domingo, 15 de noviembre de 2009


EL MUNDO KAFKIANO DE LAS EMPRESAS Y LOS SERVICIOS PÚBLICOS VENEZOLANOS

Dos de los ámbitos en que puede observarse en toda su magnitud la hecatombe que significa el gobierno bolivariano es el de los servicios públicos en general y el de las empresas estatales.

El servicio público en nuestro país, como se sabe, va desde el otorgamiento de cédulas de identidad o pasaportes hasta la asistencia hospitalaria, los registros, la educación, el metro de Caracas y la telefonía en manos del Estado. Y en éstos y los demás, es lastimoso comprobar hoy que son prácticamente un desastre, una calamidad.

No hay oficina pública o taquilla que funcione medianamente bien. Se ha instalado en ellas un caos surrealista, que los males de anteriores administraciones se vuelven apenas insignificancias al lado del tormento que los ciudadanos estamos viviendo ahora.

Oficinas que mal que bien operaban satisfactoriamente, por obra y gracia de los caprichos de un ignorante improvisado o el establecimiento de criterios, reglamentos e instructivos a cual más irracional y absurdo, han devenido infiernos burocráticos que generan enormes costos adicionales a las personas naturales y empresas que deben realizar allí necesariamente trámites.

Desde las notarías y registros, pasando por Cadivi o una alcaldía, hasta el suministro de la luz eléctrica y el agua, todo es un fracaso y pérdida de tiempo precioso. No es casual que según los estándares internacionales nuestro país se ubique hoy entre los últimos de la lista en materia de permisería y competitividad.

No tienen los que gobiernan ni la más mínima idea de cómo resolver estos problemas. Los profesionales y técnicos con experiencia y que sabían su oficio han sido desplazados para colocar en sus puestos a funcionarios poco calificados o bisoños.

Es conocido el caso de una notaría, dirigida por la esposa de un alto magistrado, en la que se detectaron supuestos delitos. A los genios del ministerio respectivo no se les ocurrió otra cosa para solucionar el problema que cerrar la Notaría. No les pasó por la cabeza el perjuicio que podrían causarle a los ciudadanos que han autenticado documentos allí. En lugar de cambiar a los funcionarios y mantener la oficina abierta, sin más, la cierran, como si la oficina es la causa y no quienes la dirigen. Y el mismo proceder se ha observado en otras áreas de los servicios públicos, verbigracia, la de salud pública, la cual se pretende arreglar abandonando la infraestructura hospitalaria existente, y acometer otra, la de Barrio adentro, la que según el mismo gobierno está también en el suelo.

Cuando no es ésa la reacción, creen que con cambiarle la denominación al Ministerio o la oficina, hacer una nueva ley o crear una institución paralela con el adjetivo de socialista, van a corregir el problema mágicamente.

La otra salida que las mentes brillantes de estos sabios han parido es o estatizar o tomar posesión de los bienes privados que están cumpliendo cabalmente con su cometido. En tanto que extraordinarios destructores, son, obviamente, incapaces de construir nada bien, de allí que lo más fácil para ellos sea tomarse a la fuerza lo que los privados han logrado levantar durante años de trabajo e inversiones. Pero lo peor de todo es que al apropiarse de estos bienes, el destino seguro es su deterioro y consecuente destrucción. (textileras, papeleras, centrales azucareros, acereras, etc)

Por otro lado, las empresas de producción en manos del Estado revolucionario han sido conducidas todas a la quiebra o están funcionando con pérdidas incalculables. PDVSA, Sidor, ALCASA, los bancos Industrial, del Pueblo y de la Mujer, y el Metro de Caracas, están en situaciones financieras y operativas deplorables. No se trata sólo del harakiri que nos estamos haciendo con cerrar el comercio con Colombia, es también el manejo gerencial funesto que padecen en estas empresas. Y ya todo el mundo hace apuestas acerca de cuándo quebrará el Banco de Venezuela o el Hilton de Margarita en manos de los incapaces que nos gobiernan.

El caso de las empresas de suministro de servicios de electricidad y agua son emblemáticos en este proceso de 11 años de demolición de las instituciones. Allí el desorden, la indolencia, la ausencia de gerencia y planificación, la falta de inversiones, el despilfarro y la corrupción son las notas más resaltantes de este mundo kafkiano.

