viernes, 22 de noviembre de 2019


                      LA AMARGURA NO ES LA  ACTITUD





                                     Resultado de imagen de dia del estudiante venezuela


                                                                   A los estudiantes venezolanos en su día


Los que nos quedamos en Venezuela o porque no podemos irnos, o no queremos, o decidimos enfrentar y resistir a quienes han venido destruyendo el país, estamos obligados a no echarnos a morir, ni a vivir en un sufrimiento permanente, tristes y amargados, como algunos parecieran entender que deberíamos estar para estar acordes con la situación.

No habría, según estos últimos, ni mínimas razones por las que alegrarnos en términos personales o colectivos, ni para momentos, si se quiere, placenteros, por muy sencillos que sean. Para aquellos, la autoflagelación es lo que nos saldría, no habría espacio en nuestras vidas distintos al abatimiento, la congoja, el duelo.

Obviamente, en nuestro duro y deteriorado entorno social, hay fuertes y suficientes motivos para no sentirse a gusto y preocuparse, indignarse y hasta para rebelarse. Eso no tiene discusión alguna.

Aunque tengamos en ciertos momentos, como dije alguna vez, las lágrimas de a toque, estamos obligados a mostrar una actitud esperanzada. 

No debemos caer en el ensimismamiento, el cruce de brazos y a sumirnos en la tristeza y la depresión, sin dar espacio siquiera a moderados o pequeños gozos, que nos alimentan el alma y dan fuerzas para encarar tantos desafíos individuales y colectivos, incluidos, los políticos.

La compleja lucha por reconquistar las libertades en nuestro país exige desechar  la melancolía que nos paraliza. Si a las calamidades que nos abruman le  sumamos un estado anímico de aflicción y desconsuelo, será entonces más difícil vencer la adversidad que nos agobia. 

Se me echará en cara  con seguridad que en Venezuela, habida cuenta de las cosas horribles que vemos, no estamos para jolgorios y esparcimientos. Y en cierta medida, les cabe razón.

Sin embargo, no vivir abatidos tampoco significa obviar los problemas que nos aquejan a todos.  Encerrarnos en una vida contemplativa y/o aceptar el estado de cosas desastroso que tenemos al frente -que habrá quienes asuman esa posición- de ningún modo debería ser el talante de quienes estamos comprometidos con cambiar el país que padecemos

En definitiva, si en Venezuela la barbarie nos quiere llevar por la calle de la amargura, estamos compelidos a alzarnos por sobre nuestro dolor, las múltiples carencias y las variopintas contrariedades, y superar, todos juntos,  una realidad terrible que no es para nada “natural”. Esta ha sido generada por otros venezolanos, descaminados, atrapados por ideologías demenciales, algunos llenos de perversidad, otros enceguecidos por el poder, y no pocos que solo persiguen su interés particular, ayunos de todo escrúpulo, hundidos en la mayor corrupción política y moral vista en la historia contemporánea de nuestra tierra.  

A pesar de los pesares y de la difícil tarea que aún nos queda por concluir, en la Venezuela de hoy no caben conductas derrotistas y sombrías.

Ayer 21 de Noviembre lo vimos en nuestros jóvenes valientes que desafiaron al régimen tiránico, poniendo sus vidas en riesgo. Esa es la actitud a asumir por todos.       



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viernes, 25 de octubre de 2019

