domingo, 17 de febrero de 2013


EL NORTE SIGUE SIENDO EL NORTE


Por lo que ya se empieza a asomar en materia de grandes acuerdos comerciales, el norte parece que seguirá siendo el Norte.
¡Cuántas veces hemos oído y leído en clave catastrofista desde hace muchas décadas que los países capitalistas desarrollados estarían en trance próximo  -¡a la vuelta de la esquina!- de derrumbarse a causa de sus crisis cíclicas!
Nunca faltaron aves agoreras, economistas marxistas o marxianos, dependentólogos variopintos, pitonisos o profetas milenaristas, que anunciaran el desplome inminente de las economías de mercado y del imperio mundial del capitalismo.
La última crisis, la que arrancó en el 2008, generada por las hipotecas basura en EEUU, reactivó nuevamente esos siniestros augurios para el Norte desarrollado.
En nuestro país, Venezuela, vimos a iletrados izquierdosos, emocionarse, como si se estuvieran confirmando las predicciones de su líder revolucionario.  ¡Ahora sí! El capitalismo tiene los días contados, se abre paso el socialismo del siglo XXI, el paraíso celestial en la tierra no se hace esperar.
Sin embargo, pareciera que por los vientos que soplan en el planeta, se quedaran defraudados estos ingenuos apocalípticos
La economía norteamericana, obviamente, muy golpeada, comienza a recuperarse. Ralentizada, sí, pero tomando de nuevo su curso. Sus enormes recursos le permitirán superar la dura prueba.
Los europeos, aún inmersos en el huracán, también dan señales de que en pocos años se revertirá la caída, gracias a las fuertes medidas de ajuste que han debido tomar dolorosamente.  La luz al final del túnel se ve, aunque algunos países deberán sufrir todavía fuertes restricciones y alto desempleo.
Esta grave crisis hizo que se volteara la mirada hacia países emergentes que han podido capear el temporal con cierta comodidad. Gobiernos como el nuestro han apostado a esta opción (“Nuestro norte es el sur” ha declarado Chávez), de cara a las grandes potencias tradicionales en dificultades.
En nuestro patio, Brasil es uno de ellos. Forma parte del grupo llamado BRICS. Éstos han pretendido, de alguna manera, abrirse por su propia cuenta, tratando de convertirse en un polo de poder político-económico alternativo en el mundo, habida cuenta de la debilidad de los grandes.
Brasil es el hegemón suramericano. Potencia del Mercosur e impulsador de UNASUR. En el bloque mercosuriano, junto a Argentina, impone su voluntad.
No pocos problemas de incumplimientos de normativas y retrocesos, confronta este proceso de integración. Su débil fortaleza institucional y su indisciplina, lo desacreditan; de allí que países como Chile, invitado desde el principio a participar en él, como lo hubiera querido el Barón de Rio Branco, se haya negado a ser miembro de pleno derecho. En Mercosur, en los últimos años, no sólo la exuberante retórica se ha potenciado a pesar de los magros resultados concretos; también el sesgo político ideológico en detrimento de lo comercial, ha marcado y debilitado el proceso.
Uno de los fracasos de este bloque es haberse estancado y no abrirse más al mundo en lo comercial. Sobre todo, es llamativo que siendo Europa el principal socio comercial de Brasil y Argentina, no hayan sido capaces, después de 10 años de negociaciones, de concretar un tratado de libre comercio con la Unión Europea.
Ahora resulta que las grandes potencias del Norte, EEUU y la Unión Europea, han decidido iniciar en pocos meses una negociación de un acuerdo trasatlántico de libre comercio. Esta posibilidad fue largo tiempo debatida y esperada, y, sin exagerar, creo que será casi que una negociación del tamaño de la actual OMC. El presidente Obama lo anunció en los días que corren en su discurso sobre el Estado de la Nación.
No escapa a nadie que el objetivo fundamental es impulsar el crecimiento de ambos socios y fomentar el empleo en sus países, a la par que crean un frente unido de cara al ímpetu de la China. Manuel Durán Barroso, presidente de la Comisión Europea, ha dicho: “juntos formaremos la zona de comercio más grande del mundo”.
A esta iniciativa, se suma, de parte de EEUU, la de creación de la Asociación del Transpacífico, cuya magnitud y significación es evidente.
Está claro que estas movidas de los grandes plantean a los BRICS y a cualquier país, grandes desafíos. Los que tienen TLCs suscritos con esas regiones pueden estar tranquilos (Mexico y Chile, por ejemplo). Y a Mercosur, en particular, se le presenta el dilema: o se acuerda con Europa de una vez por todas, o quedará al margen de esa gran circuito comercial. Ya algunos especialistas brasileños, están planteando a su gobierno que negocie solo con Europa o EEUU, sin sus socios mercosurianos, y así impedir quedarse fuera de aquel gran pacto. Veremos qué hará Itamaraty al respecto.
En la gobernanza económica mundial, si bien se debe tomar en cuenta las nuevas realidades de las economías emergentes, pareciera también que los grandes factores de poder capitalistas  siguen “vivitos y coleando". A pesar de los discursos de los profetas del desastre, el norte sigue siendo el Norte.