Pero ante las fallas crecientes y advertidas hasta la saciedad ¿cual ha sido la respuesta del gobierno? Que nos medio bañemos o que no consumamos electricidad, todo lo contrario a lo que debería ser el desideratum de estas empresas,

En lugar de poner a funcionar bien las empresas existentes, se crea un nuevo ministerio, y para remate, coloca al frente a alguien que no tiene ni una sola credencial profesional ni experiencia en el ramo, un improvisado más, lo que garantiza desde ahora el descalabro.

Este enorme desastre institucional y económico es atribuible exclusivamente a una demencia ideológica, que pretende hacernos creer que todo es culpa del imperialismo, el capitalismo, el fenómeno del El Niño o de nosotros los consumidores, y que ellos, con 11 años en el poder, por supuesto, nada tienen que ver.

Esta demencia fundamental les impide ver la realidad. A ello se suma una monumental ignorancia sobre los problemas, sus causas y correctivos. Sin conocimientos adecuados de cómo se administra, gerencia o planifica, la solución nunca vendrá de estos incompetentes.

Más temprano que tarde saldremos de este marasmo.

EMILIO NOUEL V.

jueves, 12 de noviembre de 2009


EMBUSTERO E IRRESPONSABLE

El domingo pasado cualquiera que lo haya oído en su programa “Aló presidente” está claro en lo que dijo. Y quien no, pudo haberlo visto o leído al día siguiente a través de cualquier medio televisivo, radial o impreso. El presidente hizo un llamado a prepararse para la guerra explícito y sin subterfugios.

El lenguaje corporal, el tono y las demás expresiones no dan lugar a otra interpretación. Para el que lo oía era inminente la confrontación; de allí la alarma hemisférica que desencadenó.

Además de las reprimendas que formuló, humillándo a sus colaboradores incapaces y sinvergüenzas y el cúmulo de mentiras acerca de porqué se va la luz y el agua, sus palabras fueron textualmente las siguientes: "Señores militares no perdamos ni un día en nuestra principal misión: Prepararnos para la guerra y ayudar al pueblo a prepararse para la guerra, porque es responsabilidad de todos", "Señor comandante de la guarnición militar, batallones de milicia, vamos a formar los cuerpos de milicianos, a adiestrarnos. Estudiantes revolucionarios, trabajadores, mujeres: ¡Todos listos para defender esta patria sagrada que se llama Venezuela!" "los escuálidos son una quinta columna. Ellos son tan apátridas como la oligarquía colombiana", “si a EEUU y sus lacayos en Colombia se les ocurre atacar al país se desataría la guerra de los 100 años.”

Al día siguiente, algunas “focas” de la Asamblea y otros lacayos del PSUV confirmaron la línea a seguir. A estas alturas, quién sabe qué habrá pensado o que locura esté maquinando el malandraje rojo que ha sido armado por el partido de gobierno ante este llamado irresponsable de guerra.

Pero el cinismo de quien nos gobierna no tiene límites. El día 10 de los corrientes, apercibido de la gran metida de pata y de la reacción alarmada que se produjo más allá de las fronteras por aquellas declaraciones, declara todo extrañado, rostro desencajado y con cara de billete de 3 bolívares (qué dirían los de la serie “Lie to me”):“Ahora me acusan a mí. Ahora me llaman guerrerista (…) Me acusan a mí en lugar de acusar a Uribe y a Washington,Yo lo que hice el domingo fue reflexionar sobre un adagio: Si quieres la paz, prepárate para la guerra. Y ahora me acusan de que estoy llamando a la guerra”, “Hay que tener cinismo y una cara bien dura para que un gobierno como el de Colombia pretenda llevarnos al Consejo de Seguridad de la ONU”, “Es el mundo al revés: nosotros que somos los agredidos y amenazados, nos llaman agresores”.

¿Quién fue el que llamó a prepararse para la guerra con entonación de urgencia? ¿Uribe? ¿Obama? Que sepamos ninguno ha hablado del tema en el pasado ni en estos días refiriéndose a Venezuela.

¿Quien nos ha agredido o amenazado en estos días que corren? A menos que no nos hayamos dado cuenta, ni EEUU ni Colombia nos ha invadido o agredido en los últimos 100 años, por no ir más allá. La única invasión que conocemos es la que dirigió Fidel Castro por Machucuruto para imponernos una dictadura comunista, que no pudo triunfar gracias a un gobierno democrático y unas fuerzas armadas verdaderamente patriotas, que hoy, lamentablemente, extrañamos.

Ya han pasado 2 días de aclaratorias del presidente tratando de explicar que aquello que dijo no fue lo quiso decir. Donde dije digo, dijo Diego. Y que, como era de esperarse, todo es producto de una distorsión de los medios de comunicación golpistas burgueses, apátridas al servicio del imperialismo.