CHILE: DEMOCRACIA O BARBARIE






Emilio Nouel V.
Miembro del Grupo Ávila




Sudamérica está revuelta. Diversos eventos sociales y políticos, con sus características y especificidades particulares, llaman nuestra atención, manteniéndonos a la expectativa por lo que pueda traernos en lo sucesivo.
Perú, Ecuador y Bolivia han sido escenario de acontecimientos cuyos desarrollos aún no definitivamente solventados, son motivo de preocupación en términos de estabilidad institucional y democrática.
Lo que nos traigan las elecciones próximas en Argentina y Uruguay es también de gran interés para los que habitamos esta región.
Como a muchos observadores, los recientes sucesos de Chile nos han tomado por sorpresa. Sobre todo, por la intensa violencia mostrada en ellos. La saña destructiva de grupos manifestantes hacia bienes públicos y privados es perturbadora y da cuenta de hasta donde han llegado los ánimos.
Chile es un país que ha sido visto, no solo en nuestro hemisferio, como una democracia sana y una economía pujante con una institucionalidad bien asentada.
Si a sus cifras macroeconómicas nos remitimos, está colocado en los primeros lugares de Latinoamérica, en términos de crecimiento, competitividad,   captación de inversiones extranjeras y en bajas tasas de inflación. 
A los venezolanos ver lo ocurrido ahora en Chile los traslada a los aciagos sucesos del Caracazo (1989). Entonces, un aumento moderado del precio de la gasolina, justificado en términos de racionalidad económica, desencadenó días de protestas violentas y saqueos generalizados nunca antes vividos por nuestra población durante el siglo XX.
¿Cuáles situaciones, malestares y/o resentimientos estaban larvados en la sociedad chilena que propiciaran tal reacción rabiosa, desproporcionada, ante un incremento del precio del transporte en el metro? Sin duda, nos luce que en el fondo de la sociedad chilena habrían otros descontentos que afloraron para potenciar la protesta frente a aquella medida.  
Observado desde lejos este lamentable estallido social, cuyos orígenes de naturaleza económica lucen claros, nos dejan, sin embargo, interrogantes acerca de las formas que adoptó y de los actores políticos que suben a escena de manera oportunista apuntando a cuestiones distintas, que van más allá del malestar puntual por un aumento del precio del transporte público. 
Analizados los hechos, incluso los vandálicos, algunos observan una acción organizada y coordinada de grupos políticos, internacionalmente orquestada, que habría aprovechado lo meramente espontáneo, todo lo cual buscaría defenestrar al presidente Piñera y desatar un proceso conducente a una Asamblea Constituyente. Para estos sectores radicales el objetivo no sería revertir la medida gubernamental disparadora del conflicto, sino encaminar al país por otros derroteros políticos. A estos no interesaría que Piñera instrumente medidas en favor de los sectores más vulnerables, como ya lo ha planteado al reconocer necesidades y reivindicaciones postergadas por mucho tiempo, no solo por su gobierno. El propósito de aquellos grupos sería desmontar la institucionalidad democrática chilena para instaurar un sistema de gobierno autoritario. 
Se colocan otros en la tesitura que señala a aquellos problemas no resueltos y muy sentidos, como causantes del estallido y derivados de la indiferencia y/o la inacción de la dirigencia política y la elite empresarial acusada -como ocurre siempre en estos casos- de neoliberal. La desigualdad en los ingresos sería así, una causa profunda.
En la protesta, tampoco han  faltado las expresiones ideológicas contra el sistema capitalista proferidas por algunos entrevistados en las calles, que hasta al inefable Che Guevara han resucitado.
Lo cierto de todo es que lo de Chile, junto a otras situaciones críticas en el entorno, han producido un hervidero político en la región, que podría repercutir negativamente en la estabilidad y la seguridad colectivas. Ya la enorme migración venezolana provocada por un régimen en descomposición política y moral representa un caldo de cultivo peligroso y una gran preocupación para todos los gobiernos vecinos. Solo resta esperar que los chilenos, con sabiduría, firmeza institucional, apego a la Ley y un amplio diálogo social, logren encaminarse por sendas de prosperidad y paz, ajustando lo que haya que ajustar en el campo socioeconómico.  
Nuestra región está lo suficientemente agitada en la actualidad, para que otro país, por caso Chile, se hunda también en una crisis que a nadie en el hemisferio favorece, excepto los que sacan provecho de la ocasión para introducir el caos e intentar imponer regímenes tiránicos forajidos.   