EMILIO NOUEL V.


twitter: @ENouelV

Email: emilio.nouel@gmail.com 



miércoles, 13 de febrero de 2013

EL MUNDO EN EL 2030

Joseph Nye

CAMBRIDGE – ¿Cómo será el mundo dentro de dos decenios? Evidentemente, nadie lo sabe, pero algunas cosas son más probables que otras. Las empresas y los gobiernos tienen que hacer conjeturas con conocimiento de causa, porque algunas de las inversiones de hoy durarán más de veinte años. En diciembre, el Consejo Nacional de Inteligencia de los Estados Unidos (CNI) publicó la suya: Global Trends 2030: Alternative Worlds (“Tendencias mundiales 2030: otros mundos”).



El CNI prevé un mundo transformado, en el que “ningún país –ni los EE.UU. ni China ni ningún otro país grande– será una potencia hegemónica”. Es el reflejo de cuatro “megatendencias”: adquisición de poder por parte de los individuos y aumento de una clase media mundial; difusión del poder de los Estados por redes y coaliciones oficiosas; cambios demográficos, debidos a la urbanización, la migración y el envejecimiento; y una mayor demanda de alimentos, agua y energía.
Cada una de dichas tendencias está cambiando el mundo e “invirtiendo en gran medida el ascenso histórico de Occidente desde 1750, restableciendo la importancia de Asia en la economía mundial y dando paso a una nueva era de ‘democratización’ en los niveles nacional e internacional”. Los EE.UU. seguirán siendo los “primeros entre iguales” en poder duro y blando, pero “el ‘momento de la ‘unipolaridad’ se ha acabado”.
Sin embargo, la proyección del futuro mediante la simple extrapolación de corrientes actuales nunca es segura. La sorpresa es inevitable, por lo que el CNI determina también los que llama “motores de cambio” o resultados que podrían desviar las tendencias más importantes de formas sorprendentes.
La primera de esas fuentes de incertidumbre es la economía mundial: ¿inducirán la inestabilidad y los desequilibrios un desplome o bien una mayor multipolaridad apuntalará una mayor capacidad de resistencia? Asimismo, ¿podrán los gobiernos y las instituciones adaptarse con la suficiente rapidez para dominar el cambio o resultarán arrolladas por él?
Además, si bien los conflictos interestatales han ido disminuyendo, los conflictos intraestatales impulsados por poblaciones jóvenes, políticas de identidad y recursos escasos seguirán asolando algunas regiones como Oriente Medio, Asía meridional y África, lo que da paso a otra cuestión que podría ser un motor de cambio: la de si la inestabilidad regional sigue contenida o contribuye a la inseguridad mundial.
Además, hay una serie de cuestiones relativas a las repercusiones de las nuevas tecnologías. ¿Exacerbarán los conflictos o se desarrollarán a tiempo y estarán accesibles de forma generalizada para resolver los problemas causados por una población en aumento, una rápida urbanización y el cambio climático?
La cuestión final que puede ser un motor de cambio es la relativa al papel que desempeñarán los Estados Unidos en el futuro. A juicio del CNI, el carácter multifacético del poder de los EE.UU. indica que, aun cuando China los supere económicamente –tal vez en fecha tan próxima como 2020–, lo más probable es que mantengan la dirección mundial junto con otras grandes potencias en 2030. Según el CNI, “las posibilidades de que unos EE.UU. en el límite de sus recursos afronten demandas en aumento son mayores que el riesgo de que se vean substituidos como rectores políticos preeminentes del mundo”.
¿Es eso bueno o malo para el mundo? A juicio del CNI, “lo más probable es que un desplome o retirada repentina del poder de los EE.UU. diera como resultado un período prolongado de anarquía mundial”, sin “un sistema internacional estable ni una potencia rectora que los substituya”.
Tras examinar borradores anteriores de su informe con intelectuales y funcionarios de veinte países, el CNI informa de que ninguna de las potencias en ascenso del mundo tiene una concepción revisionista del orden internacional al estilo de la Alemania nazi, el Japón imperial o la Unión Soviética, pero las relaciones de esos países con los EE.UU. son ambiguas. Se benefician del orden mundial encabezado por los EE.UU., pero con frecuencia se resienten de los desaires y el unilateralismo americanos. Un atractivo de un mundo multipolar es un menor dominio de los EE.UU., pero lo único que sería peor que un orden internacional apoyado por éstos sería una total inexistencia de orden.
La cuestión del papel de los Estados Unidos para contribuir a la formación de un mundo más positivo en 2030 tiene consecuencias importantes para el Presidente Barack Obama al comienzo de su segundo mandato. El mundo afronta una nueva serie de amenazas transnacionales, incluidos el cambio climático, el terrorismo transnacional, la inseguridad cibernética y las pandemias. La resolución de todos esos problemas requiere cooperación.
En la Estrategia Nacional de Seguridad 2010 de Obama se sostiene que los EE.UU. deben concebir el poder como una suma positiva y no como una simple suma cero. Dicho de otro modo, puede haber ocasiones en que una China más potente sea positiva para los EE.UU. (y para el mundo). Por ejemplo, los EE.UU. deben estar deseosos de ver a China aumentar su capacidad para controlar sus emisiones –las mayores del mundo– de los gases que producen el efecto de invernadero.
La Secretaria de Estado de los EE.UU., Hillary Clinton, se ha referido a la política exterior del gobierno de Obama como un “poder inteligente”, que combina los recursos del poder duro y del poder blando, y sostiene que no debemos hablar de “multipolaridad”, sino de “asociaciones múltiples”. Asimismo, el informe del CNI indica que los americanos deben aprender mejor a ejercer el poder con –además desobre– otros Estados.
Desde luego, respecto de las relaciones militares interestatales, seguirá siendo decisiva la capacidad para formar alianzas y equilibrar el poder, pero de poco servirán los mejores acuerdos militares para resolver muchos de los nuevos problemas transnacionales, que ponen en peligro la seguridad de millones de personas al menos tanto como las amenazas militares tradicionales. La dirección al respecto requerirá cooperación, instituciones y la creación de bienes públicos de los que todos puedan beneficiarse y no se pueda excluir a nadie.
La conclusión del informe del CNI es la de que no existe una respuesta determinada a la cuestión de cómo será el mundo en 2030. La cuestión de si el futuro nos reserva situaciones positivas o negativas depende en parte de las políticas que adoptemos hoy.
Traducido del inglés por Carlos Manzano.