Ahora resulta que todos entendimos mal, incluido el gobierno del amigo Lula, que alarmado hasta de mediador se propuso. Y que la mansa ovejita, amiga de las FARC, el ELN, Hezbolah, Gaddafy, el Chacal y Ahmadinejad, es una pacifica criaturita que en sus discursos nunca habla de la muerte, de sus Kalashnikov y aviones Sukoi, ni de guerras de 100 años.

A otro perro con ese hueso…..

EMILIO NOUEL V.

martes, 10 de noviembre de 2009


SIN AGUA, NI LUZ, PRETENDEMOS IR A LA GUERRA.

Hoy amanecimos en Caracas con muchos lugares sin agua, y varias ciudades del interior sin luz por varias horas.
La incompetencia, la imprevisión, la improvisación, la carencia de gerencia, la falta de inversiones oportunas y la corrupción está lanzando a Venezuela hacia el caos en materia de servicios públicos.
Ya el gobierno actual está desbordado por los problemas. De nada le sirvieron alrededor de 700 mil millones de dólares producto de la venta de petróleo. Toda esta descomunal cantidad de dinero la despilfarró, malversó, regaló y robó. Y los venezolanos nos encontramos en términos de calidad de vida cada vez más degradados.
No conforme con este desastre administrativo, ahora el presidente de la República, en otra de sus locuras, lanza amenazas de guerra con el hermano país de Colombia y con nuestro socio comercial principal EEUU.
Dice que nos preparemos para la guerra que viene en un arranque de irresponsabilidad insólita. Como si eso fuera un juego, una tontería.
Los venezolanos, afortunadamente, no caeremos en esas provocaciones. La mayoría no cree en tales disparates. Nadie va a acompañar en tal aventura a un Presidente que parece desquiciado por los problemas sociales y económicos que no puede resolver en el país. Su treta no funcionará ya estamos curados de tanto delirio. Cuesta abajo en su rodada.

E. Nouel

miércoles, 4 de noviembre de 2009

DE MERCOSUR, METIDAS EN CINTURA Y ESPERANZAS

La Comisión de Relaciones Exteriores del senado brasileño aprobó el Protocolo de ingreso de Venezuela a MERCOSUR y ahora vendrá la muy segura aprobación en el plenario; allí, hay una mayoría favorable en ese sentido, y no se puede esperar un resultado diferente.

Aún falta superar el escollo de Paraguay para que entre en vigencia el referido instrumento; de allí que no esté garantizada esta entrada hasta el año que viene, a pesar de que algunos creen que a los paraguayos no le queda otra que seguir el ejemplo brasileño, opinión ésta que pongo en duda, dada la animadversión que existe mayoritariamente en contra del gobierno venezolano en ese parlamento. Pero las realidades son las realidades, y al final del día, éstas casi siempre se imponen.

Ya hemos señalado en múltiples oportunidades que el gobierno venezolano en MERCOSUR, muy diferente al país y sus fuerzas democráticas, va a representar un serio problema en ese bloque. Sus orientaciones política y económica van a contrapelo de los principios de ese proceso de integración, y más allá de los grandes negocios que puedan hacer algunas empresas argentinas y brasileñas, en algún momento del camino surgirán complicaciones que afectaran esos intercambios y la misma política, habida cuenta del proyecto ideológico que se impulsa desde Caracas.

Obviamente, en Derecho Internacional no se puede hacer la separación entre gobierno y país. Si el gobierno actual nos lanza por esa pendiente, jurídicamente hablando, él y el país son una misma cosa frente a los países de MERCOSUR. Resulta imposible diferenciarlos. Las obligaciones y compromisos asumidos, aunque sean mal negociados o no consultados con los principales afectados en nuestro país, igual tendrán fuerza de ley. Y a correr con las malas o buenas consecuencias.

Es por ello inadecuado, desde el punto de vista jurídico, plantear el ingreso de Venezuela y no del gobierno venezolano, y exigirle a éste, por ejemplo, que declare que va a comprometerse a respetar el contenido del Protocolo democrático de Ushuaia, documento que, por lo demás, está incluido en el “combo” para la aceptación y es sólo una formalidad que firmará –creo- sin problemas. A mi juicio, esa declaración no pondría ni quitaría nada especial, ni es garantía de un proceder.