  




viernes, 18 de octubre de 2019


PERPETRADORES DE DELITOS DE LESA HUMANIDAD EN EL CONSEJO DE LOS DD HH DE LA ONU




El día de ayer fue elegido como miembro del Consejo de los DDHH de las NN.UU, el régimen autoritario venezolano, cuya performance abominable en la materia que le corresponde vigilar a ese ente, ha sido constatada por la misma organización.

Era lo que se esperaba, no hay que extrañarse mucho de ello, habida cuenta de cómo se negocian esos asuntos en esa organización internacional y de quienes deciden.

Se sabía, como es la costumbre allí, que tratativas previas ya habían tenido lugar con muchísimos meses de antelación, y que una vez se concretan los llamados endosos, es decir, los compromisos entre los representantes de los países sobre diversos temas –“te doy para que me des”- el resultado de una votación está, prácticamente, “cantado”.

Como es obvio, lo decisivo en un triunfo cualquiera es el número de votos que hayas logrado “cuadrar”, asegurar, antes del evento electoral previsto.

En el caso de nuestro país, no hay que olvidar que muchos gobiernos de países africanos, asiáticos y unos cuantos americanos, se identifican con la retórica anti-EEUU y seudo-revolucionaria del régimen chavista. A éste lo consideran “el enemigo de mi enemigo”, por tanto, votan por él.

Por otro lado, no pocos han recibido dádivas del chavismo. Y hay uno que se mueve muy bien diplomáticamente en ese grupo “tercermundista” y que ha vivido en los últimos años de los enormes regalos del chavismo: Cuba.

Por cierto, el gobierno castrista ha estado en el Consejo y en la instancia que lo precedió, por muchos años, junto a otros que violan igualmente los DDHH. Es decir, que allí  se han sentado y siguen sentándose, paradójicamente, grandes perpetradores de crímenes de lesa humanidad.

De modo pues, que admitir a un régimen despótico como el venezolano en esa oficina internacional, no resulta nada extraño, ni nuevo, y esto a pesar de los Informes condenatorios de la Alta Comisionado de los DDHH. Son las condenables incongruencias de la política con las que tenemos que lidiar también en el ámbito global.     

Sin embargo, los gobiernos de los países democráticos y los representantes del presidente Juan Guaidó, ante tal resultado “cantado” se movilizaron, e impulsaron la posibilidad, remota pero posible, de que fuera Costa Rica la elegida y así impedir que el régimen chavista lograra lo que buscaba desesperadamente.

Costa Rica obtuvo lo que algunos diplomáticos experimentados han denominado una proeza.  Reunir 95 votos en un lapso de dos o tres semanas lo es. Y esto a pesar de que incluso Brasil, que resultó electo, no fue muy proactivo con la aspiración costarricense, sino a última hora.

Debe recordarse para los no conocedores que la conformación de los miembros del Consejo de los DDHH está repartida entre todos los continentes. En el caso de A. Latina y El Caribe, son 8 los asientos que le corresponden,  13 para los países africanos, 13 para Asia y 7 para Europa Occidental. En los 193 países miembros de la NN.UU, la mayoría son de África y Asia, y allí está la clave de la votación final. 

El régimen chavista, como es obvio, desde su aislamiento internacional está tratando de sacarle partido a ese resultado absurdo, lo que los sectores democráticos no deberíamos magnificar, más allá de lo que realmente es.

La comunidad internacional democrática, que representa política y económicamente el poder decisivo en el mundo, está más que clara respecto de lo que significa el régimen autoritario venezolano y conoce ampliamente las violaciones de los DDHH que ha cometido éste.

Flaco favor le hacen a las NN.UU los gobiernos que permitieron con su votación la entrada del régimen chavista al Consejo en cuestión. Un lamentable hecho que afecta negativamente la credibilidad de la organización.         

EMILIO NOUEL V.





domingo, 29 de septiembre de 2019

¿Un impeachment para Trump?