Tomado de Project Syndicate

martes, 12 de febrero de 2013


LOS MIMADOS DE LOS INVERSORES INTERNACIONALES EN LATINOAMÉRICA


                       

El nivel relativo de captación de inversión extranjera es un indicador de cómo marchan las economías. Y también de cómo son percibidas más allá de las fronteras nacionales.
Los capitales internacionales se establecen en aquellos países en que las condiciones políticas, económicas e institucionales sean las más adecuadas para su expansión, y entre ellas juega un papel decisivo la seguridad jurídica.
Los países latinoamericanos han servido de receptores de inversión extranjera desde hace varios siglos, teniendo ésta motivaciones diversas. Desde lo comercial, pasando por lo industrial hasta lo meramente especulativo bursátil.
En los últimos años, las cifras de que disponemos registran que esta inversión se ha incrementado de manera importante en la región, a pesar de la crisis financiera que se desencadenó en el 2008.
Pero esta captación de capitales extranjeros ha sido muy desigual, precisamente a causa de la valoración que los inversionistas foráneos hacen de cada país. Pero hay unas naciones que son preferidas más que otras.
Según el Global Investment Trends Monitor, para el 2012 son 6 los países de América Latina principales destinos de las inversiones extra-región. En millones de dólares: Argentina, 11.000; Brasil, 65.300; Chile, 26.400; Colombia, 15.800; México, 17.400 y Perú, 11.000; los 4 últimos, por cierto, reunidos en un proyecto integracionista de reciente creación, conocido con el nombre de Acuerdo del Pacífico. 
Sigue liderando Brasil, pero ha reducido su participación porcentual en el total, y los sectores que han recibido mayor inversión en la región son los extractivos, electricidad y banca. La inversión es sobre todo europea.

                                        

¿Cuál es el denominador común de estas economías latinoamericanas que las hace más atractivas que otras al inversor extranjero?
En general, políticas de libre mercado, su respeto a la propiedad privada, garantías de seguridad jurídica, políticas fiscales, monetarias y cambiarias adecuadas. Estas sanas políticas permiten igualmente programas sociales de para los sectores empobrecidos y rezagados, que propicien su ascenso en los niveles de vida, educación, salud, entre otros.
Estas políticas han logrado aumentar la clase media de esos países, factor clave en el crecimiento, el desarrollo y su inserción internacional.
En 2011, América Latina y el Caribe recibieron 153.991 millones de dólares de inversión extranjera directa (IED), un 28% más que en 2010. 40% viene de Europa, y a los sectores eléctrico y banca, principalmente. Se informa que en el 2012, subió en un promedio del 7,2%.
     

La estabilidad política es también un factor crucial a la hora de las preferencias del inversor. Éste huye de las situaciones volátiles y de incertidumbre social y política. Busca ambientes sosegados en que su dinero no esté sometido a bruscos vaivenes del entorno.
Venezuela, nuestro país, sigue, desafortunadamente, en su desaforada carrera hacia el foso en esta materia de atracción de inversiones foráneas. Las cifras son desoladoras. No lo podríamos haber hecho peor. La caída, con sus altibajos, a lo largo de 14 años, es estrepitosa.
Desde que está en el gobierno Chávez, no se ha vuelto a lograr los niveles anteriores a su mandato. 