Pretender que ella permitiría meter en cintura o controlar al gobierno venezolano en materia de conductas democráticas es un tanto naïf. Hasta ahora no ha podido hacerlo la OEA y su Comisión de los Derechos Humanos, la Corte Interamericana de los DDHH, ni el mismo Consejo Seguridad de la NNUU cuando se atrevió Chávez, contra viento y marea, a visitar a un gobernante como Sadam Hussein, en aquel momento aislado de la comunidad internacional, mucho menos lo podrá hacer MERCOSUR, ni creo que esté interesado en hacerlo.

Venezuela y sus gobiernos siempre han sido integracionistas, a pesar de las reservas que en algunos momentos ciertos sectores manifestaron cuando ingresamos a ALALC-ALADI o el Pacto Andino-CAN. Ingresar a MERCOSUR no sería un exabrupto en concordancia con esa tradición. Asimismo, en términos de libre comercio, las evidencias demuestran que siempre el saldo es positivo para los países que se posicionan adecuadamente en las corrientes de intercambio mercantil internacional, y en consecuencia, MERCOSUR podría ser una oportunidad, siempre y cuando se cumpla con ciertas premisas.

Porque una cosa son aquellas orientaciones generales y otra es negociar las mejores condiciones de ingreso en un bloque comercial determinado.

Para ello, no sólo es necesario haber definido y puesto en práctica una política o políticas económicas en general, también es crucial una de comercio exterior que esté en armonía, además, con la de relaciones políticas exteriores. Estas políticas de Estado deben expresar en lo posible la mayoría de los intereses diversos del país, de allí que sea menester consultar todos los sectores con el fin de balancearlos y armonizarlos para luego representarlos de la manera más fiel en el exterior.

Y esto es lo que no se ha hecho con MERCOSUR en Venezuela. La solicitud de ingreso del gobierno venezolano es de naturaleza política, y está más que claro que a él no le interesa promover a los productores, exportadores y comerciantes del país. Su interés en ese bloque responde a propósitos políticos sectarios, excluyentes, no consensuados y contrarios a la Nación. Aquí no se trata de oponernos a esa entrada, ni de pedir que nos acepten o nos rechacen. Nuestra posición al respecto es de principio y ya la hemos señalado en varias ocasiones. De lo que se trata es de que ese ingreso no forma parte de una política de Estado que haya atendido a los intereses de los sectores que se verán afectados irremediablemente. Por tanto, no podemos, bajo las actuales circunstancias, sentirnos conformes con un ingreso a un bloque cuyas condiciones comerciales, arancelarias y jurídicas desconocemos.

Si al final nos aceptan, habrá que correr con las consecuencias económicas, que no serán pocas para nuestras industrias y el agro. Será necesario, como se dice coloquialmente, “guapear”, y esperemos que el daño no sea irreparable. Nos queda sólo la esperanza -“Muerte es esperanza larga”- de que en otro gobierno modifiquemos esas condiciones, y afortunadamente, siendo MERCOSUR un esquema muy laxo, poco disciplinado, en permanente crisis y no tan serio, es probable que podamos enderezar el entuerto.

EMILIO NOUEL V.

miércoles, 21 de octubre de 2009

MASOQUISMO POLÍTICO Y VIDA

Se ha vuelto ya una hábito morboso e incluso masoquista en ciertos sectores de la opinión que se dice democrática, que cada vez que nos disponemos a enfrentar un evento de carácter electoral, en lugar de asumir una posición proactiva, de movilización y de combate, se sumergen en un mar de pesimismo, lamentos y quejas, olvidando focalizar en aquello que nos permitirá acumular fuerzas para salir definitivamente del desastre político y económico que estamos viviendo.

A los que piensan desde la sociedad civil o los partidos políticos que es necesario seguir utilizando de manera eficaz y “sin chuparse el dedo”, los mecanismos formales que aún nos quedan, a sabiendas de que el autoritarismo militar gobernante tiene los recursos y las formas para manipularlos, se les acusa de contubernio con el gobierno, incluso de obtener beneficios crematísticos.

Una y otra vez estos sectores repiten el discurso de que no hay salidas electorales, y que lo que resta es esperar un levantamiento social o militar, o presionar para que eso se dé. ¿Para qué hablar de elecciones? dicen. Los resultados están cantados, que si “el cisne negro”, que si el fraude electrónico, que los partidos están vendidos al gobierno, etc.