En todos estos años de su mandato estuvo siempre gravitando en el ambiente la posibilidad de un impeachment contra el presidente Trump. Recordemos el oscuro caso de la intromisión de los rusos en las elecciones norteamericanas que él ganó.
Sin embargo, él pudo sortear esos intentos, al no haber, para los que hacían las valoraciones de las evidencias presentadas, suficiente sustento y apoyo en el parlamento estadounidense, que impulsara la concreción de tal juicio político.  
Por otro lado, Trump se mantenía en lo más alto de su popularidad, lo cual lo hacía hasta cierto punto, “inmune” a una decisión de esa naturaleza.  
Pero hoy pareciera que ha tomado fuerza de nuevo ese planteamiento, sobre todo, a raíz de conocerse unos hechos considerados no compatibles con la dignidad del cargo de presidente. 
Nancy Pelosi, presidenta de la Cámara de representantes de EE.UU, ha abierto una investigación previa necesaria para determinar si se destituye o no a Trump con base en aquella opinón.
Lo que desencadenó esta medida es la divulgación de una conversación telefónica de Trump con el presidente ucraniano, V. Zelenski,  en la que aquel solicitaba se investigara al hijo de Joe Biden, todo con el propósito de perjudicar la campaña de éste precandidato demócrata. 
Quedó claro que Trump hace tal pedimento a Zelenski, como un “favor”, y veladamente,  le asoma una suerte de “retribución” para ese país.
El señor Trump no ha hecho más que sorprendernos todos estos años con su particular manera de gobernar, desplantes, sus idas y venidas, y sobre todo, su conducta en el ámbito internacional. 
En esta área, por cierto, el analista Hal Brands, en Foreign Affairs, ha resumido muy bien, a mi juicio, la performance trumpiana: temerarias acciones, malos acuerdos y peligrosas provocaciones.
A lo interior de EEUU, esos rasgos se ven igualmente reflejados ante diversas situaciones.
Para los demócratas, la conversación de Trump con Zelenski constituye un acto de traición, una utilización del poder, no para la seguridad de EE.UU sino para dañar a Biden y apuntalar su propia elección; para los republicanos, no habría concretado ninguna recompensa por parte del presidente norteamericano. 
De todos modos, los legisladores que pudieron examinar la denuncia sobre tales hechos, la califican de muy perturbadora y bastante creíble.
Biden, por su parte, dice: “Es una tragedia para este país que nuestro presidente ponga la política personal por encima de su juramento sagrado. Ha puesto sus propios intereses políticos sobre nuestro interés de seguridad nacional (…) Es una afrenta para todos los estadounidenses y los valores fundacionales de nuestro país. Este no es un problema republicano o un problema demócrata”.
Lo más probable es que todo este grave embrollo no lleve a la defenestración de Trump. Este tiene una mayoría en el senado que la impediría. 
No obstante, puede hacer mella en el apoyo que pueda tener en las venideras elecciones presidenciales. 
A pesar de los pesares, los venezolanos debemos reconocer la solidaridad mostrada por el gobierno de Trump en la lucha contra la tiranía chavista. Su apoyo a los partidos y dirigentes democráticos perseguidos ha sido manifiesto.
De allí que también los venezolanos tengamos que ver con mucha atención el desarrollo de los acontecimientos políticos al interior de EE.UU, particularmente, los hechos que hemos comentado, aunque la política norteamericana respecto de la situación venezolana es compartida por demócratas y republicanos de manera conjunta. 

viernes, 20 de septiembre de 2019


UN INCIERTO DESTINO PARA EL

ACUERDO UNION EUROPEA-MERCOSUR

Y EL FUNESTO BREXIT 


La interdependencia económica global vive momentos no muy auspiciosos, sobre todo por la envergadura de los actores envueltos en los diversos desencuentros.

Por un lado, la guerra comercial entre EE.UU y China no da señales aun de haber concluido a pesar de la tregua.

A ella se agregan, dos situaciones más, no menos preocupantes.

El interminable y lamentable caso del Brexit es uno de ellos.