De acuerdo con los distintos índices que se publican en el mundo sobre clima de negocios, competitividad, corrupción o inversiones, Venezuela está ubicada en los últimos puestos, acompañando a estados fallidos y atrasados. Y a medida que pasan los años vamos descendiendo en el ranking. 
En reciente cumbre de CELAC-Europa, el gobierno venezolano, una vez más, junto a gobiernos afines, defendió posiciones absurdas y anacrónicas sobre no dar garantías  de seguridad jurídica para las inversiones. Cree equivocadamente que con enfoques demodés soberanistas va a atraer más capitales.  
La obra de demolición de las instituciones que ha efectuado el gobierno venezolano, consistente con aquella posición disparatada e inconveniente, tiene su correlato en el ámbito económico en una conducta deliberada que conduce a la expulsión de las inversiones existentes y espanta las que pudieran venir.
En tales condiciones, el inversionista europeo o norteamericano preferirá irse a otro lado a crear riqueza  y empleos. En nuestra región, por ejemplo, a Colombia, Chile o Costa Rica. 
Hace mucho perdimos la esperanza de que el gobierno entre en razón. Dura será la tarea de reconstrucción en todos los órdenes de la vida nacional. Y recuperar las inversiones debe ser objetivo prioritario.




EMILIO NOUEL V.
@ENouelV



jueves, 7 de febrero de 2013


LOS OSCUROS NEGOCIOS INTERNACIONALES DEL CHAVISMO

                                    

Se ha dicho, y con razón, que en sus relaciones internacionales el gobierno de Chávez cambió las opciones estratégicas tradicionales de Venezuela. Este viraje, sin embargo, pudo ser instrumentado por los ingentes recursos financieros con que contó. Ahora cabe preguntarse si es sostenible esta orientación en momentos en que para las finanzas públicas venezolanas se avizora tiempos difíciles.
En la administración que se inició en 1999, desde muy temprano vimos el cambio que se avecinaba. Se observaba a funcionarios cubanos inmiscuidos en eventos internos del país; presencia que fue aumentando con el tiempo, al punto de que en la actualidad hasta mandan en la institución militar.
Todos deberíamos recordar cómo Chávez desafió a la comunidad internacional al ingresar de manera infrecuente en un jefe de Estado, a un Irak sancionado y condenado, para rendir visita al sátrapa corrupto Sadam Hussein.
Sus relaciones con gobernantes autoritarios y desacreditados del Medio Oriente (Gadafi, Al Assad y Ahmadinejad) y movimientos terroristas (Hamas, Hezbolah), ya no serían un secreto para nadie.
Consecuente con sus preferencias y debilidades por las dictaduras antiamericanas, estableció vínculos estrechos con Rusia, Bielorrusia y Zimbabue, entre otros.
De estos vínculos se han derivado miles de tratados y contratos sobre las más disímiles materias. Y en ellos se ha anidado también una enorme corrupción.
Por otro lado, el maná petrolero venezolano (alrededor de 700.000 millones de dólares en 13 años) ha contribuido con el financiamiento de movimientos de izquierda en el mundo, que han visto en este mecenas manirroto la posibilidad de supervivencia y proyección política.
En nuestra región, ya conocemos los países, gobernantes y políticos que han obtenido, incluso personalmente, pingües beneficios a costa de la “generosidad” del “hermano Chávez”. La ALBA es una muestra evidente.
La poca o inexistente transparencia es la característica fundamental de este enorme cúmulo de negocios multimillonarios, que a pobres de solemnidad y  modestos funcionarios ha lanzado a las alturas de los negocios nacionales e internacionales, haciendo contraste con las múltiples necesidades no satisfechas de la población mayoritaria.