Yo no sé cómo saldremos al fin de esta situación, lo que sí sé es que con estas actitudes negativas, definitivamente, no vamos a llegar a ningún lado, y puede estar tranquilo el gobierno, pues los que así se comportan no representarán peligro alguno para él, más bien, contribuirán a su permanencia en el poder.

Desde estos ámbitos pesimistas, por ejemplo, se le echa en cara a los partidos que hagan lo que tienen que hacer: política; lo cual implica ganar adeptos para su visión particular; persuadir a miles del error de seguir apoyando al chavismo, debatir, dialogar, llegar a acuerdos y hacer concesiones, incluso a los adversarios; las circunstancias mandan, nos guste o no.

Se me responderá que no es momento para eso, sino para salir de un gobierno tiránico. A los que opinan de esta manera, les repregunto: ¿es que hay espacio hoy para algo distinto a aquellas actividades mientras estemos aún desarticulados y con liderazgos en formación? ¿tenemos la fuerza y la organización necesarias para romper de un envión con esta situación? ¿Capriles, Pérez o Ledezma deben olvidarse de que son gobernantes y que deben responder a sus colectividades, incluso en precarias circunstancias, para dedicarse a otros menesteres? Creo que no.

Por otro lado, la política no es un lecho de rosas, un entorno bucólico, utópico, donde todos somos felices, sino todo lo contrario. Es una constelación de intereses, pasiones y ambiciones a cual más disímil. Para actuar allí hay que ser de cierta madera. Pero es fundamentalmente un oficio, aunque los problemas políticos nos afecten a todos.

Convencer a los que siguen engañados con Chávez comporta adoptar unos modos, un lenguaje, unas propuestas, un mensaje que no puede ser el del rabioso radical antichavista. Significa hacer ciertas concesiones y renuncias en aras de la efectividad, y para eso existe la política. Porque, como decía el maestro Raymon Aron, la elección en política no es entre lo bueno y lo malo, sino entre lo preferible y lo detestable.

Muchos sectores que hoy condenan a los partidos y a los políticos en general, que los hay muchos y muy activos al margen de aquellas organizaciones, lamentablemente no alcanzan a comprender estas exigencias de la política, que mucho tienen que ver con los ritmos y los tiempos de ésta, muy diferentes a los de un ciudadano normal y corriente.

Estamos todos desesperados, es verdad, por salir de la pesadilla que vive el país. Ya hemos cometido en el campo democrático muchos errores, por no tomar en cuenta adecuadamente la verdadera naturaleza de lo que enfrentamos, los tiempos de la política y los medios más eficaces para avanzar y triunfar.

Tenemos una oportunidad de triunfo el año que viene, si hacemos bien el mandado. En cualquier caso, estoy convencido de que las fuerzas democráticas avanzaran bastante para impedir el establecimiento de una tiranía militar de manera definitiva.

El despotismo en nuestra nación está condenado a derrumbarse. Lo que quieren hacer no lo podrán lograr, independientemente de que promulguen todas las leyes que quieran y cometan las arbitrariedades que se les ocurra.

En estos días leímos una entrevista de Vaclav Havel, ex presidente de la República Checa, extraordinario intelectual, en la que decía: “No fue ningún ejército quien derrumbó al comunismo, sino la vida, el espíritu humano, la conciencia, el rechazo del hombre a la manipulación”.

Confiemos en esa vida y ese espíritu, que los venezolanos también tenemos. Cesemos la autoflagelación, cuando menos lo esperemos habremos recuperado la libertad. Que los políticos hagan lo que les corresponde, ése es su oficio. A pesar de los escepticismos y de las equivocaciones en que puedan incurrir, hay suficientes razones para pensar que se impondrá la sensatez y la responsabilidad. Iremos unidos a las elecciones del año próximo, no me cabe la menor duda. De repente tal unión no será perfecta, pero tendremos candidaturas únicas que recogerán las aspiraciones mayoritarias. La Venezuela democrática las apoyará.

EMILIO NOUEL V.

domingo, 18 de octubre de 2009

ALBA, HONDURAS Y UNAS SANCIONES ECONÓMICAS BUFAS

E. NOUEL

Hemos leído en los días que corren que los países que conforman la junta de beneficencia venezolana que llaman ALBA, reunidos solemnemente en la ciudad de Cochabamba, por órdenes de su majestad imperial, Chacumbele II, han decretado un boicot económico a Honduras, en virtud de que no dejan regresar al poder al inefable Mel Zelaya, reo de la justicia, -sub judice, como dicen los abogados- de cometer una larga ristra de tropelías administrativas, amen de violaciones a la Constitución hondureña.