Faltan apenas 6 semanas para que se cumpla el plazo establecido de separación del Reino Unido (RU) de la Unión Europea, sin que se haya llegado a concretar claramente cómo quedaría la relación comercial con los que dejarían de ser sus socios.  Un divorcio sin acuerdo tendría efectos demoledores en términos comerciales y de abastecimiento de ciertos productos. El suministro de medicinas, alimentos frescos y otras mercancías podrían producir disturbios que el mismo gobierno británico ya ha avizorado en informes oficiales.   

La terquedad e irresponsabilidad del primer ministro Boris Johnson es insólita.

Los países europeos no están dispuestos a cambiar lo que ya fue negociado hace meses atrás, y el gobierno británico no ha propuesto nada nuevo que motive a aquellos a hacer una reconsideración de lo acordado. Los europeos han acusado al gobierno de aparentar que está negociando.

La situación a lo interno del Reino Unido es muy tensa. El laborista Jeremy Corbyn ha hablado en días pasados de realizar un nuevo referéndum, frente al cual él se mantendría neutral. Posición oportunista ésta que ha motivado muchas críticas.

De no producirse un acuerdo definitivo antes del deadline establecido o de aprobarse otra prórroga del retiro que abra la posibilidad incluso de un referéndum que revoque la decisión de salida, las consecuencias serán dolorosas para ambas partes, pero peores para el RU.

Respecto del acuerdo de Mercosur/UE, no podemos ser tampoco optimistas. En otra ocasión, ya expresábamos nuestras dudas sobre una segura ratificación por parte de los países europeos de este convenio.

En ese instrumento se dan concesiones importantes a productos mercosurianos que tienen competidores europeos, no en todos los países, pero sí en algunos importantes. El tema del uso de ciertos productos químicos en la producción agrícola, que en Europa están prohibidos, también salió a relucir. Decíamos que todo eso podría convertirse en un impedimento para la ratificación en los términos firmados.

En aquel momento no había ocurrido el “escándalo” de los enormes incendios en la Amazonia, y las consecuentes acusaciones de culpabilidad de esos hechos contra el gobierno brasileño no se hicieron esperar. Se cuestiona que no hayan sido diligentes en la prevención y extinción de aquellos incendios.

De allí a denunciar que no se cumplen en Mercosur los principios y normas de toda agricultura sustentable, no había más que un paso. Y eso bastó para que en algunos países de Europa (Francia, Austria, Irlanda, Luxemburgo) se comenzara a plantear la no ratificación del acuerdo en cuestión.

Esta misma semana, el Parlamento austríaco aprobó una moción con el respaldo de todos los partidos políticos (excepto uno) que obliga al Gobierno a vetar el tratado. Se declara que es "un gran triunfo para los consumidores, el medio ambiente, la protección de los animales y los derechos humanos". Y esto a pesar de que para los sectores industriales y manufactureros europeos, el acuerdo es muy conveniente.

En Francia también podría ocurrir otro tanto, y eso pone en riesgo cierto la ratificación del Acuerdo.

Para los países de Mercosur, esta deriva contraria e impugnadora de un acuerdo que tanto tiempo y esfuerzo consumió, es una mala noticia.  

No hay que olvidar que un eventual cambio de gobierno podría darse en Argentina, y no está claro qué posición tendría éste respecto de asunto tan importante. 

Así, el proteccionismo vuelve por sus fueros trayendo consigo no pocos efectos negativos para el libre comercio.





     


viernes, 13 de septiembre de 2019


PREGUNTAS QUE PODEMOS HACERNOS SOBRE LA INTERPRETACIÓN DEL ARTÍCULO 6º DEL TIAR


Emilio Nouel V.
                      
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Esta semana, doce países miembros del Tratado de Asistencia Recíproca (TIAR), aprobaron la convocatoria del órgano de consulta establecido por ese instrumento internacional, a los fines de considerar unas eventuales medidas de presión contra el gobierno usurpador de Nicolás Maduro.

Trinidad y Tobago, Uruguay, Costa Rica, Panamá y Perú se abstuvieron en esta decisión, y Bahamas no estuvo presente.