Empresas estatales como PDVSA, SIDOR, CANTV, CORPOELEC, DIANCA, CAVIM, las vinculadas a la importación de alimentos, construcción de viviendas y otros bienes relacionados con la misiones, algunas a pesar de su estado deplorable, han sido, entre otras, la fuente de los mayores negociados internacionales del gobierno chavista. Esto sin mencionar a los ministerios.
En estos días que corren, al maletín de cientos de miles de dólares de Antonini Wilson para los “compañeritos argentinos”, se suma el extraño episodio aun no aclarado del cheque de 70 millones de dólares incautado en Alemania, a un inusual correo, un ex funcionario iraní, circunstancia que hace pensar, de arrancada, en una operación para evadir la normativa cambiaria nacional o en quién sabe qué otro chanchullo. ¿Lo investigará el gobierno nacional? Permítanme dudarlo; aquí las investigaciones son exclusivas para los opositores al establishment.  
Con los chinos la cuestión tampoco es muy transparente. Las deudas con éstos ya llegan a niveles desmedidos. Venezuela es el país de la región más comprometido financieramente con China (AL 2011, la deuda es de 32.000 millones de USD). Las cláusulas de amarre a compras de productos chinos son elementos indispensables a estos financiamientos.
¿Cómo podemos explicarnos que las cifras oficiales de la China sobre la importación de petróleo venezolano sean sustancialmente más bajas que las que dice Venezuela exportar a ese país? ¿Cómo es que, por ejemplo, de nuestro país hayan salido entre 2006 y 2011, un promedio de 230 mil  barriles de petróleo diarios hacia ese país, y los chinos registren en sus estadísticas que solo importaron 130 mil de Venezuela? (Ver: “Informe de Gestión Anual de Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA), 2006-2012” y “Analysis of Chinese Oil and Natural Gas Imports and Exports, March 2012”, ambos trabajos citado por Marc Ferchen en “China and Venezuela: Equity Oil and Political Risk”, Jamestown Foundation).
¿A dónde fue a parar la diferencia de 100.000 mil barriles diarios?
¿Están revendiendo los chinos a precios internacionales (mercado spot) el petróleo que les suministramos a precios preferenciales? ¿Cómo es que una empresa estatal china hace un negocio que es más bien propio de una firma privada del ramo? ¿Acepta el gobierno venezolano esto sólo porque está desesperado en obtener más fondos de los chinos? ¿Qué otras cosas está dispuesto a aceptar a los chinos ahora que éstos andan algo inquietos con la capacidad de repago de Venezuela? ¿Entregará el oro en garantía?
Según los especialistas en macroeconomía venezolana, la situación nacional se deteriorará en lo sucesivo y un endeudamiento externo mayor es una de las opciones del gobierno (a los chinos les sobra capital).
Los negocios internacionales que hasta la fecha habían podido realizarse con holgura gracias a los abundantes recursos provenientes del petróleo parecieran que están entrando en una fase de inconvenientes y recortes. 
Las consecuencias políticas y económicas de este nuevo escenario están por verse fuera y dentro del país.  Sobre todo, cuando se piensa en la situación de tensión que se vive a lo interno por causa del desenlace de la enfermedad del presidente Chávez y la incertidumbre política que ha traído consigo; esto sin olvidar los graves conflictos entre la mediocre sargentería que pretende sucederlo, ávidos de poner bajo su control el botín y seguir engrosando la corrupción.
¿Podrá el gobierno continuar financiando su alto perfil internacional y su revolución bolivariana? ¿Habrá entrado en barrena esta última?