Obviamente, quien promueve tal decisión no es otro que el déspota de Caracas, cuyos planes con el patético hondureño se han visto trastocados por la reacción casi unánime de todas las instituciones y los sectores democráticos de ese país.

Gracias a su “desprendimiento” por los olvidados de la tierra madre, vuelve de nuevo a sonsacar, ofrecimientos crematísticos mediante, a los lacayos de ALBA, para que traten de aislar al gobierno hondureño; cosa ésta extraña por demás, ya que los representantes de Mel se encuentran negociando en una mesa los términos de un probable regreso de éste a su puesto de presidente o a una fórmula de solución del conflicto.

La enérgica y rimbombante decisión tomada en Bolivia para presionar tal regreso resulta, a mi juicio, bien curiosa, por no decir inocua.

Los países que aprovechan los regalos que reparte el gobierno de Venezuela en el referido ente son: Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua, Cuba y 3 microestados del Caribe.

El PIB de todos juntos, si exceptuamos al repartidor de las dádivas que es Venezuela, no pasa de 240 mil millones de dólares y su comercio con Honduras es irrisorio, prescindible en gran medida. (Si sumamos a Venezuela, el PIB total sube a 600 mil, representando este país casi dos veces el PIB de sus compañeros de ALBA) (Ver Index Mundi, 2008)

Ahora bien, la gran amenaza de “sanciones económicas” proferida por este grupete de gobernantes, si examinamos las estadísticas, resulta ridícula.

Imagino que los hondureños deben haber pasado varios días muertos de la risa con esta medida, toda vez que para su supervivencia económica no necesitan de ninguno de ellos, con excepción de Venezuela que hasta cierto punto le suministraba combustible barato.

Examinemos las cifras, apreciado lector, del año anterior ( 2008). Con Bolivia, el comercio es prácticamente insignificante: 380 mil dólares. Con Ecuador, 3 millones y medio. Con Cuba 17 millones y con Venezuela 15 millones. Ni hablar de Nicaragua o los microestados caribeños.

El total de las importaciones que realizó en 2008 Honduras monta la cifra de 8.556 millones de dólares aproximadamente. En ese mismo año, exportó una cifra cercana a 5.549. Me dirán ustedes el efecto letal que tendrá la sanción de los gobiernos albanos en este comercio.

Los socios principales de Honduras son: EEUU (al cual va el 68,8 % de sus exportaciones); El Salvador y Guatemala. En menor medida están México y Costa Rica.

Por lo que respecta a sus importaciones, los hondureños traen de EEUU el 52%; de Guatemala, el 7.1%; de El Salvador, el 4.5%; de México, el 4.1% y de Costa Rica el 4,1%. Los otros socios son Unión Europea y Canadá.

De modo pues, que estas sanciones anunciadas por los gobiernos de ALBA, a mi juicio, injustas, inconsistentes e hipócritas, afortunadamente, no pasaran de ser simbólicas, ineficaces, más bien, bufas.

Pero para los que pretenden ser, sin tener con qué, un poder alternativo en el mundo, estas infatuaciones desmedidas y patéticas son muy comunes. Mussolini, Sadam Hussein e Idi Amin son muestras de conductas parecidas. No temen hacer el ridículo, no se dan cuenta que son el hazmerreír del mundo.



viernes, 16 de octubre de 2009

¡ADIOS LUZ QUE TE APAGASTE¡

Mientras el país observaba la bufonada que representaron obligados y humillados los ministros de la economía para no decir nada, gran parte de los hogares y comercios venezolanos (Puerto La Cruz, Guayana, Apure, Paraguaná, Mérida, Trujillo, etc) andaba de carreras tratando de impedir que los alimentos que consumen o venden no se descompusieran por los apagones intermitentes y cada vez más prolongados, que en algunos casos se mantienen desde hace años.

Ya esta situación resulta insoportable para esas poblaciones. No se trata sólo de la simple falta de luz, que ya es una calamidad, son también los perjuicios mil millonarios que está generando en términos de pérdida de horas de trabajo, de producción, de ventas y también de estudio; esto sin olvidar la destrucción de aparatos eléctricos de diversa índole.

Además de la ignorancia, el despilfarro y la corrupción, la incompetencia en materia de servicios públicos de quienes gobiernan está llevando al país al desastre con estos problemas de interrupción de luz y agua.