Se espera que tal reunión con los cancilleres de los países miembros, tenga lugar en el marco de la Asamblea General de las Naciones Unidas en New York, dentro de dos semanas.

El resultado final de esta reunión aún no aparece claro, habida cuenta de las posiciones divergentes y matices que existen en cuanto a las medidas a adoptar. Esto sin mencionar los no pocos pasos que deberán darse para ejecutar una posible acción acordada, y la consabida parsimonia diplomática.

Aun cuando pueda haber un consenso respecto de la naturaleza de la crisis venezolana y sus repercusiones en la región, ya evidentes, respecto de las medidas que se aprueben no habrá, con seguridad, unanimidad. Y esto es un punto que debe tenerse claro a la hora de alimentar las expectativas. Porque dependerá de la calificación mayoritaria que se haga de los hechos, la decisión que se tome.

No obstante, vale la pena hacer un breve ejercicio sobre el artículo 6º del TIAR, el cual ha sido invocado en este caso, para que tengamos bien claro por donde pueden ir los tiros en este asunto.

¿Qué establece esa disposición?

 Si la inviolabilidad o la integridad del territorio o la soberanía o la independencia política de cualquier Estado Americano fueren afectadas por una agresión que no sea ataque armado, o por un conflicto extra continental o intracontinental, o por cualquier otro hecho o situación que pueda poner en peligro la paz de América, el órgano de Consulta se reunirá inmediatamente, a  fin de acordar las medidas que en caso de agresión se deben tomar en ayuda del agredido o en todo caso las que convenga tomar para la defensa común y para el mantenimiento de la paz y la seguridad del Continente”.

En la norma transcrita, el bien o los bienes que se protegen son: la inviolabilidad o la integridad del territorio, la soberanía o la independencia política de un Estado americano.

La acciones que se rechazan o sancionan son: una agresión que no sea ataque armado, la que se derive de un conflicto extra o intracontinental, o cualquier otro hecho o situación que ponga en peligro la paz del continente.

En nuestro caso venezolano, habría que preguntarse y valorar si estamos frente a una agresión no armada o ante unos hechos o situaciones que ponen en peligro la paz, que afectan la soberanía o la independencia política del Estado venezolano. 

Porque un conflicto extra o intracontinental, obviamente, no hay, a menos que se considere intracontinental, el de Colombia.

¿Está siendo infringido el principio de la inviolabilidad-integridad del territorio de Venezuela en la actualidad? ¿También el de la soberanía-independencia?

Aquí entramos en el terreno de las valoraciones de los hechos que están sobre la mesa y su significado a la luz de la disposición que comentamos.

¿Hay agresión, según lo entiende el Derecho Internacional? Si la hay ¿de quién? ¿Está en peligro la paz del continente? Si esto es así ¿Qué hecho o situación genera ese peligro? ¿La oleada de migrantes venezolanos, por ejemplo, pone en peligro la paz de la región? ¿Pero esto constituye una agresión?

El Tratado, a mi juicio, era un mecanismo de protección frente a terceros países. Es decir, de cara a países no americanos. Según el artículo 6º una agresión a la soberanía de un país miembro del TIAR se podría derivar de “cualquier situación” que ponga en peligro la paz, no necesariamente de un país extracontinental.    

Estas y otras interrogantes deberán responderse los cancilleres que se juntarán en New York. Sobre todo las relativas a cuál sería la agresión y/o las situaciones que violan el principio de soberanía; de quién o de donde viene, y, por supuesto, quién es el agredido.

Mientras presenciamos todo este complejo enredo internacional, a lo interno, Venezuela, sigue derrumbándose económica y socialmente. Los tiempos y las urgencias de los arreglos de la Comunidad Internacional  no son los mismos de millones de ciudadanos venezolanos hundidos en las penurias de la vida diaria. 

Apelar al TIAR en sí mismo es ya una presión importante, independientemente de que se acuerde alguna acción.  En lo que no debemos caer es en esperar que eso vaya a resolver nuestra grave crisis de forma mágica.