EMILIO NOUEL V
@ENouelV



martes, 5 de febrero de 2013


EL CHEQUE VENEZOLANO Y LOS NEGOCIOS CON IRÁN

                             

La captura en Alemania de un ex funcionario iraní portando un cheque de 300 millones de bolívares (70 millones de dólares) contra un banco venezolano, y cuyas circunstancias están por aclararse, pone en evidencia una vez más la poca transparencia en los negocios que el gobierno venezolano mantiene con otros países. ¿Qué hace este señor con un cheque de tan elevado monto en aquellas latitudes? ¿Es lavado de dinero? ¿Iba a negociar su contrapartida en dólares o euros, para burlar la normativa cambiaria venezolana? ¿Con quién? ¿Por qué allá? ¿pretendía evadir las medidas impuestas por la comunidad internacional contra Irán? ¿Hay funcionarios venezolanos metidos en este oscuro asunto?
Este episodio aún por esclarecerse pone de relieve la ejecutoria del gobierno del presidente Hugo Chávez en materia de sus relaciones política y económicas externas. De allí que valga la ocasión para subrayar la forma poco transparente y contraria a los intereses nacionales que ha mostrado en su manejo.
La conducta adelantada en este campo por el gobierno de Hugo Chávez, sin duda, es un tema de relevancia, por sus repercusiones concretas en la vida de la sociedad venezolana. Los desaguisados y su desprecio por los derechos económicos consagrados en el ordenamiento jurídico han dañado nuestro prestigio y credibilidad en el mundo. Tales dislates han tenido lugar en el marco de un cambio de las opciones estratégicas en materia de política internacional.
Venezuela, hasta el arribo a la presidencia de Hugo Chávez, mantuvo relaciones políticas y económicas amistosas y fructíferas con muchas naciones, dentro y fuera del hemisferio.
Los gobiernos democráticos de nuestro país se destacaron por ser escrupulosos en la observación de las obligaciones derivadas de aquellas relaciones.
La política exterior adelantada por Hugo Chávez años en sus comienzos, por inercia, no tuvo mayores cambios respecto de la política tradicional, aunque hubo algunos gestos que anunciaban otra orientación. La radicalización del debate político y las tensiones consecuentes condujeron a una profundización en la aplicación del proyecto político-ideológico del chavismo, cuyos efectos también se reflejaron en la explicitación de sus orientaciones y la conducta internacional.
Los nuevos y preferentes vínculos internacionales se hicieron más evidentes. Las afinidades ideológicas y los intereses geopolíticos con algunos gobiernos han sido determinantes. Así: Rusia, China, Bielorrusia, Irán, Irak, Libia y Siria. Y en Latinoamérica: Argentina, Brasil, Cuba, Bolivia, Ecuador, Nicaragua y Uruguay.  Con estos países se han firmado más de 200 convenios de los aproximadamente 350 que han sido aprobados mediante ley por la Asamblea Nacional.
Venezuela ha suscrito de manera preferente estos acuerdos (período 1998-2011) con Argentina, 15; Bielorrusia, 16; Bolivia, 27; Brasil, 17; China, 12; Cuba, 5; Ecuador, 25; Irán, 15; Libia, 5; Nicaragua, 7; Paraguay; 7; Rusia, 21; Siria, 18; Sudán, 5; Vietnam, 8, Uruguay, 18, y con otros países 119. De estos convenios se han derivado miles de contratos comerciales, en su mayoría adjudicados de manera directa, sin que medie un proceso licitatorio.
Con Cuba, los compromisos son abundantes, poco transparentes y alcanzan montos significativos, sobre todo, por concepto de petróleo. En éstos las ventajas y liberalidades de que goza ese país son escandalosas. Fuentes oficiales cubanas señalan que en 2008, los ingresos recibidos por concepto de servicios de salud a Venezuela alcanzaron la cifra impresionante de 6.460 millones de dólares. La ayuda económica a Cuba en 2009, fue calculada en más de 7.000 millones de dólares, equivalente al 14% del PIB cubano.
Con CHINA, se han suscrito alrededor de 340 compromisos (convenios y contratos), sobre las más variopintas materias, lo que contrasta con apenas 20 firmados hasta 1998. Decenas de empresas chinas han concretado un sinnúmero de contrataciones con PDVSA, BANDES, PEQUIVEN, CVG, CANTV, CORPOELEC, FERROMINERA, CAVIM, FONDAFA, TELESUR, MERCAL, DIANCA y muchas otras. Se admite oficialmente que hasta el año 2011 la deuda asumida llegaría a 32.000 millones de dólares, en la que se incluye un Fondo Conjunto de 12 mil millones de dólares con cláusulas implícitas “de amarre” respecto de suplidores chinos. Este Fondo, renovado por ley en 2012, habría financiado obras en las áreas de telecomunicaciones, vivienda, transporte, vialidad, electricidad, petróleo y agricultura.
El préstamo con China se paga con ventas de petróleo, las cuales montan en la actualidad a 600.000 barriles diarios. Mediante este mecanismo, las sumas correspondientes a esas ventas no ingresan a la caja de PDVSA, sino a una cuenta conjunta de aquel Fondo, de la cual China cobra el préstamo (capital, intereses y otros conceptos). De esta manera, China garantiza el repago del crédito otorgado. 
Las empresas chinas con negocios en Venezuela más importantes son: China National Petroleum Corporation (empresa mixta Sinovensa), Sinopec, China National Offshore Corporation, Petrochina Company Limited, State Grid, Citic Pacific, Tobglin Group, Haier, Goldwinn, Sinohydro, China Xian Electric Engineering, China Railway Engineering Corporation, China Shipbuilding Industries Corporation, China National Machinery & Equipment, el Banco Industrial y Comercial de China y el Banco de Desarrollo de China.
Con Irán se han firmado 265 acuerdos y contratos, de los cuales se habrían generado 56 proyectos en las áreas energética, agrícola, científico-tecnológica, económico-financiera y de desarrollo social, entre otras. Se ha reportado que los negocios entre ambos países alcanzarían la cifra de 20.000 mil millones de dólares. Muchos de estos compromisos se han asumido, a pesar de las sanciones que la comunidad internacional ha impuesto a Irán por sus proyectos no autorizados de desarrollo nuclear. Esto podría acarrear a Venezuela y sus empresas, similares sanciones o involucrarla en conflictos de graves consecuencias. Para el año 2008, las inversiones iraníes en Venezuela alcanzaron la cifra aproximada de 4 mil millones.
Recientemente, se ha revelado la información sobre el proyecto conjunto para levantar una industria de aviones no tripulados (drones), en la que estaría la empresa Aeronautic Industry Organization (AIO), propiedad del gobierno iraní y encargada del programa misilístico de ese país. Por otro lado, la empresa también iraní, Parchin Industries, instalada en la localidad de Morón, está especializada en la elaboración de combustible que emplean los misiles de mediano alcance desarrollados por ese país.
¿Con cuál de estos negocios tiene que ver el cheque incautado al ex funcionario iraní en Alemania? ¿Habrá alguna investigación al respecto en nuestro país?

EMILIO NOUEL V.