No les basta ya el manejo desastroso de la economía que hacen. No están conformes con acorralar y/o destruir las actividades del sector privado. No se sacian con la eliminación de la propiedad privada y las estatizaciones disparatadas. No se sintieron satisfechos con la demolición de las instituciones y empresas públicas o con cerrar televisoras y radios. No se contentan con perseguir a la oposición y a su propia disidencia, violando los más elementales derechos humanos. Su perversidad es ilimitada.

Ahora fraguan casos penales en contra de gobernadores y alcaldes que ganaron sus puestos a pesar de las adversidades y el ventajismo del gobierno. Pero estas arbitrariedades les están saliendo caras.

Mientras cólicos y demás apuros estomacales se apoderan de Miraflores, los venezolanos estamos más acogotados por los asesinatos de nuestros hijos en manos de un malandraje envalentonado y tolerado, unas calles y carreteras en circunstancias deplorables, unos hospitales que dan vergüenza, la ruina de las empresas del Estado y una corrupción gubernamental repugnante y desbocada.

Mientras todo esto ocurre, el gobierno anuncia que regalará 80 millones de dólares (176.000.000 de bolívares fuertes a la tasa oficial) para darle un buen servicio de luz no a Punto Fijo, San Fernando de Apure o Puerto La Cruz, sino a Bolivia. ¡Qué descaro¡ ¡Qué bofetada a los venezolanos que se entusiasmaron con las promesas de cambio que este gobierno hizo¡

Frente a caos que se abre paso, el gobierno en lugar de buscar soluciones, consagra su tiempo a dar rienda suelta a su demencia estatista, a comprar más armas o a reunirse en Bolivia con sus lacayos de ALBA para crear una moneda cuyo fracaso ya está cantado.

Pero esta tragedia de la luz eléctrica, aunada a la de otros servicios, se está trasmutando progresivamente en otro apagón de mayor significación, en este caso político, que las encuestas comienzan a reflejar como una tendencia que va asentándose con fuerza. De allí el inicio prematuro de la campaña electoral con distintos movimientos nerviosos del gobierno, que van desde endeudarnos más para despilfarrar más, lanzando dinero a la calle con el propósito de dar una sensación de bienestar, hasta eliminar o poner sordina a focos de tensión política que le puedan generar antipatías.

¡Adios luz que te apagaste¡ dirían los viejos de antes. Y es esto lo que cada vez más venezolanos comienzan a decirle al déspota de Miraflores. El “brillo” que algunos descaminados vieron en este gobernante entra en un curso de decadencia cuya aceleración abre posibilidades a las fuerzas democráticas que sepan leer atinadamente los tiempos.

EMILIO NOUEL V.

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miércoles, 7 de octubre de 2009

ELECCIONES 2010: APRETEMOS EL ACELERADOR

Hay cierta miopía política en algunos venezolanos que no terminan de entender la importancia que tiene el prepararse desde ya para las elecciones que tendrán lugar en agosto y diciembre del año que viene, y se les oye desdeñar o acusar de extemporáneos los esfuerzos que se están haciendo para afrontar esos eventos con eficacia política y electoral.

Los que así se comportan se dedican exclusiva y morbosamente a cuestionar la ley electoral o poner en duda que aquellas elecciones vayan a realizarse, como si ellos fueran los únicos mortales que consideraran esos aspectos importantes de la realidad y los demás no los viéramos. “De aquí allá pueden ocurrir muchas cosas”, dicen como si esperaran algún acontecimiento milagroso relancino que resolvería nuestro principal mal de la noche a la mañana.

Para qué pensar en que hay la necesidad de acuerdos políticos, de establecimiento de reglas de elección de candidatos unitarios, o de organizarse en los circuitos más importantes para ganar la mayoría de la asamblea, si cuando menos lo esperemos vendrá una suerte de Chapulín Colorao que nos rescatará.

Mientras estos miopes pierden su tiempo malamente, el déspota miraflorino arranca su campaña electoral haciendo uso de su arsenal inconmensurable de mentiras y colocando todos los recursos de que dispone, que no son pocos, en función de su ambición de poder vitalicio.

Afortunadamente, las fuerzas democráticas organizadas del país, partidos y ONGs, están agarrando el toro por los cachos. Con dificultades, diferencias, precariedades y desencuentros, pero lo están haciendo.

No obstante, son varias y decisivas las cosas que siguen pendientes y que deben ser afrontadas sin dilación, con un espíritu indeclinablemente unitario. Pero, eso sí, con franqueza, realismo y responsablemente, porque lo que nos estamos jugando es -no exageramos- la libertad y el bienestar y la paz futura de la familia venezolana.