Más allá de lo jurídico, a mi juicio, lo político será lo determinante en este asunto.

jueves, 5 de septiembre de 2019


LÁGRIMAS DE A TOQUE


Emilio Nouel V.


Unos viandantes con caras de angustia, temerosos de que los agarre la noche en la calle porque no termina de aparecer un transporte que los regrese a casa al final de la tarde, luego de un día de trabajo agotador.

Unas abuelas, o quizás bisabuelas, enredadas ante la caja registradora de un supermercado cualquiera, contando ceros y sacando cuentas de un fajo de billetes que cada día valen menos y apenas alcanzan para medio comer.

Unos estudiantes que se duermen, o peor, se desmayan en los salones de clases porque no pudieron llevarse a la boca siquiera una arepa rellena de queso blanco rayado o una tacita de café con leche, antes de salir de casa en la mañana.

Unos trabajadores que almuerzan mangos arrancados de un árbol cercano, o que con suerte pudieron comprar dos cambures, para luego seguir la jornada.

Unos jóvenes y adultos escudriñando en los botes de basura de una avenida o calle de la ciudad, buscando algo que pueda servirles para aplacar el hambre que vienen arrastrando desde hace varios días.

Crisis de transporte, crisis de hiperinflación, crisis educativa, crisis alimentaria.

Crisis de los servicios, crisis económico-financiera, crisis humanitaria, crisis social, crisis moral.

El país es un espacio lleno de zozobra, lamentos, tensiones, desconsuelos, desesperanza y  espanto.

Una Venezuela que nunca conocimos está mostrándose con su peor rostro por obra y gracia de unos desquiciados.

Los que decidimos resistir quedándonos en nuestro país, unos porque, a duras penas, tenemos aún con qué hacerlo, y otros porque no les queda otra, vivimos cotidianamente esa experiencia desoladora que nos golpea duramente, nos deprime, nos llena de ira, nos desgasta.

Ver a los ojos de esos compatriotas que la están pasando muy mal por cualquiera de esas situaciones, no es nada fácil, es desgarrador.  Mantener la cabeza fría es casi imposible. El esfuerzo que debemos hacer para sobreponernos y seguir bregando es agotador.

Cualquiera persona con una pizca de sensibilidad no puede mantenerse al margen, hacerse de la vista gorda, ante tal inaudita calamidad humana.

Estamos de a toque ¡Cuánto llanto hemos ya derramado!

Por los maltratados, vejados y asesinados en manos de la bestialidad política.

Por los que pasan días sin probar bocado. 

Por los que no tienen como trasladarse de un lugar a otro para cumplir con sus obligaciones laborales o estudiantiles, o resolver un problema de salud.

Por los niños y adultos que mueren de mengua en hospitales devastados, o porque no pueden obtener los medicamentos necesarios para su cura. 

Por los padres y abuelos que se han quedado solos a la buena de Dios porque sus hijos han debido emigrar.

Por esos niños y jóvenes desnutridos a los que les han pretendido arrebatar el porvenir en su propio país.

Sí, por tales desgracias estamos de a toque, es verdad.

Pero a pesar de esa tragedia, hay un deber moral, del que no podemos sustraernos. Y es el de sobreponernos, el de no rendirnos ante la barbarie.

Es muy probable que hoy estemos más cerca de la recuperación de nuestro país.

No perdamos la esperanza.    
 

viernes, 16 de agosto de 2019

“EL PERFECTO IDIOTA LATINOAMERICANO” Y ARGENTINA









EMILIO NOUEL V.






“Sufrimos una forma grave de amnesia y esto hace que seamos el
continente perdido, o para citar al viejo Baroja, el continente tonto”.