@ENouelV

email: emilio.nouel@gmail.com






domingo, 3 de febrero de 2013


The Nordic countries
The next supermodel
Politicians from both right and left could learn from the Nordic countries
Feb 2nd 2013
The Economist

SMALLISH countries are often in the vanguard when it comes to reforming government. In the 1980s Britain was out in the lead, thanks to Thatcherism and privatisation. Tiny Singapore has long been a role model for many reformers. Now the Nordic countries are likely to assume a similar role.
That is partly because the four main Nordics—Sweden, Denmark, Norway and Finland—are doing rather well. If you had to be reborn anywhere in the world as a person with average talents and income, you would want to be a Viking. The Nordics cluster at the top of league tables of everything from economic competitiveness to social health to happiness. They have avoided both southern Europe’s economic sclerosis and America’s extreme inequality. Development theorists have taken to calling successful modernisation “getting to Denmark”. Meanwhile a region that was once synonymous with do-it-yourself furniture and Abba has even become a cultural haven, home to “The Killing”, Noma and “Angry Birds”.
As our special report this week explains, some of this is down to lucky timing: the Nordics cleverly managed to have their debt crisis in the 1990s. But the second reason why the Nordic model is in vogue is more interesting. To politicians around the world—especially in the debt-ridden West—they offer a blueprint of how to reform the public sector, making the state far more efficient and responsive.

From Pippi Longstocking to private schools

The idea of lean Nordic government will come as a shock both to French leftists who dream of socialist Scandinavia and to American conservatives who fear that Barack Obama is bent on “Swedenisation”. They are out of date. In the 1970s and 1980s the Nordics were indeed tax-and-spend countries. Sweden’s public spending reached 67% of GDP in 1993. Astrid Lindgren, the inventor of Pippi Longstocking, was forced to pay more than 100% of her income in taxes. But tax-and-spend did not work: Sweden fell from being the fourth-richest country in the world in 1970 to the 14th in 1993.
Since then the Nordics have changed course—mainly to the right. Government’s share of GDP in Sweden, which has dropped by around 18 percentage points, is lower than France’s and could soon be lower than Britain’s. Taxes have been cut: the corporate rate is 22%, far lower than America’s. The Nordics have focused on balancing the books. While Mr Obama and Congress dither over entitlement reform, Sweden has reformed its pension system (see Free exchange). Its budget deficit is 0.3% of GDP; America’s is 7%.
On public services the Nordics have been similarly pragmatic. So long as public services work, they do not mind who provides them. Denmark and Norway allow private firms to run public hospitals. Sweden has a universal system of school vouchers, with private for-profit schools competing with public schools. Denmark also has vouchers—but ones that you can top up. When it comes to choice, Milton Friedman would be more at home in Stockholm than in Washington, DC.
All Western politicians claim to promote transparency and technology. The Nordics can do so with more justification than most. The performance of all schools and hospitals is measured. Governments are forced to operate in the harsh light of day: Sweden gives everyone access to official records. Politicians are vilified if they get off their bicycles and into official limousines. The home of Skype and Spotify is also a leader in e-government: you can pay your taxes with an SMS message.
This may sound like enhanced Thatcherism, but the Nordics also offer something for the progressive left by proving that it is possible to combine competitive capitalism with a large state: they employ 30% of their workforce in the public sector, compared with an OECD average of 15%. They are stout free-traders who resist the temptation to intervene even to protect iconic companies: Sweden let Saab go bankrupt and Volvo is now owned by China’s Geeley. But they also focus on the long term—most obviously through Norway’s $600 billion sovereign-wealth fund—and they look for ways to temper capitalism’s harsher effects. Denmark, for instance, has a system of “flexicurity” that makes it easier for employers to sack people but provides support and training for the unemployed, and Finland organises venture-capital networks.
The sour part of the smorgasbord
The new Nordic model is not perfect. Public spending as a proportion of GDP in these countries is still higher than this newspaper would like, or indeed than will be sustainable. Their levels of taxation still encourage entrepreneurs to move abroad: London is full of clever young Swedes. Too many people—especially immigrants—live off benefits. The pressures that have forced their governments to cut spending, such as growing global competition, will force more change. The Nordics are bloated compared with Singapore, and they have not focused enough on means-testing benefits.
All the same, ever more countries should look to the Nordics. Western countries will hit the limits of big government, as Sweden did. When Angela Merkel worries that the European Union has 7% of the world’s population but half of its social spending, the Nordics are part of the answer. They also show that EU countries can be genuine economic successes. And as the Asians introduce welfare states they too will look to the Nordics: Norway is a particular focus of the Chinese.
The main lesson to learn from the Nordics is not ideological but practical. The state is popular not because it is big but because it works. A Swede pays tax more willingly than a Californian because he gets decent schools and free health care. The Nordics have pushed far-reaching reforms past unions and business lobbies. The proof is there. You can inject market mechanisms into the welfare state to sharpen its performance. You can put entitlement programmes on sound foundations to avoid beggaring future generations. But you need to be willing to root out corruption and vested interests. And you must be ready to abandon tired orthodoxies of the left and right and forage for good ideas across the political spectrum. The world will be studying the Nordic model for years to come.