Ya no podemos más darnos el lujo de las mismas equivocaciones y torpezas. Comprendemos la competencia entre las distintas opciones democráticas y reconocemos su derecho a existir y a presentarse con sus propias especificidades en los eventos electorales. Pero también, dadas las circunstancias políticas excepcionales que vivimos, no debemos dejar de lado la exigencia de unidad amplia de todas las fuerzas que buscan impedir la entronización de un gobierno totalitario en nuestra patria.

Estas dos necesidades legítimas del momento no se excluyen.

Así las cosas, en lo electoral, lo decisivo es arribar a candidaturas únicas, que expresen la verdadera fuerza de los partidos y de la sociedad democrática. Este es el asunto principal.

¿Cual es el método ideal para tal escogencia? Obviamente, que el criterio principal tienen que ser el liderazgo político real que, en principio, señalen los datos electorales de que disponemos. ¿Quien negaría que la escogencia principal en los estados Zulia o Miranda corresponde a los partidos Un Nuevo Tiempo y PJ respectivamente? ¿Puede desconocerse el peso de AD en Cojedes o de COPEI en Táchira? ¿Para estos casos haría falta primarias?

En estas circunscripciones y otras más, sería suicida, costosa en dinero y esfuerzos, y eventualmente traumática, la instrumentación de primarias. Pero puede que en otros casos funcione. En Táchira funcionó la vez pasada, pero en Aragua se evidenció la irrealidad de ciertas postulaciones, demostrando que eran innecesarias. Serían la primarias, a mi juicio, un mecanismo excepcional, pero que, digan lo que digan, tiene válidas y contundentes objeciones que deben ser sopesadas.

De modo que el método que aparece como el más aconsejable y eficaz sea el del acuerdo político, fundamentado en los datos disponibles, no queda otra. Es verdad, hay algunos que serían muy buenos candidatos pero que no tienen partido y sí una audiencia no desdeñable. ¿Cómo hacemos con estos casos que sabemos ayudarían con seguridad a consolidar la unidad y a aumentar la eficacia político-electoral buscada?

Es un tema complejo, sin duda, que requiere una energía adicional de esfuerzo y desprendimiento unitario. Aunque difícil, observamos que los partidos no estarían cerrados a la posibilidad de apoyar a candidaturas que vengan del mundo independiente o de la sociedad democrática, así como ocurre en el sentido inverso. Es asunto de discutirlo, siempre que exista la disposición sincera de las partes interesadas. Valdría la pena establecer unos criterios al respecto que sean consensuados a la brevedad.

Otro asunto que se maneja por allí que es motivo de desencuentro es el de la tarjeta única, a pesar de que si se acuerdan candidaturas únicas (unidades perfectas) no haría falta tampoco.

Se argumenta en apoyo de esta propuesta, con cierta razón, que hay sectores de la población a los que no les gustaría votar por partidos o por alguno de la oposición, y con esta tarjeta se sentirían cómodos. Aunque habría que analizar la dimensión real de este fenómeno, esta divergencia no es insuperable o de difícil solución, y en cualquier caso no puede convertirse en un obstáculo para la unidad.

Lo que sí queda claro es que estos asuntos no deben constituirse en centro exclusivo del debate. Nuestro objetivo, no podemos olvidarlo, es la preservación de las libertades y la democracia, y en ese camino, debemos derrotar al gobierno en los venideros procesos electorales, logrando la acumulación de fuerzas necesarias para avanzar. No podemos desviar nuestro foco de ese objetivo, convirtiendo lo procedimental en medular o en arma para la maquinación política barata.

Por otro lado, no podemos estimular falsas e inconvenientes rivalidades o dicotomías (partidos vs sectores sociales), ni aceptar tampoco imposiciones de los poderes fácticos, que cuando se salen de su oficio la embarran.

Las amenazas que se ciernen sobre nuestro país son muy ciertas, y estamos conscientes de la gravedad de la situación. Nuestras armas son las pocas que todavía de manera precaria nos ofrece un sistema político y constitucional que cada día que pasa se va configurando más como una tiranía militar colectivista, cuyos rasgos más sobresalientes son la corrupción, la incompetencia y la perversidad; de allí que lo crucial sea mantener la unidad estratégica y táctica de la Venezuela democrática. Ésta debe ser nuestra plataforma. Nada, repito, nada justifica que ella sea puesta de lado en esta hora difícil que nos obliga a apretar el paso.

EMILIO NOUEL V.