será la peor.   
@ENouelV

emilio.nouel@gmail.com
 
 
 

martes, 8 de diciembre de 2015

MUD: PACIENCIA ESTRATÉGICA, ACIERTO Y NOCAUT

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Sin duda, el venezolano es un pueblo de gestos colectivos inesperados, y de nuevo nos sorprendió el 6D, incluso a los que pensábamos en un triunfo de la oposición democrática, pero no en la magnitud que se dió.
Ha hablado en esta oportunidad, de forma clara, tajante y sin ambages, como pocas veces lo ha hecho en su historia.
Demostró que sabe lo que quiere, sobre todo, lo que no quiere.
Se expresó como ha sido la costumbre que aprendió en democracia: votando y poniendo por delante su pacifismo, su rechazo a la violencia, a pesar de que una caterva de bárbaros e ignorantes lo han querido hundir durante tres lustros en la crispación social permanente, en la lucha de clases, en el odio entre hermanos.
Cómo nos hemos equivocado con ese pueblo, que en no pocas ocasiones llegamos al desprecio.
En las semanas previas a las elecciones, cuando asomábamos ante nuestros interlocutores, la posibilidad de un triunfo de la oposición, no era extraño oír de boca de algunos incrédulos, de los portadores crónicos de la desesperanza o de arrogantes menospreciadores, expresiones como: “el venezolano es un sinvergüenza, por un plato de lentejas se vende”, “acepta la humillación de las colas para comprar alimentos”, “es un lambucio e ignorante”, “tu verás, por la dádiva de un kilo de harina o un televisor regalado sale a votar por el chavismo”, y así, terminaban afirmando que el gobierno, por tanto, sería invencible, que no había nada que hacer.
Afortunadamente, la dirigencia de la oposición democrática, la de la MUD, sí, esa MUD denostada por cantamañanas o “cantaclaros”, diseñó y ejecutó una estrategia política que fue al encuentro de esas mayorías que algunos miran por encima del hombro desdeñándola.
Esa MUD repitió a lo largo y ancho del país, con infinidad de obstáculos y limitaciones, que es posible otro país. Ilusionó con una Venezuela diferente, próspera, libre y pacífica, y pidió su respaldo para ganar la Asamblea Nacional, lo cual viene de lograr el 6D, acertando así con su política.
Esta estrategia exitosa puesta en práctica ha ido  avanzando sin descarríos hacia el objetivo trazado, que no es otro que alcanzar el poder por la vía democrática, constitucional, electoral y pacífica. Civilizadamente, sin buscar atajos absurdos, sin aventuras inciertas.  
Por allí andan todavía en la oposición ciertos descaminados –minúsculos en número y en cerebro- que de manera enfermiza siguen jugando suicida e infructuosamente a su descalabro. Mezquinos, no reconocen sus decisivos aciertos, y en todo momento buscan demeritarla, reducirle su importancia. Para éstos inconscientes, no tengo la menor duda, el destino es la intrascendencia, el basurero de la historia.   
La victoria arrolladora de la opción democrática es un evento de hondas repercusiones para el futuro de nuestro país y del hemisferio en que vivimos. El nocaut político propinado al populismo autoritario es un hecho formidable. Una excelente noticia para el mundo.
Quisiéramos creer que en los derrotados quedan aun restos de racionalidad, de sensatez, o si se quiere, de una visión pragmática.
Lo que se avecina para el año entrante en el campo económico es muy serio.  No sólo los sectores políticos deben ponerse de acuerdo. Una concertación nacional se impone. La sociedad civil, los empresarios, la universidades, los sindicatos, el comercio, todos son necesarios para sacar adelante el país.
Son las bases materiales, la institucionalidad, la supervivencia como sociedad viable, la vida, la paz, las que están en riesgo de terminar de desmoronarse; caos en el que todos saldremos perdiendo.
El rol que deberá jugar la MUD en lo que está por venir se ha agigantado. La Unidad es indispensable, esencial, vital. Los venezolanos demócratas tenemos en ella el instrumento adecuado para salir del hueco social y económico en que estamos. En la inteligencia y experiencia de sus dirigentes confiamos. Lo que haya que mejorar en ella, hagámoslo. Tiempos difíciles aun nos aguardan.
Que el trascendente éxito alcanzado nos sirva para avanzar en la senda de la libertad y la democracia, perdidas éstas en gran parte en un período histórico de nuestro país que queremos enterrar y olvidar.    

EMILIO NOUEL V.

@ENouelV

emilio.nouel@gmail.com