¡CÓMO HA HECHO FALTA UN RÓMULO BETANCOURT!

                                   

En los días que corren, algunos latinoamericanos han lanzado varias preguntas que no dejan de ser lacerantes y lamentables para el orgullo regional: ¿hay razones para que nos tomen en serio? ¿Por qué nos empeñamos en seguir ganando puntos en la competencia por ser el hazmerreír del mundo? ¿Qué recónditas y poderosas razones arrastran a los gobernantes de la región a tomar decisiones tan notoriamente inconsecuentes con los principios que en la retórica y los documentos dicen defender?
Ciertamente, no es ésta la primera vez que nuestro incongruente y extravagante proceder es motivo de vergüenza, burla y desprecio. Y a decir verdad, tampoco es que seamos los únicos en el planeta que llamamos la atención por este tipo de conducta lastimosa.
Sin embargo, era de esperar en estos tiempos que las cosas hubieran cambiado, al menos en las apariencias, y que de algo haya servido la experiencia. Pero visto lo visto, parece que no es así, y la mayor exposición que trae consigo el desarrollo y alcance de los medios de comunicación no produjo inhibición alguna en los protagonistas de este bochornoso suceso.
El lector ya imaginará a qué me estoy refiriendo en estas líneas, escritas desde la desazón y la impotencia, que no desde la sorpresa o el asombro. Porque no me sorprende que se den estos comportamientos en el ámbito de las relaciones internacionales, detrás de los cuales siempre hay causas de diversa índole, vaya usted a saber la de cada actor en particular involucrado en el tema.
En efecto, el asunto que me ocupa es la reunión de esa entelequia llamada CELAC, que tuvo lugar en Chile. Y digo entelequia, porque es un ente, más bien foro, que no tiene sede, ni órganos, ni funciones ni mecanismos concretos, pero que dice buscar la integración de América Latina y el Caribe, y ser el centro superior de la convergencia entre los países de esta región variopinta.
Por tanto, a mi juicio, es una suerte de “ectoplasma” de naturaleza política internacional en el que sus miembros, después de haber excluido de manera absurda a dos importantes países del hemisferio (EEUU y Canadá), pretende convertirse en eje político de la región y en polo de poder de cara al mundo. 
Aunque soy muy escéptico respecto de que este ente pueda tener algún futuro, habida cuenta de las desemejanzas y competencia de sus miembros en cuanto a poderes, proyectos nacionales, intereses y políticas, sin hablar de las dinámicas ya instaladas con actores y factores extra-hemisféricos, no podemos dejar de comentar la insólita decisión de elegir a un tirano como presidente de esa entelequia, lo que contrasta escandalosamente con los principios democráticos que inspirarían a ésta.
Porque aceptar a Cuba en ese espacio, a pesar de lo que sabemos que es como régimen político, quizás podríamos pasarlo por alto tragando grueso. De repente algún argumento estratégico o de cálculo político de peso tendría cabida en esa decisión. Pero de allí a nombrar al tirano que la gobierna, Presidente Pro témpore, en estos tiempos en que aun es incipiente ese proyecto, es además de afrentoso para la conciencia democrática del continente y el mundo, una torpeza inaudita.  
¿Cómo creen los presidentes que esta entelequia recién nacida va a concitar el apoyo de los ciudadanos de la región, si de arrancada muestran esta faz inconsistente?
¿Acaso creen que con el reconocimiento de una satrapía como la del gobierno cubano, que ha conculcado todos los derechos humanos, se está estimulando y realzando la democracia?
¿No pasó por la cabeza de los gobernantes de la región que ese nombramiento incongruente podría afectar la credibilidad de ellos como políticos y del proyecto mismo?
Flaco servicio, sin duda, le han hecho a la causa de la democracia y la libertad en la región. Porque de ninguna manera, el principio de pluralismo que pudiera aceptarse en un espacio político como la CELAC, puede llevar a disminuir o desdibujar el valor fundamental de la idea democrática. Y es lo que han hecho al colocar a un tirano en puesto relevante.
Carguen entonces sobre sus hombros tal descrédito los presidentes de CELAC. Cómo ha hecho falta en estas circunstancias un estadista de la estatura moral y de las firmes convicciones democráticas de un Rómulo Betancourt!

EMILIO NOUEL V.



EMILIO NOUEL EN FORO ¿HISPANOAMÉRICA O MERCOSUR?


Durante mi intervención en el foro organizado por Monitor Legislativo y el Colegio de Internacionalista de Venezuela, que tuvo lugar en sede del IFEDEC el día 30 de Enero de 2013. Participaron en él, Feliz G. Arellano, Willian Dávila, Carlos Leánez, Victor Mijares, Alejandro Martinez Ubieda y Juan Francisco Contreras.