                                                Jorge Edwards



El resultado de las primarias (PASO) argentinas es desconcertante no solo para muchos argentinos, también para quien desde cualquier rincón del mundo haya pensado que ese país estaba dejando atrás el nefasto legado peronista.  
Aun cuando sabíamos que Mauricio Macri la tenía difícil, habida cuenta de su performance económica, condicionada por la enorme y espinosa cuesta que debía remontar luego del desastre kirchnerista, enorme corrupción desatada incluida, no nos esperábamos tal desenlace, esa gran distancia de votos frente a un contendor que representa a una dirigencia política y moralmente desacreditada.
Cuatro años no son suficientes para enderezar los grandes entuertos económicos que arrastra Argentina, ni para convencer a un país que lleva en su ADN el populismo peronista, de la necesidad de cambiar su visión cortoplacista de las cosas.  
Pero, sobre todo, creímos que los grandes escándalos de obscena corrupción de los Kirchner y su banda, iban a enajenarles el apoyo popular y, en consecuencia, la mayoría se iba a decantar en las urnas, por una opción política moderna que ha demostrado ser responsable y trasparente en su ejecutoria gubernamental, a pesar de los errores.     
No fue así, y como dijo el presidente Macri, el “voto bronca” lo vapuleó en estas primarias, es decir, el voto motivado por el malestar económico con sus necesidades inmediatas, el de los que no ven los logros positivos en otros campos de la actividad del gobierno.
El respaldo que ha cosechado el kirchnerismo populista y corrompido, hasta cierto punto, es explicable. Los latinoamericanos seguimos dando muestras de desmemoria o de que nos importa un bledo que los gobernantes roben a manos llenas el patrimonio público y trafiquen con el poder en su propio interés.
También el discurso demagógico, propio de una izquierda anacrónica y trasnochada, se ha impuesto en Argentina.
El perfecto idiota latinoamericano”, ese consumidor inveterado de mitos absurdos, genéticamente estatista y, por supuesto, antinorteamericano, que nos describió hace unos años atrás Carlos A. Montaner, Plinio A. Mendoza y Álvaro Vargas Llosa,  ha vuelto por sus fueros (aunque no se haya ido nunca) a la tierra de Alberdi y Borges.
Los latinoamericanos continuamos dando estos tristes espectáculos de inmadurez política, que, por cierto, en años recientes los europeos inexplicablemente emulan. El nacionalismo populista, incluso en expresiones extremas, con su estrechez de miras, se ha apoderado también de los espíritus del viejo continente, y ni hablar de los norteamericanos trumpistas.
Pio Baroja dijo en cierta ocasión que Latinoamérica es un continente tonto, es decir, uno que comete muchas tonterías. Y aun cuando esto quizás sería injusto afirmarlo rotundamente, no parecen exclusivas de los latinoamericanos las tonterías políticas. 
Pero lo cierto es que este episodio argentino, aún no concluido, pero que ya asoma un remake de los fracasos tantas veces visto, deja mucho que desear de un pueblo que pudo haber estado entre los primeros del planeta.
Hoy da su beneplácito popular a personas incompetentes para las tareas de gobierno y  de una conducta política y moral altamente repudiable. Una escogencia determinada por lo económico y a lo Barrabás, cuando evidencias de una grosera corrupción están a la vista en los tribunales.
Ya los mercados financieros han tenido su primera reacción a lo que avizoran para ese país.  ¿Qué pasará con la deuda, la sempiterna espada de Damocles sobre Argentina? ¿Qué sucederá con la ayuda condicionada del Fondo Monetario Internacional, si los compromisos asumidos los desconoce el posible nuevo gobierno? ¿Será excluida nuevamente Argentina de los mercados financieros mundiales?
¿Será Alberto Fernández una marioneta de la corrupta Cristina Kirchner, su vicepresidente?
 Si hubiera sabido que eran tan boludos, les robo el doble” es una lastimosa frase que se lee por las redes sociales.
Obviamente, no la pronunció quien todos pensamos, pero podría haber sido cierta. Se non é vero, e ben trovato.
Una nueva batalla, sin duda, ha ganado el perfecto idiota latinoamericano. Y otra pareciera haber perdido el latinoamericano del futuro en nuestra querida Argentina.